Notas con audio

Los espacios que quedaron por fuera de la polarización buscan rearmarse en un escenario que los empuja a redefinirse. Entre la reconstrucción y el riesgo de diluirse.

¿Qué es Notas con audio?

Exclusivas de La Gaceta

La política en Tucumán, por los resultados de las últimas elecciones (nacionales) y las conversaciones públicas, está monopolizada por dos grandes bloques que concentran la disputa. El peronismo oficialista, que conduce el gobernador Osvaldo Jaldo, y La Libertad Avanza (LLA), que lidera Lisandro Catalán, absorben casi toda la atención y el protagonismo. Pero, ¿qué pasa con los que están por fuera? Y en la provincia hay espacios y dirigentes relevantes que lo están y que, en muchos casos, no tienen intención de acercarse a ninguno de los puntos.La polarización en un escenario político es una trampa para los que quedan excluidos de la lógica de ese juego de extremos. Aunque gran parte de los que quedan en los márgenes de la pelea central no lo admiten, habitan un “no lugar”. Están atravesados por la incomodidad de no tener un volumen necesario como para meterse en el centro ni de lograr una identidad lo suficientemente distinta como para diferenciarse de los discursos instalados. Los ex Juntos por el Cambio integraron la agrupación mayoritaria de la oposición hasta la irrupción de LLA en el panorama nacional y local.  El desafío mayor de las vertientes que quedaron desarticuladas es reubicarse, reconstruirse e instalarse. Tareas nada sencillas. El radicalismo (en sus múltiples versiones), los miembros del PRO, los ex alfaristas y el camperismo pueden inscribirse en esta generalización de “ex”. Las conversaciones se multiplicaron en las últimas semanas, con la idea de avanzar en los esbozos de sus equipos antes del parate previsto por el Mundial.Si bien hay algunos vientos que ya soplan en el plano nacional, es probable que los comicios provinciales se celebren antes que los presidenciales. Aun cuando se trata de elecciones locales, el peso de las figuras nacionales es cada vez más evidente. Los referentes locales coinciden en que necesitan de ese anclaje para potenciar su visibilidad y la capacidad de tracción electoral. Sin ese vínculo, los espacios corren el riesgo de quedar encapsulados en la “hiperlocalía”. El conflicto más importante que afrontan es que no hay aún un candidato visible a la gobernación. Por lo menos hasta aquí. Entre los otros grandes dilemas puertas adentro del ex cambiemismo también está el hecho de si podrán o no recuperar la porción del electorado, que saben es sustancial, que migró hacia LLA.En la radiografía general, hay que recordar que hay líneas internas que desde el 2023 fueron fagocitadas por los polos. Son casos como el de parte del radicalismo o del Partido por la Justicia Social (PJS) que integran ahora el oficialismo o de ex miembros del PRO y la de la misma UCR que están en el bando libertario.El caso de la UCR es probablemente el más complejo, por la diversidad de grupos internos y, a su vez, de internas. Quien venía encabezando el tercer armado más numeroso provincial, al menos hasta los últimos comicios, era Roberto Sánchez. El ex diputado se postuló para renovar su banca y, tras perder, se apartó del plano público. Sigue participando de reuniones y encuentros políticos. Hay quienes se esperanzan en que decida candidatearse de nuevo, como parte de un proceso de reconstrucción que, anticipan, se extenderá en el tiempo y no tendrá resultados en lo inmediato. Pero competir y mantener un capital político es fundamental para apostar por la supervivencia.  De acuerdo con diversas fuentes, la relación con su sucesor en la municipalidad de Concepción, Alejandro Molinuevo, no seguiría en la misma línea que antes. El intendente aparece desde hace tiempo en la agenda de LLA y su hermana, la diputada Soledad Molinuevo, es de las huestes moradas. Las versiones de quienes están cerca de ambos es que apuntarían al mismo objetivo: volver a gobernar o seguir gobernando esa ciudad.  De todas maneras, Sánchez sigue siendo un dirigente con buena imagen y alto conocimiento. De hecho, desde la Casa de Gobierno lo miran con atención, porque les conviene que LLA tenga alguien que dispute los votos opositores.El camperismo de Cambia Tucumán, otro segmento con miembros muy activos, sigue alineado con los libertarios en el ámbito nacional, pero no provincial. Y es un conflicto latente. El diputado Mariano Campero ya manifestó que quiere competir por la gobernación y los “leones” partidarios tienen su propio postulante. Viene recorriendo la provincia y mostrando actividades similares a la de una campaña.Los yerbabuenenses, a su vez, tienen la certeza de que LLA también les disputará la intendencia de la “Ciudad Jardín”En el caso de la otra intendencia en la que ganó JxC, la de Bella Vista, el jefe de la estructura, Sebastián Salazar, estuvo cerca de LLA, pero se apartó. No se fue en malos términos, pero no estaba cómodo con la manera de trabajo en la Anses. Está lejos de ese lugar y también de Cambia Tucumán. El ex intendente renunció a su afiliación a la UCR. Junto a la actual intendenta Paula Quiles siguen enfocados en su partido provincial “Hacer” y sostienen una buena relación con el Gobierno.El radicalismo de la capital tiene figuras importantes, pero hay incertidumbre sobre cómo avanzarán y si podrán amalgamarse. Legisladores y concejales mantienen diálogo al respecto, así como también otros grupos.La presencia del ex gobernador de Corrientes, Gustavo Valdes, esta semana en la provincia puso otra vez sobre la mesa el cómo seguir. Por pedido del senador provincial, el edil José María Canelada organizó el encuentro. Se habló allí de las potencialidades y las metas. La idea es apoyarse en los distritos provinciales y municipales donde son gobierno y, desde esa base, rearmar una alternativa.Valdes, trascendió, es uno de los que está en conversaciones con el ex presidente Mauricio Macri para tratar de rearmar un post Juntos para apuntar al votante de centro derecha desencantado del oficialismo actual nacional.El macrismo tucumano, con el concejal taficeño Benjamín Terraf a la cabeza, también charla con el radicalismo, aunque tiene la decisión clara de ir con sello y nombres propios para las provinciales en intendencias, concejos y Legislatura. Están reagrupando a ex libertarios y a miembros del Pro que se fueron y volvieron.  La definición de Macri, afirman entre los miembros de su partido, es volver al ruedo a pleno y recorrer el interior del país. No implica, aclaran, que él vaya a ser el candidato presidencial. Si bien es el que mejor mide, mencionan que hay otros nombres que también podrían instalarse.La otra pata de ex Juntos está en los ex alfaristas, concentrados principalmente en la Cámara. Jugaron con Sánchez en los últimos comicios, pero después quedaron sin más referencia provincial. Algunos de ellos analizan volver a sus sitios de pertenencia originales o saltar a otros nuevos. Uno de los casos es el de Alfredo Toscano, que es vicepresidente segundo de la Legislatura, se distanció de Germán Alfaro pero está muy cerca de Jaldo.  En un escenario local donde dos fuerzas ordenan la disputa, no alcanza con no pertenecer. La verdadera discusión para los “ex” es si podrán construir un lugar propio o si quedarán, una vez más, a mitad de camino.