Mitos y más

¿Sabías que el poema más antiguo de la historia no lo escribió Homero ni ningún filósofo griego? Lo grabaron en tablillas de arcilla hace casi 5.000 años en la primera ciudad del mundo. Y su protagonista, el rey Gilgamesh, ya estaba obsesionado con exactamente lo mismo que nos obsesiona a nosotros hoy: la destrucción del medio ambiente, el miedo a la muerte y la búsqueda desesperada de la inmortalidad.
En este episodio, conoceremos la Epopeya de Gilgamesh: el tirano que destruyó el primer bosque sagrado de la historia, el amigo que aprendió a llorar, y el rey que, después de cruzar las aguas de la muerte y perder la planta de la juventud frente a una serpiente, volvió a casa con las manos vacías y, por primera vez, con los ojos abiertos.
Un viaje a la antigua Mesopotamia que resulta ser, en realidad, una advertencia para el siglo XXI.

En este episodio:

La tiranía de Gilgamesh y la creación de Enkidu: el primer experimento de "civilización" de la historia
El Bosque de Cedros y el debate moral de Humbaba: el primer ecocidio documentado
La muerte de Enkidu y el "entumecimiento psíquico": por qué el duelo personal es la única puerta a la conciencia colectiva
El primer carpe diem de la historia: el consejo de la tabernera Siduri
El diluvio de Utnapishtim vs. el diluvio de Noé: por qué la versión mesopotámica es más aterradora (y más honesta) que la bíblica
La inmortalidad colectiva: la lección final de Gilgamesh sobre el legado y la ciudad como obra común

Fuentes y lecturas recomendadas:

George, Andrew R. The Epic of Gilgamesh: The Babylonian Epic Poem and Other Texts in Akkadian and Sumerian. Penguin Classics, 2003.
Tigay, Jeffrey H. The Evolution of the Gilgamesh Epic. University of Pennsylvania Press, 1982.
Slovic, Paul. "If I look at the mass I will never act": Psychic numbing and genocide. Judgment and Decision Making, 2007.
Sandars, N. K. The Epic of Gilgamesh. Penguin Classics, 1972.

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  • (00:00) - Gilgamesh: El primer ecocidio y la ansiedad climática hace 5.000 años
  • (00:26) - La ansiedad climática no es nueva
  • (02:36) - Uruk y la tiranía de Gilgamesh
  • (04:34) - La "civilización" de Enkidu y la pérdida de la inocencia
  • (06:26) - El Bosque de Cedros: El primer ecocidio de la historia
  • (08:30) - El Toro Celeste y el castigo de los dioses
  • (09:58) - La muerte de Enkidu y el nacimiento del terror existencial
  • (11:23) - El viaje de Gilgamesh y el primer "Carpe Diem"
  • (15:43) - Utnapishtim, el diluvio y la planta de la juventud
  • (18:55) - Análisis: ¿Qué nos dice Gilgamesh hoy? (El colapso sistémico)
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¿Qué es Mitos y más?

Un viaje alrededor de los mitos, leyendas y folclore de todo el mundo. Descubre las verdaderas historias que se esconden tras los cuentos que creías conocer. Desde los dioses de la mitología griega y nórdica, hasta los héroes olvidados de la mitología africana y las criaturas de pesadilla del folclore mundial, desenterramos sus orígenes y desciframos su profundo simbolismo.

Conducido por el Dr. David García, este podcast es un puente narrativo entre el pasado y el presente. Exploramos la mitología comparada y cruzamos fronteras para entender cómo la historia, la psicología, la filosofía y la cultura pop moderna se entrelazan con las antiguas creencias.

¿Qué tiene que ver el Viaje del Héroe con tus películas favoritas? ¿Qué lecciones ocultan los cuentos de hadas originales? Únete a nosotros y descubre por qué, miles de años después, seguimos necesitando estas historias para entender el mundo de hoy.

En los últimos años, hemos visto como
las inundaciones, los incendios y

las sequías baten records históricos.

Vivimos con una sensación persistente de
que algo inmenso y terrible se acerca,

una catástrofe que podría borrar nuestro
mundo tal y como lo conocemos una ansiedad

muy del siglo XXI o eso nos gusta pensar.

Ahora, qué pensarían si les dijera
que esta ansiedad no es nueva, que la

primera gran ciudad de la historia hace
casi 5,000 años ya estaba obsesionada

con el fin del mundo y que su rey,
un tirano déspota, se embarcó en un

viaje desesperado donde encontró la
historia de un arca, un diluvio y un

superviviente más de 1000 años antes de
que se escribiera la historia de Noé.

Esta no es sólo la historia del
primer gran poema de la humanidad.

Es la historia de la primera crisis
existencial, el primer ecocidio

documentado y una advertencia sobre
el colapso que resuena con una

fuerza brutal en nuestro presente.

Bienvenidos a Mitos y Mas un viaje
alrededor de los mitos, leyendas y

folclore de todo el mundo soy David
Garcia y hoy viajamos al creciente

fértil de Oriente Proximo para conocer
a Gilgamesh, la historia del arca

antes de Noé y la ansiedad climática
de la primera ciudad del mundo.

Antes de continuar, quiero hacer una
pausa rápida y darles las gracias.

He estado revisando las estadísticas
y el episodio anterior sobre Sundiata

Keita ha tenido una acogida increíble.

Quiero mandar un saludo enorme á todos
los que me escuchan en cada episodio,

especialmente á los cinco paises
donde mas nos acompañan en este viaje.

México, Estados Unidos, España,
Argentina y Chile, de verdad,

muchas gracias por estar ahí.

Y un agradecimiento muy especial a
Isabela y a Fer Cruz que nos dejaron

unos comentarios geniales en Spotify.

Recuerden que me encanta leer sus
comentarios, así que no duden en

dejar su opinión en la app o en
las redes sociales del podcast.

Por cierto, si te quedas con ganas
de más después de cada episodio,

te invito a suscribirte a nuestra
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Y recuerda que en mitosymas.com,
tienes artículos con mucho más

contenido adicional, fuentes y detalles
que a veces no caben en el audio.

Todos los enlaces están
disponibles en la descripción.

Advertencia: este episodio contiene temas
de duelo, tiranía y violencia aunque se

tratan desde una perspectiva mitológica,
pueden ser sensibles para algunos oyentes.

Imaginen la ciudad de Uruk en la antigua
Mesopotamia, la primera gran metrópolis

de la historia murallas imponentes que
se alzan hacia el cielo construidas

con el sudor y la sangre de su pueblo.

Calles bulliciosas templos, zigurats
que tocan las nubes canales de

irrigación que dominan el desierto y
en el centro de todo un rey Gilgamesh.

La epopeya nos dice que es dos
tercios dios y un tercio humano, un

hombre de una fuerza, una estatura
y una belleza incomparables.

Pero su poder no es una bendición
para Uruk, es una tiranía asfixiante.

La historia nos presenta a Gilgamesh no
como un salvador, sino como un monstruo.

Ejerce el derecho de pernada durmiendo
con cada novia antes que su esposo.

Agota los jóvenes en juegos y
construcciones interminables

es un déspota, un líder tóxico
que consume á su propia gente

para alimentar su ego infinito.

El pueblo de Uruk exhausto y desesperado
clama los cielos y los dioses

escuchan su solución no es destruir
a Gilgamesh con un rayo o una plaga.

Su solución es mucho mas psicológica.

Deciden crearle un igual
un espejo un contrapeso.

De la arcilla pura de la estepa, la
diosa Aruru crea a Enkidu un hombre

salvaje cubierto de pelo que vive libre
con las gacelas Enkidu no conoce la

civilización, no sabe lo que es el pan,
la cerveza o la ropa bebe los mismos

abrevaderos que los animales y los
protege de las trampas de los humanos.

Es la naturaleza en estado puro.

El opuesto exacto a la civilización
hiper-desarrollada y corrupta

que representa Gilgamesh pero
la civilización por su propia

naturaleza no tolera lo salvaje.

Un cazador local aterrorizado
al ver a Enkidu destruir sus

trampas, pide ayuda a Gilgamesh.

Y aquí la epopeya nos muestra
el poder y a veces la crueldad

de la seducción para civilizar.

Gilgamesh no envía un ejército para
capturar Enkidu envía a Shamhat

una sacerdotisa y prostituta
sagrada del templo de Ishtar

durante seis días y siete noches.

Shamhat yace con Enkidu en la
estepa y al final de esa semana,

cuando Enkidu, intenta volver con
su rebaño, ocurre algo trágico.

Las gacelas huyen de él, ya no
huele animal, huele a humano ha

perdido su inocencia primal, su
conexión directa con la naturaleza.

Shamhat lo mira y le dice unas
palabras que resuenan como una

condena y una bendición a la vez.

Ahora eres sabio Enkidu,
eres como un Dios.

¿ Por qué quieres vagar con
las bestias salvajes?.

Shamhat, lo viste con
parte de su propia ropa.

Lo alimenta con pan y cerveza los
alimentos procesados que definen la

la humanidad sedentaria y lo lleva a
La confrontación es inevitable Enkidu

enfurecido, al enterarse de la tiranía
de Gilgamesh, le bloquea el paso en la

plaza pública justo cuando el rey iba a
ejercer su derecho de pernada en una boda.

Luchan, es una batalla titánica
que hace temblar los marcos de las

puertas, se agarran como toros,
rompen las columnas, pero en medio

de la lucha, cuando ambos están
exhaustos, algo cambia profundamente.

Se reconocen como iguales Gilgamesh
por primera vez en su vida, encuentra

alguien que no se somete, alguien a
quien no puede derrotar fácilmente.

Y en ese reconocimiento mutuo, en esa
vulnerabilidad compartida, nace la amistad

mas profunda de la literatura antigua,
se abrazan y se juran lealtad eterna.

Pero esta amistad que humaniza al
rey y frena su tiranía local también

sellará su destino porque ahora que
Gilgamesh tiene algo que perder, el

miedo a ser olvidado, el miedo a la
intrascendencia lo consumirá todo.

Gilgamesh ahora con Enkidu
a su lado, necesita dejar un

nombre para la posteridad.

La paz de Uruk lo aburre, propone
una hazaña monumental, viajar a

lejano Bosque de Cedros, matar a
su guardián, el temible, Humbaba

y talar los árboles sagrados para
construir una puerta gigante.

Es una misión de gloria, pero
también de una arrogancia

desmedida es la civilización
declarando la guerra a los salvaje.

Los ancianos intentan disuadirlo.

Le advierten Humbaba no es un simple
monstruo, fué puesto allí por el Dios

Enlil, el señor de la tierra para
proteger el bosque de los humanos.

"Su voz es el diluvio. Su aliento es
fuego. Su mirada es la muerte." Incluso

Enkidu que conoce el bosque de su época
salvaje, tiene terror, pero Gilgamesh

no escucha, la ambición, lo ciega y la
lealtad Enkidu a su amigo es más fuerte

que su propio instinto de supervivencia.

Tras un viaje extenuante de
semanas, llegan al bosque.

La descripción que hace el poema es
sobrecogedora, un lugar de una belleza,

una sombra y un poder abrumadores.

Los cedros son tan altos que tapan
el sol y allí se enfrentan a Humbaba.

La batalla es feroz, las montañas
tiemblan, pero con ayuda del Dios del sol

Shamash que envía 13 vientos huracanados
para cegar a Humbaba, logran derrotarlo.

Humbaba vencido y de rodillas suplica
por su vida, promete servir a Gilgamesh

ser su esclavo y darle todos los
cedros que quiera de forma sostenible.

Es un momento crucial Gilgamesh duda
siente compasión, pero Enkidu implacable

le dice a su amigo que no confía en
él, que lo mate antes que los dioses se

den cuenta y Gilgamesh en un acto que
sellará su tragedia le corta la cabeza.

Luego talan el bosque sagrado.

La epopeya dice que cortaron los
cedros y que Enkidu iba delante

abriendo el camino, es una imagen
poética, pero profundamente triste.

El hombre que una vez fué parte
integral de la naturaleza que

corría con las gacelas, ahora es el
agente principal de su destrucción.

Pero la victoria es amarga.

La diosa Ishtar, la poderosa deidad del
amor y la guerra, ve a Gilgamesh lavarse

la sangre tras la batalla, se enamora
de su gloria Y le propone matrimonio.

Le ofrece carros de oro y poder absoluto.

Gilgamesh en un acto de Hubris de orgullo
desmedido la rechaza y no sólo la rechaza,

la insulta brutalmente, enumerando a todos
sus amantes pasados y cómo terminaron

arruinados o transformados en animales.

Ishtar, furiosa y humillada sube
al cielo y exige a su padre, el

Dios supremo Anu que libere al
toro celeste para destruir Uruk.

Anu advierte que el toro traerá siete
años de hambruna, pero Ishtar insiste.

El inmenso toro desciende del cielo
con cada resoplido abre grietas en

la tierra que tragan asientos de
hombres causa estragos inimaginables.

Pero Gilgamesh y Enkidu trabajando juntos
en perfecta sincronía, logran matarlo.

Y para empeorar las cosas Enkidu en un
último acto de desafío suicida, le arranca

una pata ensangrentada al toro divino y
se la lanza a la cara a la diosa Ishtar,

mientras de ella maldice desde la muralla.

Ha sido demasiado, han matado
al guardián del bosque, han

talado los árboles sagrados, han
insultado á una diosa principal y

han masacrado al toro del cielo.

Los dioses se reúnen en consejo y su
veredicto es unánime e inapelable uno de

los dos amigos debe morir como castigo.

Los dioses eligen a Enkidu no
en batalla, no de forma heroica.

Cae enfermo, una enfermedad
lenta, humillante y terrible

muere tras 12 días de agonía.

Maldiciendo primero a la prostituta
Shamhat por haberlo sacado de la estepa.

Aunque luego se retracta y la bendice.

La reacción de Gilgamesh men ante
la muerte de su igual es una de las

descripciones más desgarradora del
duelo en toda la literatura mundial.

Se niega a aceptar la realidad.

Llora sobre el cuerpo de su amigo.

Le toca el corazón
esperando sentir un latido.

Durante siete días y siete noches,
no permite que lo entierren

esperando que su lamento de alguna
manera mágica lo devuelva la vida.

Solo cuando un gusano cae de la nariz
de Enkidu, la negación se rompe.

Gilgamesh finalmente acepta
la brutal realidad física de

la muerte y la putrefacción.

Y con esa aceptación, nace un nuevo
terror, un terror absoluto y paralizante.

Si Enkidu su igual, su otra mitad ha
muerto, entonces él, a pesar de su fuerza

y su divinidad parcial, también morirá.

Por primera vez en su vida el invencible
Gilgamesh siente miedo, un miedo visceral

a su propia mortalidad al vacío eterno.

Y así comienza su segunda gran
aventura, ya no por gloria,

sino por pura desesperación.

La búsqueda de la inmortalidad.

Abandona su trono se arranca la ropa
reales, se viste con pieles de Leon

sin curtir, deja crecer su cabello
y vaga por la estepa convertido

en una sombra del rey que fué.

Su único objetivo es encontrar a
Utnapishtim el sabio, el único ser

humano que ha sobrevivido al gran
diluvio del pasado y al que los dioses

le han concedido la vida eterna.

Su viaje lo lleva a los
confines del mundo conocido.

Atraviesa las montañas Mashu guardadas
por terroríficos hombres de escorpión que

le advierten de la futilidad de su viaje.

Viaja a través de la más absoluta
oscuridad donde no hay luz ni delante ni

detrás durante 12 leguas interminables.

Finalmente llega a un jardín de piedras
preciosas a la orilla del océano cósmico.

Allí encuentro una taberna
regentada por la diosa Siduri.

Ella al ver llegar a este hombre
demacrado, sucio y consumido por la

ansiedad, le cierra la puerta por miedo
cuando él le explica quién es y que busca

Siduri le da el consejo más antiguo y
quizá más sabio jamás registrado, le dice

Gilgamesh, adónde vagas
la vida que buscas?

Nunca le encontrarás cuando los
dioses crearon á la humanidad, le

asignaron la muerte, pero retuvieron
la vida en sus propias manos.

Tú Gilgamesh que tu vientre esté lleno.

Alégrate día y noche.

Haz de cada día una fiesta.

Llévate la cabeza bañate en agua.

Mira al niño que te tiene de la mano y
alégrate de que tu esposa se deleite en tu

abrazo ese es el destino de la humanidad.

Es el primer carpe diem de la historia,
una invitacion a encontrar la eternidad,

no en la duración del tiempo, sino en la
profundidad de la experiencia humana en

el amor en la familia, en el presente.

Pero Gilgamesh, como muchos de nosotros
frente la la angustia no puede escuchar

su mente esta fijada en la muerte.

Necesita llegar hasta el final, con la
ayuda del barquero Urshanabi, Gilgamesh

cruza las letales Aguas de la Muerte donde
una sola gota puede matar a un mortal.

Y finalmente, en una isla lejana,
encuentra a Utnapsihtim el inmortal,

Gilgamesh lo mira esperando ver a un
guerrero o a un dios, pero vea un hombre

común descansando plácidamente y le
pregunta ¿Como uniste a la asamblea de

los dioses y encontraste la vida eterna?.

La historia que Utnapishtim le cuenta
cambio es la que en el momento de su

descubrimiento en el siglo XIX, sacudió
los cimientos del mundo victoriano.

Le habla de la antigua ciudad de
Shurupak y de cómo los grandes dioses

liderados por Enil decidieron destruir
a la humanidad con un diluvio global.

Pero el dios Ea compasivo advirtió
un secreto a Utnapishtim a través

de una pared de juncos de su casa,
"Hombre de Shurupak, demuele tu

casa y construye un barco. Abandona
tus posesiones y busca la vida".

Ea le da las dimensiones exactas un
arca gigantesca perfectamente cúbica,

Utnapishtim obediente embarca su
familia a sus artesanos, oro, plata y

la semilla de todas las cosas vivas,
animales salvajes y domésticos.

Durante seis días y siete noches,
una tormenta negra arra el

mundo, los vientos aúllan el agua
sube hasta tapar las montañas.

Incluso los dioses se aterrorizan
del poder destructivo que han

desatado y lloran de arrepentimiento.

Al séptimo día la tormenta, cesa
y todo es un silencio mortal.

Utnapishtim abre una escotilla,
mira hacia afuera y ve que toda la

humanidad se ha convertido en arcilla,
todo es un vasto océano plano.

El barco se posa sobre el monte
Nimush tras esperar unos días,

Utnapishtim libera una paloma que
vuelve al no encontrar donde posarse.

Luego una golondrina que también vuelve.

Finalmente, libera un cuervo.

El cuervo encuentra carroña,
come, vuela y no regresa.

Había tierra seca, el agua estaba bajando.

Utnapishtim ofrece un sacrificio á los
dioses quienes descienden hambrientos.

Enlil enfurecido, al principio de que
alguien haya sobrevivido, es aplacado

por los demas dioses, como recompensa y
disculpa Enlil, bendice a Utnapishtim y

á su esposa, otorgándoles la inmortalidad
y exiliándolos á la boca de los rios.

Utnapishtim termina su relato y
mira Gilgamesh le deja claro que

su inmortalidad fué un evento
único irrepetible, un regalo de

los dioses tras una catástrofe
global, pero compadeciéndose

del rey le ofrece una prueba.

Si quieres vencer a la muerte, demuestra
primero que puedes vencer a su hermano

menor el sueño permanece despierto
durante seis días y siete noches.

Gilgamesh exhausto física y
mentalmente por su largo viaje.

Se sienta y se duerme casi al instante.

Falla la prueba miserablemente.

Duerme durante siete días seguidos.

Cuando despierta, se da
cuenta de su fracaso absoluto.

Llora de nuevo.

Utnapishtin le ordena al barquero
que lave a Gilgamesh le ponga

ropas limpias y lo devuelva a Uruk.

Pero justo cuando Gilgamesh está
zarpando, la esposa de Utnapishtim

intercede le pide a su marido que
le dé un regalo de despedida al rey.

Utnapishtim le revele a Gilgamesh un
último secreto en el fondo del mar

cósmico crece una planta espinosa,
si la comes te devuelve la juventud.

No da la vida eterna, pero
si el rejuvenecimiento.

Gilgameshmesh, no lo duda, se ata
piedras pesadas a los pies se lanza

las profundidades oscuras del mar,
ignora el dolor de las espinas en

sus manos y arranca la planta mágica
sube a la superficie triunfante.

Tiene el premio planea llevarla a
Uruk y dársela a los ancianos para

probarla y luego comerla el mismo.

Emprende el largo camino de vuelta,
pero a mitad de camino cansado

y sudoroso Gilgamesh, ve un pozo
de agua fresca y cristalina.

Deja sus ropas y la planta mágica en
la orilla y se sumerge para bañarse, y

entonces ocurre una serpiente atraída
por el dulce olor de la planta mágica,

sale sigilosamente de la maleza,
se desliza hasta la orilla, toma la

planta en sus fauces y se la come.

Al instante, la serpiente muda su
piel vieja, dejándola atrás y se aleja

rejuvenecida, Gilgamesh sale del agua,
ve la piel vacía de la serpiente,

se da cuenta de lo que ha pasado.

Se sienta al borde del pozo
y llora por última vez.

Todo su viaje, todo su sufrimiento,
la pérdida de Enkidu los terrores

que enfrentó, todo, todo para nada.

Ha perdido su última oportunidad, ha
vuelto á casa con las manos vacias.

Pero algo ha cambiado
fundamentalmente en él.

Al regresar finalmente a Uruk
acompañado del barquero Urshanabi,

Gilgamesh no se dirige a su
palacio para oprimir a su pueblo.

Sube a la gran muralla de la ciudad y allí
le dice al barquero: Urshanabi sube a la

muralla de Uruk y paseate, inspecciona
la base, examina la obra de ladrillo.

No echaron los cimientos los siete sabios.

Un tercio es ciudad, un tercio es arcilla.

Ademas, el recinto del templo de Ishtar.

Ha encontrado una nueva forma de
inmortalidad, no en su propio cuerpo

fisico que inevitablemente decaerá, sino
en la obra colectiva, en la cultura, en la

civilizacion en la ciudad que sobrevivirá
su muerte y la de todos los presentes.

Acepta su mortalidad acepta su lugar en el
mundo y al hacerlo, deja de ser un tirano

para convertirse por fin en un verdadero
rey, en un constructor de legados.

Y Y ahora pensemos qué nos dice esta
historia grabada en tablillas de

arcilla hace 4,000 años a nosotros
aquí y ahora en el siglo XXI.

Primero, hablemos del bosque de cedros,
la historia de Gilgamesh y Humbaba

no es sólo una fantasía de monstruos,
es un eco mitológico del primer

gran ecocidio de la historia humana.

El bosque que talaron en el poema es
del mismo bosque real de los cedros

del Líbano, un ecosistema que hoy
está el borde de la extinción total

diezmado por milenios de explotación
implacable, que comenzó exactamente en

la época en que se escribió este poema.

La primera gran obra literaria de la
humanidad ya es en el fondo una historia

sobre la destrucción de la naturaleza,
impulsada por la ambición humana de

construir monumentos más y más grandes.

Nuestra preocupación ecológica
no es nueva, lo único nuevo es

nuestra capacidad tecnológica de
destrucción a escala planetaria.

Segundo, hablemos del duelo de Gilgamesh.

El psicólogo moderno Paul Slovic
acuñó el término entumecimiento

psíquico para describir un fenómeno
que todos hemos sentido hoy en dia.

Cuando las noticias nos dicen que millones
de personas están en riesgo extremo por

el cambio climático o que hay 100,000
refugiados climáticos en una frontera.

La cifra es tan absurdamente
grande que no sentimos nada.

El número nos paralIza emocionalmente,
pero si las noticias nos muestran la

foto de un solo niño en una playa o la
historia de una familia concreta que

lo perdió todo el corazón se no rompe.

Una persona, un nombre, un
rostro Gilgamesh no llora por la

mortalidad humana como concepto,
no llora por una idea abstracta.

Llora por Enkidu, llora por
su amigo, llora por el olor de

su cuerpo que ya no reconoce.

Y en un momento un momento que los
traductores han debatido durante

décadas, llora por el gusano que cae
de la nariz, de Enkidu ese detalle

grotesco minúsculo ese gusano es lo que
lo despierta de su letargo de semidios.

No es un discurso filosófico sobre la
muerte, no es un dios bajando a explicarle

el ciclo de la vida, es un gusano.

Y ahi esta la lección del mito para
nosotros hoy para despertar de verdad

ante algo tan enorme y abstracto
como la mortalidad global ó el cambio

climático ó la pérdida de bio diversidad,
necesitamos el detalle concreto.

Necesitamos ver el gusano,
Necesitamos conectar la catástrofe

global con la pérdida personal.

Finalmente, el diluvio.

Y aquí es donde la diferencia entre el
mito de Noé que todos conocemos y el mito

de Utnapishtim se vuelve increíblemente
reveladora para nuestra era.

En el genesis biblico el diluvio
es claramente un acto de justicia

moral, Dios mira la humanidad,
ve que se ha corrompido, que esta

llena de violencia y pecado y decide
borrarla para empezar de cero.

Hay un juicio, hay una sentencia y hay un
culpable moral, el ser humano y su maldad.

Noé se salva exclusivamente
porque es justo y bueno.

El diluvio bíblico tiene
un sentido moral profundo.

Pero en la versión mesopotámica
de Gilgamesh, la que el asiriólogo

Jeffrey Tigay y otros expertos han
analizado en profundidad, no hay

absolutamente ningún juicio moral.

Los dioses no deciden inundar el
mundo porque la humanidad sea malvada.

Lo deciden literalmente porque la
humanidad hace demasiado ruido.

Y cuando los textos sumerios y
acadios dicen ruido, no lo describen

en el sentido metafórico del pecado.

Describen a los dioses quejándose de que
los humanos se han multiplicado tanto y

hacen tanto alboroto con sus ciudades y
su agricultura que no los dejan dormir.

El mundo se ha vuelto demasiado grande,
demasiado poblado, demasiado ruidoso.

El sistema humano ha crecido más de
lo que el ecosistema divino puede

sostener, y como respuesta, los dioses
simplemente reinician el sistema con agua.

No hay un culpable moral, no
hay un castigo por ser malos.

Solo hay consecuencias
físicas de la sobre expansión.

Y eso, francamente, es mucho mas
aterrador que la versión bíblica,

porque se parece muchísimo más
a lo que estamos viviendo hoy.

Nuestro cambio climático no es un
castigo divino porque seamos moralmente

malos, es el colapso predecible de un
sistema industrial y económico que hemos

llevado mucho mas allá de sus limites
físicos, el mito mesopotámico escrito en

arcilla hace 4,000 años ya ha entendia
la dinámica del colapso sistémico.

La historia de Gilgamesh no termina
dándonos una respuesta fácil o una

solución mágica, sino que termina con
una pregunta que resuena a través de

los milenios hasta llegar a nosotros.

¿Qué hacemos con el
tiempo que se nos ha dado?

¿Lo gastamos huyendo de la
muerte, construyendo búnker o

buscando la juventud eterna?

O lo invertimos en construir
algo que nos trascienda y

proteja a los que vienen detrás.

El viaje de Gilagmesh es un arco
de transformacin completo y brutal.

Comienza como un tirano que consume
a su pueblo y destruye la naturaleza

para su propia gloria egoista el dolor
desgarrador por la pérdida de su amigo

lo rompe, lo humaniza y lo lanza una
bsqueda a un egosta de la inmortalidad

individual, pero fracasa, fracasa en todo
y precisamente en ese fracaso absoluto,

al perder la planta de la juventud,
encuentra la verdadera respuesta.

La epopeya nos enseña que el duelo
nos humaniza que el miedo á la muerte

puede ser el motor mas potente de la
vida y que la verdadera inmortalidad

no es individual ni biológica, si no
colectiva, es la muralla que construimos

juntos, es la ciudad que cuidamos,
es la historia que contamos, es el

legado y el planeta que dejamos para
los que vienen después de nosotros.

Esto ha sido Mitos y Más, si este
viaje a la primera ciudad del mundo

te ha hecho pensar, te invito a
compartir el episodio y a dejarme una

valoración en donde me estés escuchando.

Nos vemos en el próximo viaje explorando
las historias que nos hacen humanos.