Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.
Hace dos años quería hacer coches en Monterrey o cerquita de Monterrey, en Nuevo León. Y ahora Elon Musk parece que le apunta todo su esfuerzo a los robots. ¿Cómo cambian las cosas? Hoy está con nosotros Juan Carlos García Barcala. Escuchen su análisis en torno a bimbo. Soy Jonathan Ruiz. Este es mi Parteaguas. Bienvenidas, bienvenidos.
Hoy, viernes 24 de octubre, en El Financiero Público, esta columna. Elon Musk quiere zafarse de los coches. Algo que a veces pasa de largo es el mal negocio que representa fabricar coches y pese a ello, muchos gobernadores pelean por traer una planta a México, aunque vengan a pagar poco. Esta semana, Wall Street tuvo la confirmación del rumbo que toman las cosas a partir de las cuentas que entregaron las tres empresas automotrices más importantes de Estados Unidos, Ford, GM y Tesla. Todas dejan ganancias, claro, pero ustedes que saben de negocios hagan números. Por cada 100 dólares que cobró, GM entregó 5 .50 dólares a sus accionistas, Ford 3 dólares y Tesla 4 dólares de utilidades netas. Claro, venden miles de millones de dólares y es el volumen el que satisface a los dueños de sus acciones, repartidos por todo el mundo gracias al mercado de valores. Pero incluso vender tortillas puede ser relativamente más rentable. Ayer les contaba que la mexicana Gruma entregó 8 dólares por cada 100 facturados. Bueno, eso no se los conté ayer, pero sí les dije que le estaba yendo bien vendiendo tortillas que le están ganando al pan. Pero bueno, ese no es el punto. Esta empresa mexicana entrega, insisto, como utilidad neta, 8 dólares por cada 100 facturados a sus accionistas. Una empresa verdadera. rica como Microsoft entrega 36 dólares, 36 dólares libres de polvo y paja a sus dueños por cada 100 que cobró. La razón de las bajas utilidades automotrices, ¿cuáles son? Ustedes pueden verla en la calle. Hace tiempo que los coreanos y los chinos entraron al mercado con una eficiencia militar en su producción y tiraron los precios de los coches. Hyundai, Kia, BYD, todos compiten por entregar alta calidad a cambio de bajas tarifas. ¿Qué les queda a los estadounidenses? En algunos casos, algo que se aproxima a la humillación. Esta semana, el director de Ford, Jim Farley, agradeció al presidente Trump que estableciera tarifas a extranjeros para que él pueda vender camionetas en su país. con ventajas para Ford y otros estadounidenses, claro, independientemente de la suerte de sus clientes, que probablemente terminan pagando más por una pickup. Pero atención México, el equipo de Farley también se enfoca en la eficiencia. Su director de operaciones, Kumar Galotra, presumió nuevas negociaciones con sus proveedores para reducir gastos y también el uso de la inteligencia artificial con el mismo propósito. ¿Para qué usa la inteligencia artificial? Él mismo compartió un par de ejemplos. Cambiar rápidamente el formato de sus máquinas a fin de producir distintos vehículos de un momento a otro es un proceso llamado Computer Aided Design, CAD, que fue riesgoso y tardado en el pasado, lo que impactaba el volumen de producción, porque de repente se te apaga la planta. Además, instaló 900 cámaras que vigilan todo el tiempo las líneas productivas para detectar automáticamente fallas de calidad. Estas nuevas herramientas le brindaron otro trimestre de mejora en costos a Ford, que apunta a ahorros por año. mil millones de dólares este año, de acuerdo con Galotra. Es el nombre del juego eficiencia permanente y tan inmediata como sea posible. Recuerden, en otros tiempos los gerentes tuvieron, digamos, un trimestre para mejorar un proceso, pero la llegada de la inteligencia artificial cambia esos tiempos a días o semanas. Esas reglas aplican para México. Si ustedes van a entrar en esta dinámica, ¿apostarán a productos de bajas ganancias como las autopartes? Pueden tomar a Elon Musk como ejemplo del rumbo que toman las cosas. El coche del que más habla es en efecto un robot con ruedas llamado Robotaxi, que viene presumiendo desde hace años. El producto que más le entusiasma es un androide que asegura será fácil de confundir con un humano y que podría salir al mercado el año próximo. Del Robotaxi todavía no sabemos cuándo. Abro comillas de lo que dijo Elon Musk. Estamos a punto de lograr algo realmente extraordinario con Optimus, el androide, que creo que probablemente será o tiene el potencial de ser el producto más grande de todos los tiempos", dijo Musk a analistas financieros en torno a su humanoide. Agregó lo siguiente. No conozco ningún programa robótico de Ford, GM ni de ninguna de nuestras compañías automotrices estadounidenses, cierro las comillas. Eso dijo Musk para luego advertir que sus plantas pueden virar hacia la producción de robots. Musk enlistó sus ventajas para ese efecto, que incluyen su inteligencia artificial del mundo real, capacidades excepcionales de ingeniería eléctrica y mecánica y la posibilidad de escalar la producción. Norteamérica, con todo y México, entra en una nueva dinámica de cambio acelerado en donde los nuevos productos y la flexibilidad deben ser considerados parte de una actividad diaria. no de proyectos anuales. Ahí es en donde están los ahorros y, por supuesto, las verdaderas ganancias. Y para allá no vamos, ya estamos. Ahora sí los dejo con Juan Carlos García Barcala y su análisis, miren ustedes, en torno a Bimbo.
Soy Juan Carlos García Barcala y esto es Estrategia en Tiempo Real para Parteaguas de Jonathan Ruiz. Cambiar la cancha, no solo tu juego. Cuando escuchar al cliente te obliga a reinventarte. Imagínate que llevas décadas siendo exitoso al siendo algo a tu manera. Tu empresa funciona, vendes bien, estás en más de 30 países y un día te das cuenta de que tus clientes quieren algo diferente. No están pidiendo que hagas mejor lo que haces, te están pidiendo que cambies quién eres. ¿Tienes el valor para escucharlos? Grupo Bimbo acaba de anunciar que el 95 % de su portafolio de consumo diario de panificación ya cumple con estándares de nutrición positiva. Y para finales de este año será el 100%. Pero antes de que pienses, bueno, ¿y eso qué? Déjame explicarte algo que cambia todo el juego. La nutrición positiva se mide con algo llamado Health Star Rating. Es un sistema que viene de Australia. y funciona como esas calificaciones de estrellas que ves en los hoteles, pero para comida. Va de media estrella a 5 estrellas y evalúa cada producto por cada 100 gramos. Toma en cuenta lo malo, azúcares, grasas saturadas, sodio y también lo bueno, fibra, proteínas, frutas, vegetales, etc. No podemos manipularlo con palabras bonitas en el empaque o tu producto es nutritivo o no lo es. Es una medida objetiva que no miente. Ahora, piensa en el como una cancha de fútbol. Durante años, Bimbo estuvo jugando en una dirección. Hacer productos que duren, que sean convenientes, que lleguen a todos lados, que sean accesibles. Y ganaron. Fueron campeones jugando ese juego. Pero de repente las reglas cambiaron. Lo que pasó con las bebidas azucaradas la semana pasada en México es solo un síntoma de algo más grande. Los gobiernos están poniendo impuestos más altos, los consumidores están leyendo etiquetas, los científicos están publicando estudios que vinculan los productos ultraprocesados con diabetes, enfermedades cardiovasculares, obesidad y la conversación cambió. Lo que en los años 50s era innovación, aditivos que hacían que la comida durara semanas, conservadores que permitían distribución masiva, productos con montones de vitaminas adicionadas. Hoy es visto como el problema. Bimbo entendió algo crucial. El juego ya no es el mismo. Y aquí es donde viene la jugada maestra. Decidieron voltear la cancha completa antes de que alguien los obligara. Ya eliminaron el 100 % de los colorantes artificiales de sus productos de consumo diario. El 99 % está libre de saborizantes artificiales. Para 2027, sus panes tendrán máximo 15 ingredientes reconocibles. No 30 químicos que suenan al laboratorio. 15 cosas que tu abuela podría identificar en su cocina. Reformular productos no es como cambiar el empaque o lanzar una campaña. Es cirugía de corazón abierto mientras corres un maratón. Estamos hablando de más de 245 panaderías en 39 países. Cada receta tiene que funcionar técnicamente, saber igual o mejor, costar lo mismo o menos y cumplir con estándares nutricionales internacionales. Y todo esto sin que el consumidor note la transición. Aquí está lo brillante de la estrategia. Mientras su están debatiendo si deberían moverse o no, Bimbo ya se movió. Y cuando actúas primero, tú defines el estándar que todos los demás van a tener que seguir. La Access to Nutrition Initiative los puso entre los cuatro primeros lugares de las empresas mejor evaluadas a nivel global. Eso les abre las puertas con inversionistas, gobiernos y consumidores que están dispuestos a pagar más por marcas en las que confían. Pero hay algo más sutil aquí que es magia pura. Bimbo está redefiniendo qué significa ser el líder en su industria. Antes, ser líder era llegar a más lugares, durar más tiempo, costar menos. Ahora están diciendo, ser líder es alimentar mejor. Y esa redefinición no solo cambia cómo te ven tus clientes, cambia cómo te ven tus empleados, tus proveedores, tus inversionistas, cambian el tipo de talento que quiere trabajar contigo. cambia el tipo de innovación que persigues. Es como cuando estás en el fútbol y lees que el equipo contrario va a cambiar de táctica. Puedes esperar a que hagan el cambio y reaccionar de emergencia o puedes anticiparte, ajustar tu formación primero y estar listo cuando ellos apenas están moviéndose. Eso es lo que está haciendo Bimbo. Está convirtiendo lo que pudo haber sido su debilidad en su diferenciador más fuerte. Y eso, eso es leer la cancha a nivel maestro. ¿Estás escuchando realmente lo que tus clientes te están diciendo o solo estás oyendo lo que quieres escuchar? ¿Vas a esperar a que cambien las cosas o dirigirás tú el cambio? Y claro, ni siquiera Bimbo tiene el partido ganado. Algunos inversionistas han empezado a dudar si tantos cambios le van a salir caro. Dicen, qué bueno que estás mejorando tus productos, pero ¿eso no afectará tus ganancias? Por eso algunos analistas están recomendando esperar a comprar sus acciones, es decir, esperar a ver los resultados. Es la típica tensión hacer lo correcto y mantener los números arriba. Así que, aunque la jugada es valiente, también es un riesgo. Porque transformar una empresa tan grande cuesta dinero, tiempo y paciencia. Pero al final, eso es lo que separa a los que solo siguen la corriente de los que se atreven a cambiarla. Soy Juan Carlos García Barcala. Me puedes seguir en www . jcgb . org. Esto es Estrategia en Tiempo Real para Parteaguas de Jonathan Ruiz.
Soy Jonathan Ruiz y si quieren enterarse de los negocios que están moviendo a Norteamérica, incluidos Canadá, Estados Unidos y México, síganme, denme un follow en este podcast.