Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.
¿Quién es dueño de los Starbucks en México y en Latinoamérica y en España? La verdad es que es un mexicano. No sé si lo sabían, pero bueno, hoy nos hablará precisamente de Alsea el buen Juan Carlos García Barcala. Yo soy Jonathan Ruiz. Este es mi parteaguas. Bienvenidas. Bienvenidos. Viernes 27 de febrero de 2026. Y en lo que llega Juan Carlos, les planteo lo que publiqué hoy en mi columna parteaguas en El Economista. Un mexicano. en la prueba de la humanidad. Ayer conversé con gente que no trabaja en la política, pero que no coincide con los morenistas. Ellos expresaron libremente su punto de vista a sabiendas de que nadie más podía escuchar. Opinar así en confianza es posible en México en febrero de 2026 y en 2027. Hay una persona poco conocida en este país que ha provocado indirectamente la reciente caída en el valor de empresas de software. Se llama Darío Amodei. y para todo fin práctico, hoy es más relevante para nuestro futuro que Bill Gates, desde mi perspectiva. Creó la empresa de inteligencia artificial Antropic, cuya poderosa herramienta Cloud permite programar aplicaciones y software a la medida, casi sin ayuda de expertos. Por eso cayó el valor de otras empresas tecnológicas. Entre sus socios está, miren nomás, Amazon, fundada por Jeff Bezos. Ayer, Amodei se colocó entre el gobierno de Estados Unidos y la Unión Europea. de que éste pueda monitorear a muchos, o incluso a todos, los usuarios, digamos, de un smartphone. Hemos llegado al momento decisivo. ¿Deben los gobiernos tener la capacidad de saber lo que decimos todo el tiempo? Según una discusión sostenida este jueves en el país vecino, eso ya es técnicamente posible y este hombre, asesorado por un mexicano, por cierto, es el David que intenta detener a Goliat. Así lo informó ayer la agencia Bloomberg. Antropic rechazó la última oferta del Pentágono para retirar las condiciones que la compañía ha solicitado respecto al uso de su software de inteligencia artificial por parte del ejército. Cierro comillas. Un portavoz afirmó que el nuevo texto propuesto por el Pentágono no satisface el objetivo de Antropic de preservar salvaguardas clave para cualquier uso militar de sus herramientas de inteligencia artificial. Entre ellas se incluyen la prohibición de la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses y el uso de su tecnología en armas totalmente autónomas. El Pentágono ha rechazado esas exigencias y dio a la compañía hasta el viernes, o sea hoy, para aceptar las condiciones o ser declarada un riesgo. Una medida que podría impedirle a Antropic trabajar con otros contratistas de defensa. Funcionarios estadounidenses han señalado que el Ejército busca legalmente utilizar las herramientas de la inteligencia artificial de la empresa. ¿Qué haría el presidente Donald Trump con ellas como comandante supremo de las Fuerzas Armadas de su país? ¿Qué haría sabiendo que China podría ya utilizar tecnología similar? En este momento decisivo, Antropic incorporó a un hombre nacido en Matamoros, Tamaulipas. Mariano Florentino Tino Cuellar, nombrado su nuevo miembro del Long Term Benefit Trust, fideicomiso de beneficio a largo plazo. Su función será ayudar a Antropic a cumplir su misión de garantizar una transición segura hacia una inteligencia artificial transformadora, participar en la selección de miembros de su consejo y maximizar los beneficios de la inteligencia artificial avanzada mientras mitiga sus riesgos. Cuellar tiene un perfil destacado que cruza los sectores legal, gubernamental, académico y tecnológico. Fue juez de la Corte Suprema de California y trabajó en tres administraciones presidenciales de Estados Unidos. Hace un mes, Amodei de Antropic publicó un largo ensayo titulado La adolescencia de la tecnología, cuya conclusión incluye el subtítulo La prueba de la humanidad. Un comentario final en ese texto que sacude el pesimismo previo de su escritura. Abro comillas. A pesar de los numerosos obstáculos, creo que la humanidad tiene la fuerza interior para superar esta prueba. Cierro comillas. Paradójicamente, en estos días, The Wall Street Journal entrevistó a Daniela Amodei, hermana de Darío y también fundadora de Antropic. Le preguntaron qué les dirá a sus hijos sobre el trabajo del futuro. Ella tiene dos, uno de cuatro años y un bebé. Abro comillas. ¿Podría orientar a mis hijos hacia una mayor socialización y a comprender cómo se relacionan con las personas a su propia manera? Respondió Daniela. Añadió que existen dos corrientes de pensamiento sobre la creatividad humana. Una sostiene que las inteligencias artificiales serán mejores que nosotros y que nadie querrá crear nada más. La otra, que ella comparte, plantea que las personas tienen un deseo intrínseco de crear simplemente porque disfrutan hacerlo. Crear. Abro comillas. Los humanos somos sorprendentemente resilientes y adaptables. Cierro comillas. Eso lo dijo Daniela Amodei. Para ellos, para nosotros, para todos ha llegado un momento de prueba. Soy Jonathan Ruiz y ahora sí vamos con Juan Carlos García Barcala y su historia sobre Alsea. Crecer rápido es fácil de celebrar, fácil de presumir, pero hay un momento en el que los números no mienten. Tienes más y ganas menos. La mayoría llega a ese punto y abre más tiendas. Los que piensan diferente se detienen y preguntan, ¿estamos creciendo o solo expandiéndonos?
Soy Juan Carlos García Barcala y esto es Estrategia en Tiempo Real para Parteaguas de Jonathan Ruiz. Lo que acabo de describir no es un restaurante de colonia, es Alsea, Starbucks, Domino's, Bibs, P . F. Chang's, todo bajo el mismo techo. Y todo empezó con una sola tienda, una Domino's Pizza en Insurgentes Sur, en 1989. Eso fue todo, una franquicia, una dirección, tres hermanos con ganas de crecer. De ahí pasaron a más de 4 ,700 unidades repartidas en 12 países, un crecimiento que cualquier empresa envidiaría. Durante casi tres décadas, la lógica fue sencilla, Más tiendas, más ventas, más mercado. Funcionó. Lo que pasa es que ese modelo tiene un límite que no siempre se ve venir. Piensa en una manguera. Si abres más llaves, el agua llega más lejos, pero con menos presión. Eso fue lo que pasó. Alcé a abrir otra. llaves en tantos países, con tanta deuda para financiarlo, que cuando llegó la pandemia la presión casi desaparece. Las ventas cayeron a 32 centavos por cada peso que antes ingresaba. Escucharon palabras que ningún empresario quiere oír. Mancarrota. Sobrevivieron. Y ahí está la parte que vale la pena entender. Porque la pandemia no solo los obligó a sobrevivir, sino que también Los obligó a preguntarse algo que muy pocas empresas se preguntan cuando están creciendo. ¿Cuánto retorno genera cada peso que invertimos? Fíjate en el timing de lo que está pasando ahora. Alcea acaba de cambiar a su CEO. Armando Torrado, uno de los fundadores, deja la dirección general para presidir el consejo. Y sube a Christian Gurría, alguien que literalmente empezó tomando pedidos a mano en una Dominos de Cuernavaca a los 18 años. No es un cambio cosmético, Es una señal de que la empresa quiere institucionalizar lo que aprendió a golpes. Y lo que aprendió es esto, no todas las marcas mueven igual la aguja. En los años 70, el Boston Consulting Group desarrolló una idea que parece obvia, pero que pocas empresas aplican con disciplina. No todas las unidades de negocio merecen el mismo capital. A algunas hay que alimentarlas, a otras ordeñarlas y a algunas hay que soltarlas. Eso es gestión de portafolio y es exactamente lo que Alcea está haciendo. Vendió Burger King en España, soltó el portón, entra a Chipotle. No es indecisión, es cirugía. Te quedas con lo que genera retorno y sueltas lo que solo ocupa espacio en la cocina. Chipotle, dicho por sus propios directivos, no va a mover los números de Alsea en los próximos 8 años. Eso lo dicen ellos. Lo que sí hace es mandar una señal al mercado. Vamos a apostar por marcas con operación simple, ticket relevante y alto potencial en delivery. Eso es posicionamiento de largo plazo, no un golpe de efecto. Y eso no es todo. El 20 % de las ventas de alcea ya viene por delivery. Starbucks Rewards tiene millones de usuarios en 13 países. La empresa no está solo recomponiendo marcas, está construyendo una plataforma donde la experiencia y la fidelización valen más que la ubicación física. Lo que de verdad cuesta en cualquier empresa que lleva años creciendo con el mismo modelo es lo de adentro. ¿Cómo le dices a una organización acostumbrada a abrir tiendas que ahora el éxito se mide diferente? no en metros cuadrados, no en número de unidades, sino en retorno sobre cada peso de capital invertido. Eso requiere disciplina y requiere líderes dispuestos a vender lo que construyeron con sus propias manos si ya no genera lo suficiente. Pregúntate en tu empresa, ¿estás midiendo cuánto creces o cuánto retorna cada cosa que haces? Porque a veces el problema no es que estés creciendo poco, es que estás creciendo mal. Soy Juan Carlos García Barcala, Para más análisis y conversación directa, sígueme en www . jcgb . mx. Esto es Estrategia en Tiempo Real para Parteaguas de Jonathan Ruiz.
Gracias por escuchar Parteaguas. Esto fue todo por esta semana. Nos escuchamos el lunes. Y recuerden, a mí me encuentran como Parteaguas Club en redes sociales.