Disrupción contada por mujeres y hombres súper aventureros que no temen dar giros en su vida para mejorar su entorno y hacer negocios que a veces salen bien. Tecnología de punta hablada simple y en español, desde México. Jonathan Ruiz, columnista y directivo de El Financiero y autor de Parteaguas, es el host.
Tienen a alguien conocido que simplemente parece perderse en el horizonte, viendo hacia nada, pensando en mil cosas. A lo mejor es un niño, ¿eh? Probablemente esa persona va a ser un emprendedor. A decir de la vida de Martín Pérez, quien, pues, incitado por su padre, debió ser beisbolista. Él rechazó ese deporte y construyó su propia vida, incluso siendo un rebelde ante su papá que lo vio partir de su ciudad en contra de su voluntad pero Martín tenía trazado un camino él quería construir negocios y hoy tiene uno hoy tiene una empresa dedicada a cambiar la experiencia de los clientes con los negocios en el camino se topó con varias aventuras entre ellas la de su novia. Los detalles no los cuenta él. Este es Martín Pérez, yo soy Jonathan Ruiz y esto es Parteaguas. Bienvenidas, bienvenidos todos, todos ustedes también que me están escuchando se acuerdan de ese momento en el que se les abrieron los ojos. Alguna primera imagen llega a su mente de lo primero que vieron sus ojos ya de manera consciente. ¿No? ¿Tú te acuerdas de algo así? Guay, yo creo que mi primer recuerdo habrá sido, no sé, jugar béisbol con papá, tal vez. ¿Te han lanzado la pelota? Sí. ¿Y era la pelota ya dura o la pelota... No, sí, ya la pelota dura. Nunca, nunca, nunca me... ¿No sabes de la inoción? Nunca una blanda. Sí. A lo mejor fue porque te dio en la cabeza, ¿no? A lo mejor. A lo mejor, sí. Oye, entonces el béisbol nace con tu conciencia. Sí. En tu conciencia. En mi conciencia. Yo creo que ya viene ¿Ese deporte se convirtió en la parte rutinaria de tu vida? ¿Era algo que querías hacer todo el tiempo? Sí. Sí, creo que pudo. No era tan bueno como mi papá hubiera querido que fuera, pero se me desarrollaron otras habilidades. Pero sí fue parte de la disciplina. Sí, fíjate, yo tengo un padre al que le gustaba mucho el béisbol. Y me acuerdo que yo una vez le dije, oye, pich, está bien el béisbol, pero quiero jugar fútbol y se molestaba, ¿no? Entonces me llevó a un parque junto con mis primos, porque todos queríamos jugar fútbol según nosotros, y primero nos puso a entrenar. O sea, no pudimos pegarleamos nunca más pidiendo fútbol, que era lo que él quería, y regresamos al béisbol cada fin de semana. Entonces entiendo tu dolor. Oye, muy bien. Martín, Martín Pérez, tú eres hoy un emprendedor, perdón, un emprendedor, ¿o cómo te defines? Guay, yo creo que... yo creo que si eres emprendedor nunca vas a dejar de hacerlo por muy grande que sea tu empresa. ¿Qué es un emprendedor? Pues mira, yo no voy a robar una definición de otro lado, yo creo que es parte de un espíritu, es alguien que quiere crear algo. Alguien quiere emprender algo que es tener la iniciativa de hacer algo. Y tú quisiste crear desde siempre. Sí. O sea, tú empezaste creando cosas desde que eras chiquito. Sí, tuve una infancia media rara. Yo nací en Ciudad de México y en Ciudad de México pues literalmente creces en un cuarto, no hay como lo mejor aquí en Mérida que puedes ver a lo mejor a familia salir, parques y demás. Pues ahí nosotros fuimos en un cuarto literal. Y mi mamá tenía recuerdo, hoy lo veo como un entrenamiento, pero eran cosas que en ese momento no entendía. Me acuerdo que me encerraba en el baño y me pintaba un punto negro en la frente y me ponía frente al espejo y yo no podía dejar de verlo durante no sé 30 minutos o por ejemplo cerrar los ojos y escuchar todo lo que está pasando a tu alrededor y tú lo tienes que describir ese tipo de ese tipo de cosas eran nuestros juegos que ya luego pues me di cuenta que mi mamá era parte de su entrenamiento como para que tú desarrollaras la concentración, que puedas desarrollar tu imaginación para saber qué es lo que está pasando alrededor. Entonces pues se ponía a platicar contigo, por ejemplo, y prendía la tele y prendía el radio. Entonces te hacía que después le platicaras qué es lo que estaba pasando en la tele o qué es lo que estaba pasando en la radio. Entonces tú tenías que ir afinando muchos sentidos. Parecía, parece muy loco, pero eran, fueron como mis juegos de niño. Y pues después, pues, al no tener niños con quien jugar, porque te digo que pues creces en casa, yo era el niño que se encerraba en el cuarto a inventar cosas. O sea. Le acabas de dar el clavo a cómo, cómo nace en buena medida la conciencia de alguien como tú porque a ver para empezar tú tienes una gran historia de cómo sus padres pues se unieron no por favor dígame lo que puedes revelar lo que no yo lo comprendo pero el hecho de que tus padres se conocieran tuvo se conocieron y tuvieron si fue una cosa interesante pues bueno mira yo no sé que se hace conocieron, se conocieron y tuvieron un matrimonio, fue una cosa interesante. Pues bueno, mira, yo no sé, te decía hace rato, yo no sé en qué creas. Yo creo que la vida te va poniendo ciertas cosas y pues parte del ejemplo de esto que te quiero decir, ejemplificado más bien, pues la vida, el cómo mis papás se reencuentran, mis papás eran novios aquí en Campeche y se separa mi abuelo y mi abuela materna y mi abuela se lleva a mi mamá a Ciudad de México, estamos hablando del 1990, no había celulares, no había redes sociales y de repente mi papá decide que quiere ir a buscarla. A buscarla a la Ciudad de México sin celulares. Sin celulares y si no tenía ni idea de por dónde empezar. O sea, él sabía que iba a llegar a Ciudad de México y que ahí estaba ella. Y casualmente había una persona que estaba yendo a esa Ciudad de México en ese momento y le dijo pues vamos yo te llevo. O sea, súbete al coche. Súbete al coche. Resulta que 30 30 años después, pues bueno, esa persona es el papá de mi prometida, entonces te digo, la vida siempre hace cosas extrañas. Tu mamá llegó a la Ciudad de México en compañía de sus padres y ella estudió allá, ¿a qué se dedicaba? Ellos dos son, los dos son cirujanos dentistas egresados de la Universidad de Campeche. Ok. Nunca egresaron, pero... perdón, nunca ejercieron, pero los dos son de la Universidad de Campeche. ¿Y si no ejercieron, a qué se dedicaban? Pues, mi papá siempre fue comerciante, ayudó a un tío que tiene empresas de mariscos y pescado. Él atendía todas las bodegas de Ciudad de México, entonces ahí se dio todo el sustento económico de la familia. Ya, entonces tú eres hijo de dos dentistas que se conocieron en Campeche, que llegaron a la Ciudad de México, tú naces en la Ciudad de México, y si la Ciudad de México no te ofrecía suficiente caos, tu mamá te ponía un radio en la televisión, mientras platicaba cont la tele y dime lo que pasaba en la radio. Entonces, tu mente ya estaba acostumbrada al caos. Sí. Sí. Ok. Y, ¿qué pasaba en los momentos en los que no tenías ese caos? ¿Cómo usabas esas habilidades? Pues mira, siempre lo que te decía, no fui un niño... Digo, evidentemente, pues vas a la escuela, tienes interacción ahí, pero siempre fui un niño que nunca fue de hacer un berrinche o de hacer algo público, siempre llegaba y me encerraba en mi cuarto a crear, o sea, de hecho hoy si tú visitas el estudio de tu casa, donde tengo mi espacio de trabajo, está lleno de hojas, lleno de bocetos, hay prototipos de un montón de cosas, o sea, es literalmente un espacio de creación. Entonces, desde niño, pues me tocó ir experimentando con eso. ¿Y qué era lo primero que dibujabas o lo primero que hacías? Pues mira, casualmente a los siete años, seis años, si no me falla la memoria, empecé a estudiar música. Entonces, la primera cosa que creo que empecé a hacer ya con un poco de conciencia... Ah, para esto, a ver, a mí me alimentaban de libros. O sea, era leer, leer, leer. Y creo que lo primero que empecé a crear con conciencia fue música. O sea, me encantaba ponerme a escribir. Ah, escribí sobre pentagramas. Ajá. Entonces, este, empezar a expresar como que lo que yo tenía en la mente de alguna forma, o sea, la música se convirtió como en la primera expresión de lo que yo tenía en la mente. Y de ahí fue pasando, pues, muchas cosas. O sea, ¿qué te puedo decir? Me acuerdo que me regalaron, no legos, sino unas tablitas de madera y construía todo lo que te puedes imaginar. O sea, siempre era con los cojines, hacíamos, hacía casas, este, con lo que te puedas imaginar, con las ollas, con las cubetas, con lo que sea. ¿Tienes más hermanos? Tengo una hermana, una hermana más chica. Menor, ¿cu qué zona vivías de la ciudad? Viví en Iztapalapa, de Iztapalapa para el mundo. Los Ángeles Azules. Ándale, ahí cerca de Plaza Oriente. Ok, y bueno, es una zona muy poblada de la ciudad de México y estudiabas, ¿en qué tipo de escuela era? Pues mira, me tocó, me tocó, tuve la fortuna de iniciar en el Instituto Isaac Newton en ese momento, que era pues una escuela particular, muy buena preparación. Y después cuando mi hermana ya va a entrar a estudiar la primaria, me acuerdo que me pasan a una escuela de gobierno allá de Ciudad de México. Entonces me tocó, yo siento que fue una gran fortuna, vivir desde muy temprana edad cambios tan radicales, porque justamente después, cuando yo cumplo 12 años, mi papá decide moverse a Campeche. Entonces imagínate, primero... O sea, en su caso iba a regresar a Campeche. Ah, bueno, exacto. Iba a regresar a Campeche. Entonces pasas de Ciudad de México, que es una ciudad con... que lo que le sobra es cosas que hacer. Y llegas a Champotón. O sea, ni siquiera a la capital. Llegamos a Champotón, que Champotón, pues, digo, es hermoso. Ahí está toda la familia de mi papá. pero a las 3 de la tarde pues te encuentras con que ya está todo cerrado y... Y entonces fue... A las 12, un adolescente inquieto, no tiene nada que hacer después de las 3 de la tarde y luego... Imagínate, entonces pues no, muy divertido, o sea porque eso te obliga a pensar, o sea te obliga a crear tus... Tu entretenimiento. Tu entretenimiento. ¿Y en qué te entretenías ahí? Sí, sí, seguimos creando. Seguimos creando. O sea, a ver, para esto yo me refugio mucho en la escuela en ese momento, porque mis papás tardaron un poquito más en llegar a Campeche con nosotros. O sea, tú llegaste con tus abuelos. Con mi hermana, con mis abuelos. OK. abuelos? Con mi hermana, con mis abuelos. Ok. Me refugio mucho en la escuela, pero además la escuela ahí me empieza a abrir los ojos a muchas cosas. Empecé a estudiar, empecé a leer cosas que no necesariamente estaban en la currícula, que empezaron a interesar mucho. ¿Como qué? Tecnología, por ejemplo. OK. O sea, a finales de secundaria tú ya sabías de código. Sí. OK. ¿Cuál lenguaje? Java. En ese momento probamos en Java, en C++. O sea, empezaba todavía. Por pura curiosidad tuya. Sí. O sea, digo, había concursos de conocimiento y yo apuntaba a todo. Tú te apuntabas a lo que fuera. Algo tenía yo que sacar de ahí. No era ganar, sino algo tenía yo que aprender. Ok, estamos hablando con Martín Pérez, fundador de una empresa. Es yucateca, UpMy, la fundaste en Yucatán. UpMy ya la fundamos en Yucatán. Ok, vamos a un corte y regresando nos va a contar justamente cómo se preparó para fundar su primer negocio. Soy Jonathan Ruiz, esto es Parteaguas, regresamos. Estábamos con que tú ya terminando la secundaria ya sabías de código, ya sabías programar en Java, Java no sé si sepan ustedes, muy probablemente las aplicaciones de su celular fueron programadas en Java, entonces pues Martín ya lo sabía hacer desde la secundaria, no sé ustedes quépan ustedes, muy probablemente las aplicaciones de su celular fueron programadas en Java. Entonces, pues Martín ya lo sabía hacer desde la secundaria, no sé ustedes qué estaban haciendo en la secundaria, él ya sabía. Martín, una vez que tú ya tienes esta habilidad, pues llegas a la prepa y a lo mejor te aburría te decía, yo siempre me ha gustado observar mucho y de ahí pues lo mismo ir a mi libreta y empezar a hacer rayones de lo que estoy observando y pensar cómo lo cambiamos y la prepa fue diferente porque en la secundaria pues ya traía yo algo de preparación. Llego a la prepa a estudiar en el CETIS 82 de Chaputón. ¿CETIS? CETIS. A Champotón y tenían el perfil de programación. Entonces ahí pues le sigo. Ah, entonces ahí sí caíste en blandito. Pues más o menos, o sea, digo, me encontré con gente que sumó mucho a mi preparación y a mi persona. Y justamente una de esas personas me dice, oíme, ¿por qué no te vas a estudiar a la UNIT? En ese momento, que era la hija de la ANAGUAC. La UNIT. La UNIT. En ese momento, en Chambotón, estaban abriendo el, estamos hablando de Chambotón. Me dice, oye, ¿sabes qué? Pues probablemente no haya para que te vayas a estudiar a una escuela particular. Quédate en el Tecnológico de Chambotón. ¿Que es el TECNM o no? Es el Tecnológico Nacional de México, ¿o no? No sé. pero supongo que pertenecen a la red de los tecnológicos. ¿Y qué decidiste? No, pues nada, no me iba a quedar con las ganas con lo que me habían dicho mis maestros de estudiarte a la UNIT. El Mayab todavía se me hacía súper lejano y ahorita vas a entender cómo es que llegamos a esa red. Y me acuerdo que un día le hablo a un amigo y le digo, oye, me enteré que hay el examen sin costo, porque nos vamos a presentar. Y ahí nos fuimos. Presento y una semana, no, como un mes después, sale en el periódico que fui uno de los tres becados por el promedio del examen de admisión. En la UNED. Sí. Entonces, imagínate, salen el periódico y en ese momento... ¿Tú lo leíste? A ver, no es cualquier cosa. No, yo me entero porque mi papá me regaña. O sea, porque me habla y me dice, oye, te dije que... No fuiste sin mi permiso a hacer el examen. Te dije que ibas a estudiar a Campeche. Ok. Y me dice entonces pues el problema viene doble porque pues yo te voy a pagar la casa, pero tú tienes que ver cómo pagas la universidad. Sí. Entonces fue pues un reto, fue un reto porque es lo que te digo, o sea siempre, siempre, pues digo, tiendo a torcer un poquito las reglas. Entonces mi papá había sido como muy claro, pero pues lo único que hice no fui estudiar, me fui a hacer nada más el examen, pero de ahí se derivó lo demás. Entonces así es como llego a estudiar a Campeche, a la UNIT. Ok, ¿es en qué año fue más o menos? 2009, si no equivoco. 2009, mira qué momento, el mundo estaba en crisis y tú en una revolución. A ver si 2009, no. 2000... Bueno, pero por ahí no. Yo tenía 17 años, para que te des una idea. Ok. No, 2017, según yo. Bueno, el tema es que, bueno, pues llego, empiezo a estudiar la universidad y pues lo mismo. La universidad para mí siempre fue experimentar, experimentar, experimentar. Me tocó hacer mi estadía en Guadalajara, en Telmex. En Telmex. Sí, el mismo caso. O sea, a ver, a ver, a ver. La estadía era Te mandan literalmente todo el cuatrimestre a una empresa a trabajar. Pero, pero, a ver, estabas en capeche, o sea, no es de que, ah, sí, vete a Guadalajara, ¿no? O sea... Sí, bueno, ese es el tipo de cosas que... Pues tuvimos que resolverlo. Yo toda la universidad estudié y trabajé, trabajaba en la misma universidad, entonces, pues prácticamente la colegiatura pues no me costaba y ya mi papá y mi mamá pues me ayudaron con la vida. Claro. Oye, Martín, estamos platicando con Martín Pérez, emprendedor, fundador de UpMy, UpMy, perdón. ¿Cómo empezaste a ver así el mundo cuando, según entiendo, en tu familia pues eran comerciantes de pescado o políticos? Sí, parte de tu familia se dedicaba a la política, a la alcaldía, o sea, eran alcaldes o eran diputados y tú dijiste, no, cero política, cero pescado, ¿no? No, pues imagínate que yo me ponga a aburrir a los ciudadanos con mis fórmulas en la cabeza, no van a entender. No, sí, a ver, yo creo que, de hecho, cuando yo egresé de la universidad, tuve la gran fortuna que tuve propuestas de trabajo, tanto en el gobierno del estado en ese momento, en el mismo Telmex donde hice mi estadía. Había formas de hacer las cosas con todo lo que tú como a lo mejor, yo me pongo en el lugar de mi papá en ese momento, que fue otro pleito que te voy a platicar. Yo con mi papá lleamos una relación muy amena, nunca nos fastidiamos. Pues él quería, imagínate, que su hijo vaya a trabajar, que tengo un buen sueldo, y de repente me acuerdo que me habló un maestro y me dice, oye, hay un chavo que acaba de abrir su startup y está buscando gente que le ayude a programar el sueldo. Eran como no sé, cuatro mil quinientos pesos mensuales, A ver, tenía papá, teníamos, yo tenía ofertas en la mesa de no sé, cinco o seis veces el. O sea, tú ya ibas a salir con un sueldo de 25 mil pesos y te fuiste por el de cuatro mil. Y pues ajá, pues fui. Obviamente ese fue un pleito con papá, como de oye, pero es que, ¿por qué si tienes? Y digo, papá, es que... Si de por sí no fuiste beisbolista. Si de por sí no fuiste, exactamente. Y ahora para colmo. Exactamente. Entonces, imagínate, primera cosa, y... creo que fue un lugar en el que y que aprendí muchísimo. Trabajé con Ángel Sabún, que hoy es el fundador de Albo. Albo. Este, igual, un proyecto asaso. Albo, ¿a qué se dedica? Es una fintech, es una tarjeta, hoy. Antes de Albo, el otro proyecto que fue en el que yo participé, que después migra a Albo. Entonces, ahí estuve trabajando con él. Y un día me acuerdo que, para que veas como te digo que la vida va poniendo las cosas, yo veía, estudiar en el Mayab como, como imagínate, estás hablando de un chavito que llegó a Champotón. Yo había estudiado en el Mayab como, como algo grande, o sea, la Universidad de las Universidades de Censura y Estigmatria, voy a decir que es una de las mejores. En Mérida, ya. Ah, ok. Entonces, yo no tenía el... o sea, no había llegado, había llegado a la UNIT, y de repente, me acuerdo que trabajando en este trabajo que te digo, me entero que va la directora de la Encuadra de Negocios, lo que hoy hace Toni, la que estaba en ese momento, que era Regina Garza, llega a Campeche. Y me dicen, oye, ¿por qué no vas? ¿Regina Garza te dijo eso? No, no, no. Un amigo me comenta. Entonces, yo voy a ver a... Regina iba a dar una conferencia. Entonces, voy a la conferencia y me dice, ¿por qué no le practicas la idea que tienes en la cabeza? Estoy hablando, yo tenía… egresé de la universidad a los 21 años, a los 20 años, en ese momento tenía 21 años y me acerco a Regina y me dice, Regina, oye, me suena interesante, ¿por qué no vas a exponerlo? Y me agenda una cita con el panel de... para ese momento creo que las incubaciones únicamente eran internas, o sea, no estaban abiertas a cualquier persona público, eran nada más de la universidad, y ahí me dan la oportunidad de presentar. Voy, presento, y resulta que me incuban, o sea, pruebo la incubación. Imagínate, yo trabajaba toda la semana y viajaba todos los sábados por una hora de consultoría aquí en Mérida. Cuando eso la carretera Mérida-Campeche era… Sí, era otra cosa, no es lo que es ahorita. No, no, no es lo que es ahorita, o sea, te hacías cuatro horas. Entonces, todos los sábados venía por una hora de consultoría y justamente ahí es donde un día me presentan a uno de los que hoy son mis socios y me dice, bueno a ver el día que los haga conocimiento, imagínate esta escena, estamos en el Italian Coffee de la 60, de repente llega esta persona en un jeep rojo con su papá, se baja con un short de bermudas y chanclas me lo presentan y me dice yo no entiendo yo no entiendo es que parte yo no entiendo por qué si te estás presentando un proyecto que en realidad no estás viviendo en mérida yo pues porque no conozco absolutamente nadie pero me conoces a mí qué te da miedo aquí está la oficina que hay un escritorio una silla y si no tienes dónde dormir ahí está el suelo. Entonces yo en ese momento algo se me quebró en la cabeza. A ver, ya había sufrido, bueno no sufrido porque no lo sufrí. Ya había tenido cambios radicales como lo que te conté de haber pasado de Ciudad de México a Champotón, pero venirse a Mérida sin conocer absolutamente a nadie, se me hacía un reto interesante y me dijo, mira, eso fue un sábado, me dijo, mira, hagamos una cosa, ve, renuncia el lunes y te espero el siguiente lunes aquí, pero si no lo haces, pues yo te recomiendo que te dediques a otra cosa, o sea, deja de estar pensando en emprender. Entonces llegué, renuncié. Y me acuerdo que le hablo a mi papá. Le digo, papá, le voy a renunciar al trabajo. Mi papá se puso feliz. Qué bueno, ya te diste cuenta. Y me dice, ¿qué vas a hacer? Y digo, me voy sea voy a ver. Dijo ah pero empresa de qué o qué? Le digo tú tranquilo dame dame chance. Entonces pues evidentemente otro coraje más con mi papá me dejó hablar por un tiempo. Yo creo que tu papá veía tu nombre en su celular y decía ya ahora qué. O sea sabes esa sensación que te va a ver que me va a contar. Sí, algo algo por allá. Y ya estabas entonces en Mérida, te acuerdas del año o no? Fue 2012, 2012 abrí la primera empresa, Innovare Solutions. ¿Qué empresa fue? Innovare. Innovare Solutions. Es la casa de software donde de hecho se gesta OpMai antes de ser... O sea primero hiciste una casa de software, una fábrica de software donde de hecho se gesta UpMy antes de ser... O sea, primero hiciste una casa de software, una fábrica de software. Sí, pero teníamos proyectos propios. Nunca fue una maquila de software. Fue una fábrica interna, vamos a decirlo así. Fabricamos para productos de nosotros. ¿Cuál fue el primer producto que te vino a la cabeza? Era un... Meeting se llamaba. Era un asesor de entretenimiento. Situate en el 2012. Todavía Facebook estaba iniciando aquí en México. No había tanta información. Entonces yo quería algo. Acuérdate que yo viví en Ciudad de México, luego Campeche, luego Guadalajara. Entonces me encontraba con que en lugares como Guadalajara, entonces me encontraba con que en lugares como Guadalajara, Ciudad de México, hay tanto que hacer que de repente no sabes a dónde ir. Y en Campeche hay tan poco que hacer, que me disculpe mis paisanos, y de repente me pasaba que me decían, oye, es que hubo concierto de la Sinfónica, a mí me encantaba la Sinfónica, y no me enteraba. ¿Cómo que fue? Entonces yo quería algo que vaya y entienda mis gustos y me dijera que a dónde tenía que ir. Y eso se llamó? Meeting. Meeting. Sí. ¿Y dónde está Meeting ahora? Porque yo lo necesito urgente. O sea, de verdad, vienen los fines de semana, veo carteles de repente, ya es que los pegan en los camiones, y veo la fecha, ¿ya pasó la fecha del concierto al que quería ir. Pues lo hicimos, nada más que el reto ahí no fue tecnología. Bueno, estamos hablando de 2012, no existía todavía lo que lo que hay hoy. Ponerlo en marcha comercialmente fue lo que lo que nos costó pues la quiebra del proyecto. Cuál era el modelo de negocio? La idea era cobrarle a las empresas por publicitarse. O sea, por ejemplo, subir a restaurantes, cines, bares y todos los eventos que tengan y toda la oferta que tengan que pudiera estar ahí. Para que entonces yo entendiendo el perfil de consumo que tiene la persona, yo le pueda decirle, oye, ¿sabes qué? Vete a cenar a tal restaurante o vete a ver esta película del cine. Y le ibas a cobrar al restaurante o al cine. Exactamente. Ok, y no resultó. Pues no pudimos, o sea, al final no llegamos a mercado. ¿Qué pasa? Fíjate, hay un punto interesante de la historia. Cuando yo llego a Mérida, que ya escuchaste la parte bonita, obviamente después de haber discutido con papá, yo me vine creo que como 30 mil pesos en mi cuenta, de lo que había ahorrado y nada más. O sea, llegué aquí, llegué a casa de un tío que amablemente me ofreció un cuarto, después fui a casa de otra persona, luego logro rentar en un departamento donde no había absolutamente nada más que un garrafón de agua, dormí en el suelo como, no sé, cinco meses. ¿Qué horrible es esa sensación? Con 30 mil pesos que yo veía que iban bajando, iban bajando, iban bajando, iban bajando. Y Meeting era el sueño. O sea, Meeting era... Es la idea que yo le presenté a Regina en ese momento. Sí. Y cada vez lo veía más lejos. O sea... no sea dos mil pesos y yo decía ¿qué voy a hacer? Entonces, en ese momento pues algo se me quiebra en la cabeza y empecé a unir piezas y dije no, pues voy a tener que buscar financiamiento. Entonces, me entero de unos fondos gubernamentales, busco el capital privado para poder soportar la inversión pública, hago un mix y es que da vida al proyecto. Entonces, pero pues tuve que pasar como como todo eso y pues a mí, pregúntale a mi papá si se enteró, pues no, o sea, yo llegaba y ya me vi bien fresco. O sea... Y bueno, de ahí sobrevives, de este mix que hiciste. Sí, de ahí es cuando nace el primer proyecto. Lo quebramos, proyecto para turismo, basado en Meeting, y en ese inter, en el que yo entro en un periodo de frustración, porque decía, no sé, estoy haciendo cosas, me encanta crear, pero tomé el diplomado de innovación en Mayap justamente, que fíjate, ya llego al Mayap, donde yo siempre había apuntado, ya llego, pero ya llego como incubado, ya pertenezco al Tecnia y al grupo empresarial me encanta crear pero hay un paso entre la invención y la innovación, la invención pues es inventarte cualquier cosa, la innovación es insertarlo en el mercado, entonces yo sentía que creaba cosas que al final terminaba vendiendo pero no era lo que mi cabeza quería y justamente esta persona que me trae a Mérida, el que me empuja para venir se le mete una locura y se va a Silicon Valley. A Silicon Valley. Y me dice oye qué onda vente, me dice que tienes que hacer? Pues ahorita, ahorita estoy en crisis existencial, le digo porque acabo de vender un proyecto, fíjate además Happy Problems, porque acabas de vender un proyecto que te da, a ver yo tenía, te estoy hablando que yo tenía 24 años y me voy a Silicon Valley y ahí es donde llego, veo el ecosistema, veo todo lo que está pasando y es donde nace UpMy. Donde lo gestamos. ¿Cuánto tiempo estuviste en Silicon Valley? Un mes. Un mes. Muy intenso. No, no, bueno, es que aparte Silicon Valley, o sea, si realmente tienes todas las puertas abiertas, o muchas puertas abiertas, es para que te vuele la cabeza. Y tú regresaste con UpMy. En la mente. En la mente. ¿Qué era UpMy en tu mente? Nos estábamos encontrando en ese momento con... A ver, estoy hablando que estaba en el nacimiento de los Marketplace en ese momento. O sea, Amazon estaba fuerte, los Marketplace de comida estaban iniciando con una ola fuerte. Mercado Lib libre también. Entonces, me encontraba yo con... Yo siempre fui como muy de tener marcas. No marcas, sino, por ejemplo, ahí en la casa se consume el sushi de siempre. ¿Me explico? O sea, es como que ya tenemos nuestro sushi favorito y nos gusta ese. Entonces, siempre tratamos de empatizar con la marca, con el negocio. Entonces, a través de comprar un marketplace, no tienes eso. O sea, tú entras, es un food court o es Amazon Mercado Libre y estás viendo productos que no necesariamente sabes quién está atrás, quién lo está preparando, qué hay, me explico. Entonces yo quería crear la mejor experiencia entre empresa y consumidor. Que exista un medio en el que el consumidor pueda comprarle al negocio, no en un marketplace. Que yo lo pueda comprar al negocio y que el negocio sepa que Martín es el que está comprando, que Martín es el que le pide cada semana, que valoren mi lealtad y que haya esa retroalimentación cliente. Entonces tú querías crear matrimonios entre la empresa y el cliente que compraba. Exactamente, ve que romántico soy. Y por eso, UpMy. Y así nace UpMy. UpMy, bueno, UpMy es un término en inglés que significa... Level up my business. Es como hazme un upgrade, ¿no? Súbele el nivel. Exactamente. Entonces, así nació UpMy. Y en ese momento, al nacer UpMy, ¿al final terminó siendo lo que tú esperabas? Fue mutando, fue mutando porque al principio era un tema mucho más minimalista. O sea, lo pensamos como muy práctico. Nos empezamos a dar cuenta de ciertos dolores del mercado y para empezar a crear el fit, el Product Market Fit, encontrar el mercado que estuviera viviendo realmente ese problema, nos llevó a una ruta. Vamos a platicar de esa ruta después del corte. Fit, encontrar el mercado que estuviera viviendo realmente ese problema nos llevó a una ruta. Vamos a platicar de esa ruta después del corte. Soy Jonathan Ruiz, esto es Parteaguas, regresamos. Eso es muy común ya cuando tienes más de 40, o sea, yo ya no compro muchas marcas, me gusta una marca de zapatos, pero bueno. Y tú, eso es lo que querías hacer, pero cambió, Martín, ¿hacia qué? Pues mira, o sea, lo que te decía, mucha experimentación, o sea, nos dimos cuenta que realmente, al principio, el segmento de mercado al que estábamos dirigidos era el segmento de la empresa micro, empezamos con restaurantes, la taquería de la esquina, creíamos que por allá iba y después nos dimos cuenta que no era por allá porque realmente con las marcas que le apuestan a esto es un segmento de marca un poco más grande, entonces de hecho en 2022 si no me equivoco, 2023, yo mismo abrí un restaurante para entender, terminar de entender cómo íbamos a mejorar la experiencia. Me clavé mucho, o sea, me clavé mucho en el proyecto. UpMysed se ha convertido en una pasión para mí y nos dimos cuenta que le resolvíamos el problema, entre más grande la empresa más duele. Entonces no están dispuestos a perder ese porcentaje en un marketplace para empezar, no están dispuestos a perder la relación con su cliente una empresa ya de un segmento más alto, quiere esa relación, quiere saber quién es el que le está comprando. Entonces ahí es donde estamos entrando ahorita a un nivel ya mucho más alto, el segmento de mercado. Estamos resolviéndole problemas, no nada más a nivel tecnológico. O sea, nos dimos cuenta que la tecnología pues no nada más es un medio para hacer algo. Para facilitar cosas. Sino realmente la tecnología nos permite crear ese matrimonio del que estabas hablando. O sea, una buena relación. ¿A quién le vendes ese servicio hoy? Hoy tenemos corporativos de tamaños, de diferentes tamaños, empresas que me encanta mencionar. Menciónalas y con. Wingo, Wingo, Madison Grill, Dunkin' Donuts. Wingo y Madison Grill están en Veracruz, Puebla. Son empresas que de verdad han invertido mucho en la relación de este matrimonio que bien dices, con sus clientes, y que se nota. O sea, y ver que tus clientes usan esto y de esta forma es maravilloso para nosotros. Martín, ¿lo haces por el dinero o lo haces por la emoción? Me encanta. O sea, te mentiría si te dijera que fue negocio desde el primer momento. Invertí mucho dinero para entender primero. Fue una pasión encontrar esa relación. Te mentiría si te dijera que es por dinero, porque no desde el primer momento fue negocio. Entonces, pero es muy divertido. Es muy gratificante ver cuando los clientes hacen las cosas. Sí, de esas cosas me he topado varias veces, digo, llevo 25 años en el periodismo de negocios y la verdad la mayoría de la gente a la que conozco que hizo dinero no lo hizo necesariamente por el dinero, o sea, el dinero fue consecuencia, sí, una consecuencia de la aventura, una consecuencia de la constancia, una aventura de la disciplina, una constancia a veces, digo, pues de flexibilizar y tomar decisiones que no eran las que tenías consideradas en un inicio pero cambiar eso es productivo más ahora que pues las cosas están cambiando una velocidad acelerada hacia dónde vas hacia dónde vas martín qué quieres pues mira creo que hoy estamos en un punto clave dentro de off my afortunadamente el equipo que tenemos para mí es somos un dream team tenemos gente en tu equipo? Hoy somos 10. Y para mí hay una frase que me encanta. Cuando navegas en un velero dicen que en un barco, como estás en un velero estás tan cerca de que pase una catástrofe con un viento, dicen que pasas de los gritos. O sea, imagínate este momento en el que puedes chocar o se puede voltear. Pasas de los gritos y inmediatamente después de que ya todo está bien, vas a los abrazos. Entonces, yo siempre esas frases se las pongo al equipo porque no me molesta que tengamos ese tipo de discusiones fuertes. Y no hablo de los gritos, sino que podamos decir las cosas como las pensamos y ponerlo en manos de los clientes. Los clientes de nosotros son parte del equipo también para poder mejorar el producto y que creemos esa relación que estamos buscando, la relación perfecta entre cliente y tienda. Hoy estamos implementando para proyectos mucho más grandes de los que pensamos en algún momento. Yo espero este año vamos a liberar nuevos clientes de un nuevo tamaño, viendo cosas que no necesariamente pensamos en el principio cuando pensamos en Off-Mile. Así que yo estoy seguro que a finales de este año, principios del siguiente, van a escuchar fuerte a clientes de nosotros utilizando la plataforma. Y estaremos hablando nuevamente, Martín. Claro que sí. Oye, y vas a pasar en otro momento también de los gritos a los abrazos, te vas a casar pronto. Eso espero, está en planes. Nos está escuchando. Yo creo que si nos está escuchando. ¿Cómo se llama? María Luisa. María Luisa, un saludo. Aquí. Pilar fundamental tanto en mi vida personal como en Off-Mic también. Ok, dedícale una canción a María Luisa. Guay, todas. Este... Mujer que camina, creo que me encanta. Mujer que camina, no la conozco de quién es. Escúchala, te la dejo de tarea, te va a encantar. Ok. Martín Pérez está en la casa, UpMy es su empresa. Soy Jonathan Ruiz, esto fue Parteaguas. Soy Jonathan Ruiz, esto fue Parteaguas. Viva la vida.