Parteaguas Diario

Google ya no solo quiere vender anuncios. Quiere venderte un trabajador. Jonathan analiza al nuevo “empleado perfecto” del capitalismo tardío. ¿Asistencia digital o esclavitud con interfaz elegante? ¿Liberación del tiempo humano o reemplazo quirúrgico del trabajo incómodo? La narrativa es optimista. El trasfondo es brutal. En este episodio conectamos a Google, OpenAI, Anthropic y Microsoft con una pregunta más antigua que la computación: ¿qué hace una civilización cuando puede delegar el trabajo duro? En el Renacimiento fueron los esclavos. Hoy son los agentes.
Y como cada lunes, Fernando Santa Cruz aterriza el futuro en cinco golpes: una IA con memoria de elefante, videos imposibles de distinguir de la realidad, Google usando tu vida privada como base de datos, OpenAI queriendo cobrar regalías de tus descubrimientos y Microsoft advirtiendo que la IA puede perder su “permiso social para existir” si no demuestra utilidad real. Esto no es un episodio sobre tecnología. Es sobre poder, trabajo, dependencia…

What is Parteaguas Diario?

Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.

Cuando medios de negocios como Financial Times o Wall Street Journal, uno en Europa y el otro en Estados Unidos, tienen como su nota principal una crisis social que se vive hoy en Minneapolis o en Minnesota, en los Estados Unidos, particularmente por la muerte de este joven Alex Preti. ¿Entiendes que hay un problema serio y grave? Porque a nadie conviene una descomposición social creciente en los Estados Unidos. Soy Jonathan Ruiz. Este es mi parteaguas. Hoy me acompaña Fernando Santa Cruz como cada lunes, hablando de sus cinco noticias más importantes en materia de inteligencia artificial para que ustedes estén al día. Esto es parteaguas. Bienvenidas. Bienvenidos. Y este lunes 26 les pregunto qué rayos quiere vendernos Google. Percibo cada vez más estorbosa la publicidad de Google. Cuando hago una búsqueda, suelo saltarme las primeras opciones porque sé que me van a llevar a resultados inútiles. Cuando todavía caigo, primero me enojo y luego reviso. Claro, está patrocinado esto. Creí que cada vez debería entregar menos dinero a la empresa, pero por el contrario, su propietaria, Alphabet, reporta que sigue siendo su mejor negocio, este de la publicidad, con ventas que crecen 15 por ciento anualmente. En cualquier caso, ante potenciales fallas, en Google ya vieron el siguiente negocio. vendernos esclavos de nueva era. La compañía publicó hace poco un informe elegante lleno de renders abstractos y frases tranquilizadoras para explicarnos el futuro del trabajo. Es decir, tendencias de agentes en la inteligencia artificial para 2026. En teoría es una guía para directivos, pero en la práctica es un folleto bien diseñado sobre cómo acostumbrarnos a tener cada uno su propio esclavo digital, seamos directivos o no. Ellos no les llaman esclavos, claro, les dicen agentes. Según Google, un agente es un sistema que entiende un objetivo, hace un plan y ejecuta acciones en distintas aplicaciones en tu nombre, bajo tu control. Dicho en limpio, software que ya no solo responde, sino que actúa, compra, contrata, cancela, redacta, analiza, cobra, paga, sin cansarse, sin sindicatos, sin aguinaldos, día y noche. El sueño húmedo del capitalismo tardío. Los ejemplos son casi pornográficos para un director de finanzas o una directora de finanzas. Agentes que negocian entregas y compensan clientes antes de que se enojen. Agentes que procesan correos, contratos, facturas y regulaciones sin descanso. Agentes que detectan ataques informáticos y responden en segundos. Todo eso con supervisión humana mínima, mínima. El discurso es los humanos seguirán decidiendo. El agente solo asiste. Es para liberar tiempo creativo, claro. También el Excel iba a liberar tiempo creativo y aquí estamos, respondiendo correos a las 11 .47 de la noche. A ver, mi tono podría parecer crítico hacia Google, pero no va por ahí. Ojalá que la llegada de estos agentes les provoque más bien una sacudida a ustedes. Ya saben que esta empresa no es la única que propone estos servicios. Este mes fue Antropic, dirigida por Darío Amodei, la que cambió el juego con su Cloud Code, que modificó la vida de los desarrolladores. Obviamente, Google tiene su Gemini Enterprise, que por sus características puede competir directamente con Microsoft Office, cuyo copilot francamente luce débil. Y ahí es en donde empezamos a entender el terreno que pisamos. ¿Qué podemos hacer nosotros con estos agentes? En la práctica, cada quien va a averiguarlo, pero en un sentido más profundo, podríamos convertir este momento en uno sublime. Durante el Renacimiento, Europa vivió una paradoja profunda. El florecimiento de la ciencia, el arte, la ingeniería y el comercio, visible a través del descubrimiento de un nuevo planeta llamado América. Paradójicamente, ese esfuerzo se apoyó en buena medida en una estructura económica que normalizaba la esclavitud y otras formas extremas de trabajo forzado. Una minoría entonces podía dedicarse a observar el cielo, diseccionar cuerpos, diseñar cúpulas o escribir tratados sobre la dignidad humana, mientras millones de personas en las colonias de América o incluso en ciertas zonas de Europa realizaban los trabajos más duros, minería, agricultura, construcción y servicio doméstico. Ese trabajo financió talleres, universidades y expediciones y permitió progresos en navegación que abrieron las rutas globales y el desarrollo de la banca moderna. El resultado fue un avance sublime en términos técnicos y estéticos, pero construido sobre una base moralmente frágil, una civilización que proclamaba al ser humano como centro del universo, mientras negaba la humanidad de otros. ¿Qué podemos aprender de la historia ante la oportunidad de que sea ahora un robot el que trabaje y resuelva millones hojas de cálculo, que significa hoy nuestro nuevo trabajo duro. ¿Ahora sí vamos por la luna y por Marte? Soy Jonathan Ruiz, este es mi parte Aguas y ahora quédense con Fernando Santa Cruz, quien les trae precisamente las cinco noticias más importantes en materia de inteligencia artificial.

Hola, soy Fernando Santa Cruz, líder de IA y automatización en Adibor, y esto es Parteaguas con Jonathan Ruiz. Les traigo cinco noticias de inteligencia artificial que marcan una semana en la que la IA aprendió uno a recordar bibliotecas enteras. Dos, a engañar nuestros ojos más de lo que ya lo hacía. Y tres, a conocernos mejor que nosotros mismos. Y recibió, por primera vez, una advertencia seria de la sociedad. Les platico. Primera noticia de avance histórico. El MIT rompe la barrera de la memoria 10 millones de tokens. Investigadores del MIT presentaron un modelo capaz de procesar 10 millones de tokens. Les traduzco. 7 .5 millones de palabras de una sola vez sin olvidar nada. Los modelos actuales sufren algo que se llama pudrición de contexto. Al final de un documento largo ya se olvidaron del principio. Es como leer una novela de 500 páginas y no recordar cómo empezó la novela. Este modelo no. Imaginemos, una IA que analiza todo el código de tu empresa, todos los documentos de un caso legal de 50 años o toda la investigación médica sobre una enfermedad. entiende las conexiones de principio a fin. La IA pasó de memoria de pez a memoria de elefante para volúmenes que ningún humano podría procesar. Segunda noticia que perturba. Runway Gen 4 .5, ahí tal les platico que es, engaña al 90 % de las personas. Ya cruzamos ese límite. Este nuevo modelo de video de Runway alcanzó un fotorealismo impresionante. En pruebas a ciegas, 9 de cada 10 personas no pudieron distinguir si era un video real o hecho por ella. 9 de 10. Ya cruzamos ese famoso valle inquietante. Lo saltamos por completo. La solución ya no puede ser educar a la gente para que detecte big fakes. Es imposible. Ya lo decía el fundador de Instagram. Necesitamos firmas criptográficas, estándares universales que certifiquen autenticidad. Sin eso, Entramos en una era de niebla informativa donde nada de lo que veas en pantallas es creíble por defecto. Las consecuencias para las elecciones, la justicia y el periodismo son una pesadilla que ya llegó. Tercera noticia de conveniencia, yo diría peligrosa, Google lanza inteligencia personal. Tu vida privada como base de datos. Google activó una función que conecta tu Gmail, tu Google Photos, tu Drive para respuestas hiper personalizadas. Les pongo un ejemplo. Preguntas qué tenis comprar y la IA revisa tus recibos, tus notas de siempre y se da cuenta que usas Nike o Asics. Y te recomienda el modelo nuevo. Preguntas dónde ir de vacaciones y analiza tus fotos de los últimos años para sugerir playas familiares o similares. ¿Suena increíble? El asistente perfecto que de verdad te conoce. pero estás dándole a una empresa las llaves de tu diario, de tu álbum de fotos, de tu cartera. Un nivel de conocimiento sobre tus hábitos y tus relaciones que nadie ha tenido nunca, o al menos lo estaba usando activamente y abiertamente. La pregunta, ¿cuánto de sus vidas privadas estuvieran dispuestos a vender? Por una respuesta un poquito mejor. Cuarta noticia de poder concentrado, OpenAI quiere regalías de tus descubrimientos. El socio forzado. OpenAI anunció una estrategia para cobrar participación de los ingresos de productos descubiertos usando sus modelos. Si una farmacéutica, digamos, descubre un medicamento con su IA, OpenAI buscaría un porcentaje de ese éxito. Ya no solo te vende la herramienta, quiere una tajada de lo que construyas con ella. Es como si el fabricante de tu martillo quisiera un porcentaje de cada casa que construyes. Esto es exactamente lo que veo ayudando a empresas a adoptar IA. La dependencia se disfraza de asociación. Cada vez que usas una herramienta propietaria para algo crítico, creas una relación de poder difícil de romper. Ojo ahí. Quinta noticia de advertencia existencial. Satya Nadella lanzó ultimátum en Davos, utilidad en la IA o muerte social. Les platico. El CEO de Microsoft advirtió que la industria se arriesga a perder el permiso social, le llamó. para consumir la energía que consume si no demuestra utilidad real la inteligencia artificial. Entrenar estos modelos consume cantidades absurdas de energía y agua. El mensaje, el mundo no nos va a dejar construir estos centros de datos de tamaño de ciudades solo por chats. Tenemos que demostrar que esto cura enfermedades y acelera la ciencia. La nueva métrica de oro no es qué tan inteligente es el modelo, sino tokens por dólar por watt. Es decir, cuánta inteligencia somos capaces de sacar por cada unidad de energía. Cinco noticias, una atención fundamental, la inteligencia artificial nunca fue tan capaz ni tan cuestionada. Puede leer bibliotecas, engañar nuestros sentidos y conocernos íntimamente. Pero si no se cierra el gap entre la promesa espectacular y la utilidad demostrable, la sociedad podría revocarle el permiso de existir. Soy Fernando Santa Cruz. Si estas noticias te dejaron pensando en qué significa esto para tu negocio, me encantaría continuar la conversación en fernandosantacruz . mx. Encuentras mis análisis, reportes confidenciales y cómo conectar directamente con ti. Seguimos documentando el futuro que ya llegó para Parte Aguas.

Gracias por escucharme este lunes. Esto fue Parteaguas. Si quieren escuchar sobre otras tendencias que están convirtiéndose en Parte Aguas del mundo, suscríbanse y recomienden este podcast. Hasta mañana.