Parteaguas Diario

Ustedes pagan el seguro del coche para dormir tranquilos. Pero parte de ese dinero podría ayudar a construir los centros de datos que alimentan a la inteligencia artificial. Las aseguradoras buscan nuevas inversiones y usan IA para hacer más eficiente su negocio. ¿Quién gana con eso? ¿Los accionistas o quienes renuevan una póliza vez más cara? Conversé con Charles Pilliod, de BlackRock, sobre el destino de las primas y una incomodidad: financiar durante años equipos que pueden envejecer rápido. Hay oportunidades, riesgos y una promesa todavía pendiente para el consumidor. Porque financiar el futuro suena muy bien, sobre todo cuando también nos toca cobrar o pagar menos. De eso va Parteaguas.

What is Parteaguas Diario?

Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.

Su seguro del carro quiere entrar al negocio de la IA

Ustedes pagan el seguro del coche para dormir tranquilos. Cada vez más, por cierto, pues el costo de esa póliza subió más de 6 por ciento en un año en México, según el INEGI.

Pero quizá no imaginan que parte del dinero que entregan a esa industria podría terminar ayudando a levantar un centro de datos, esos inmensos bodegones llenos de servidores que alimentan a la inteligencia artificial.

La conexión parece rara, but follow the money:

Las aseguradoras cobran hoy para responder por compromisos que pueden llegar mañana o dentro de muchos años. Mientras tanto, invierten el dinero que no usan.

Algunas están mirando con interés negocios que necesitan dinero paciente: infraestructura, préstamos privados, proyectos que no se compran y venden con un clic.

El Global Insurance Report 2026 de BlackRock reúne las respuestas de 463 ejecutivos de 31 países, cuyas aseguradoras representan más de 24 billones de dólares en activos. Billones de los nuestros: millones de millones (trillions). Vaya alcancía.

El 76% de los encuestados planea aumentar su asignación a mercados privados.

Eso no significa que vayan a meter ese porcentaje de su dinero en centros de datos, sino que una mayoría quiere ampliar su participación en inversiones fuera de los mercados públicos.

Conversé con Charles Pilliod, jefe del negocio institucional de BlackRock en México.

Le pregunté por ese puente entre las pólizas y la infraestructura digital y pisó el freno: el movimiento ocurre en pequeñas proporciones y toma tiempo. Las primas no se mudan de golpe hacia los chips, pero la dirección importa.

En el mismo reporte, BlackRock estima que entre 70% y 80% de la inversión relacionada con IA se financiará con deuda. Alguien tendrá que prestar para construir toda esa capacidad y las aseguradoras aparecen entre quienes pueden hacerlo, porque parte de sus compromisos tiene plazos largos.

Tengo una incomodidad con eso que también le planteé a Pilliod. Una cosa es financiar infraestructura durante años y otra confiar en que esos servidores conservarán su valor durante todo ese tiempo. Más cuando Nvidia saca al mercado un par de servidores de GPUs más eficientes cada año, lo que apresura la obsolescencia de los anteriores.

¿Qué pasa cuando los chips que costaron una fortuna pierden atractivo frente a una nueva generación? Su respuesta fue que siguen trabajando, que la demanda de cómputo permite aprovechar equipos de hace dos o tres años. Que salga un teléfono nuevo no vuelve inservible al anterior.

Tiene sentido. Aunque percibo que servir y valer lo suficiente para recuperar una inversión son preguntas distintas.

Quien preste tendrá que revisar cuánto produce el equipo, quién paga por usarlo y cuándo habrá que reemplazarlo. ¿Cuánto valdría ese equipo en un remate para cobrar? ¿Y si llega un huracán y hace falta pagar siniestros?

Charles explica que estas inversiones deben convivir con efectivo y activos más fáciles de vender. La aseguradora necesita poder responder sin rematar su futuro.

Ahora, la IA provoca una creciente eficiencia para las aseguradoras. Estimar cuántos coches van a chocar mañana ahora es más fácil y se necesita menos gente para procesar esa información.

¿La IA abaratará nuestras pólizas? Eso podría elevar el número de personas en México que adquieren un seguro.

Hasta ahora no hay una baja generalizada, no en coches, al menos. Aquí también pesa el cambio fiscal relacionado con el acreditamiento del IVA en gastos de siniestros, que encarece la operación del negocio.

Dejaremos aquí dos conversaciones pendientes. Una, cuánto negocio podrán hacer las aseguradoras alrededor de esta infraestructura. Otra, cuánto llegará a quienes pagan los seguros.

Porque financiar el futuro suena muy bien. Sobre todo cuando también toca cobrar o pagar menos por los servicios.