Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.
¿Tienen hoy una cena?. Voy a darles cinco razones para argumentar con sus amigos que no están locos, que en efecto están viviendo un momento parecido al que vivieron sus bisabuelos cuando vieron coches sustituyendo caballos y las primeras luces iluminando las casas. Pero antes, déjenme les cuento lo que leí ayer. ¿Recuerdan que aquí les platiqué acerca de la supercomputadora que recibirá México en semanas? El gobierno mexicano anunció que serviría para saber lo que pasa por las aduanas en las fronteras y cobrar mejor los impuestos, también para anticipar golpes provenientes de catástrofes climáticas como las que le han pegado a Acapulco. Por eso recordé a Petrobras y las cinco supercomputadoras que ha usado la compañía para atinar mejor a los pozos petroleros rentables, en lugar de desperdiciar dinero en perforaciones inútiles. Petrobras tiene un margen de utilidad del 50%. Vaya, para que se entienda, de cada 100 dólares que le entran, 50 son ganancias. Cómo le va en eso a la mexicana Pemex? Apenas 15 por ciento es su ganancia. Me refiero a levita las ganancias antes del pago de impuestos. Y esto es debido a que no es una empresa eficiente. De sus ganancias, de estas de apenas 15 por ciento todavía paga impuestos y deudas, por lo que están pérdidas. A Pemex le falta una compu, les dije. Bueno, pues anoche una nota de Rodrigo Riquelme, del economista, reveló que la tendrá. El responsable del proyecto respondió a pregunta expresa del reportero que la petrolera del Estado está en la lista de proyectos que se beneficiarán del nuevo sistema. Si eso ahorra dinero a Pemex, eventualmente dejará de sacar de nuestro dinero para pagar sus deudas, como le hace hasta ahora. Eso me hace dormir un poco más tranquilo. Y ahora vamos al momento de oportunidades que están viviendo y que podría provocarles el dolor de no haberlo aprovechado por no ser conscientes del mismo. Yo soy Jonathan Ruiz. Esta es mi Parteaguas. Bienvenidas. Bienvenidos. No estén locos. Esto sí es histórico. Hay una lista de cinco razones para pensar que estamos en un momento histórico y provienen de Ray Dalio, un hombre que el siglo pasado fundó una empresa financiera llamada Bridgewater. Desde su departamento lo hizo. Y gracias a esa empresa, hoy él personalmente amasa una fortuna de 19 mil 100 millones de dólares que lo ubican en el lugar 131 entre las personas más ricas del mundo, de acuerdo con Bloomberg. Él decidió estudiar historia para explicarse la razón de los cambios en el mercado, que siempre hay fuerzas que cambian el destino de los mercados. Pero esta vez se juntaron cinco. Las cinco fuerzas que hacen de este un momento histórico, según Dalio, son dinero y deuda y economía de papel. Somos hijos de un sistema construido a crédito, décadas creando dinero virtual, activos que valen porque así lo creemos y gobiernos que emiten pagarés o bonos y luego imprimen billetes como dólares o euros para que la gente los compre. Es un juego que no dura para siempre y la confianza se está agotando. La deuda pública y privada es tan alta que los gobiernos ya no pueden seguir con la tarjeta abierta. Los bonos soberanos antes solían ser un lugar seguro, pero hoy generan dudas. Y quizás lo más delicado, nuestro consumo de seguridad. más en la riqueza en papel que en el salario o en los salarios. Casas, acciones, empresas tecnológicas. Eso es lo que gana valor y nosotros pensamos que así debe ser. Pero es un castillo que funciona mientras todos crean en él. La pregunta de Dalio cae como piedra en el agua. ¿Estamos al final de este ciclo de deuda? Segunda razón, desigualdad y el enojo que ya no cabe en las urnas. El capitalismo funciona, pero no para todos por igual. El top 10 por ciento posee casi todos los activos, las casas, las cuentas. El 60 por ciento de abajo vive con lo justo, sin patrimonio que crezca mientras duerme. Súmenle educación débil, gente poco preparada que trabaja mucho y produce poco. Los electores están cansados. ¿Cuál es el resultado? Populismos por izquierda y por derecha y una sociedad que ya no quiere negociar, sino ganar. Ese ambiente vuelve casi imposible lo necesario. Ajustar deuda, impuestos y gasto. La gente quiere que el gobierno pague y les atienda. El gobierno no tiene para atender a todos. Nadie quiere pagar la cuenta. 3. Un nuevo orden mundial que se está reescribiendo. Cada guerra grande redibuja el mapa del poder y define qué moneda manda. Durante 30 años vivimos el matrimonio funcional de Estados Unidos y China. Unos producían barato y prestaban. Los estadounidenses compraban y pagaban con bonos o dólares que también son pagarés. Ese modelo se está rompiendo. Las cadenas de suministro se están reacomodando. El planeta se está dividiendo en bloques. Cuatro. La naturaleza pide la palabra. La historia es bien clara. Las pandemias, sequías e inundaciones han derribado más imperios que las guerras. Venimos de una pandemia global que detuvo todo y ahora el clima golpea producción agrícola, precios de energía, migraciones y presupuestos públicos. En otras palabras, un shock externo pegándole a un sistema interno cansado. La quinta razón. La tecnología vuelve a reorganizar el tablero. cada gran tecnología reescribe la economía, la imprenta, el vapor, la electricidad, los autos y ahora la inteligencia artificial entra en esa lista. Dalio la compara con los años 20, electricidad en casa, autos, aviones, radio, cine, todos explotando al mismo tiempo hace 100 años. La inteligencia artificial promete productividad masiva, que hagamos más con nuestro cerebro, pero mucho más, pero también puede provocar burbujas y la eterna discusión. ¿Quién se va a quedar con los beneficios? Pero bueno, ante este escenario ya mejor cerramos el changarro, no? Para nada. Una frase de The Game of Thrones siempre me viene a la cabeza porque parece cobrar vigencia. Caos is a ladder. Dicho en español, el caos es una escalera. Van cinco recomendaciones a partir de los comentarios del multimillonario Delio. Uno. Aprende a ver los ciclos largos. Delew insiste en que nada de lo que vivimos es nuevo. Deuda, inflación, polarización, guerras comerciales. Todo ya pasó. Recomendación. Estudia la historia para entender los patrones y no reaccionar con pánico ni ingenuidad. La clave es anticiparse. Aquí les he comentado del caso de William Jenkins, un estadounidense que llegó sin al país y cuando todos querían huir, vendieron sus haciendas baratas. Él compró varias, se hizo multimillonario y al final los otros terminaron regresando. Ellos o sus hijos regresaron a un país totalmente diferente en México. 2. Diversifica radicalmente geografía, industrias, monedas. Ayer les hablé de los países del mar. esta posibilidad de hacer negocios en Naciones Unidas por el mar, precisamente como el Golfo o como el Mar Caribe. Piensen en más de una nación y ahora hasta una persona puede hacerlo vendiendo sus servicios en línea. La mayor protección en momentos de cambio de orden mundial no es apostar a un ganador, sino no apostarle a uno solo. 3. No dependas demasiado de riqueza en papel. Las burbujas de deuda e impresión de dólares o pesos inflan el precio de los activos, pero a veces lo hacen artificialmente y hasta las casas pueden perder valor. Prioricen activos reales o productivos, negocios, tierras, habilidades, habilidades y relaciones. 4. Inviertan y trabajen donde haya productividad real. Lo que define a los ganadores de cualquier cambio tecnológico es la capacidad de generar valor, no de tener títulos o cargos. No sirve de mucho llamarse director. Aléjense de peleas ideológicas y concéntrense en aprender habilidades nuevas, especialmente relacionadas con tecnología e inteligencia artificial. Y 5. Construyan relaciones significativas y una cultura de verdad. Para Delio, el éxito a largo plazo depende de tener equipos que se dicen la verdad sin miedo, que resuelven conflictos y que no se dejan dominar por el ego. ¿Recomendación? creen círculos donde se valore la crítica honesta, el aprendizaje constante y la claridad mental. El, Delio, usa la meditación, por cierto. Yo soy Jonathan Ruiz. Este es mi Parteaguas. Si les gusta lo que escuchan, compartanlo y síganme. Buen día. Nos escuchamos mañana.