Notas con audio

El defensor del acusado del femicidio de Érika Antonella Álvarez, denunció que recibió amenazas y le ordenaron a su asistido a que no declare hasta el final de las audiencias. Hoy se definirá si continuará el juicio.

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La cuarta jornada del juicio por el crimen de Érika Antonella Álvarez estuvo signada por la denuncia de amenazas que realizó verbalmente uno de los defensores de Felipe “El Militar” Sosa, el principal acusado, pero que nunca fue formalizada ante las autoridades. En la audiencia que se desarrollará hoy, el tribunal deberá definir cuáles serán los pasos por seguir ante esta situación.Apenas se abrió la audiencia, Marcelo Cosiansi, uno de los defensores del único imputado por el femicidio, pidió la palabra y, con la voz entrecortada, señaló: “Me siento desbordado. Ayer (por el miércoles) nos han hecho llegar ciertas amenazas”.El juicio por el crimen de Érika: “Hacerse cargo de lo que se hizo representa honrar a la familia de la víctima”Después de un silencio que duró varios segundos, agregó: “Sosa sigue con su postura de no querer hablar. Tengo una madre con una enfermedad crónica. Estoy asustado, no puedo continuar después de lo que pasó. Hoy me siento desbordado”.“Estoy muy angustiado. Creo que ya se cruzaron todos los límites. Me asusta la situación de Sosa. Ya nos dijo que a él le dieron la orden de no hablar hasta el final del juicio. Ni siquiera sé si podré continuar con la defensa”, sostuvo Cosiansi.El juicio por el crimen de Érika: cómo fue el escándalo que se desató en la cuarta audienciaLas palabras del defensor generaron estupor y un profundo silencio en la sala de audiencias. El abogado también explicó que María Florencia Abdala y Camilo Atim, defensores de Justina Gordillo, acusada de encubrimiento, también habrían recibido amenazas, al igual que sus familiares. Luego, tomó su mochila y se marchó de la sala. El juicio pudo continuar porque el otro defensor de Sosa, Rubén Flores, permaneció en su lugar.POR LAS DUDAS. Un custodio acompañó a Sosa cuando pasó a declarar ayer. LA GACETA intentó comunicarse con el profesional durante toda la mañana. Sin embargo, no respondió las llamadas ni los mensajes. Pasado el mediodía escribió en WhatsApp: “¡Estoy viendo como la pongo en resguardo a mi madre! Después hablamos”. Ese fue su último contacto.Cosiansi no precisó qué tipo de amenazas había recibido ni quiénes las habrían realizado o por qué motivos. Hasta el cierre de esta edición, según confirmó el jefe de Policía, Joaquín Girvau, no se había presentado ninguna denuncia por este presunto hecho.Sosa volvió a tomar la palabra en el juicio por Érika Álvarez y negó que Gordillo aparezca en un video íntimo: “No es Justina, es otra persona”No es la primera vez que el profesional introduce el temor como argumento durante el debate. Su teoría es que Érika murió de manera accidental y que Sosa decidió deshacerse del cuerpo por miedo a sufrir represalias. “Ella tenía una relación con un narco muy poderoso. Era lógico que tuviera miedo y eso lo llevó a cometer un error. Hasta yo tengo miedo de lo que pueda pasar”, indicó.DesmentidaAnte lo ocurrido y como estipulan las normas, el fiscal Pedro Gallo intervino y consultó a las partes sobre las amenazas denunciadas. Atim y Abdala señalaron que ellos no habían recibido amenazas, pero sí habían intervenido en un supuesto caso de amedrentamiento contra su defendida y algunos de sus familiares.GARANTÍAS. El juez Gonzalo Ortega dijo que el Tribunal actuará sin ninguna presión. Según confiaron fuentes judiciales, se habría tratado de publicaciones en redes sociales atribuidas a integrantes de la familia de Érika. Los profesionales presentaron el 22 de octubre -cuatro días antes del inicio del juicio- un escrito ante la Oficina de Gestión de Audiencia (OGA) en el que informaron sobre esta situación y solicitaron medidas de seguridad para la empleada judicial. Abdala y Atim prefirieron no hacer declaraciones sobre esta cuestión. El entorno de Gordillo lamentó que el episodio se hiciera público.Escándalo en el juicio por el crimen de Érika Álvarez: denuncian amenazas y se retiró un abogado“Todo es muy extraño”, sostuvo Carlos Garmendia, representante legal de la familia de la víctima, constituida como querellante. “Las hermanas de Érika vienen y lo ratificaron en la última denuncia, los vínculos que ella tenía con Carlos, que es un supuesto narco, y las reuniones en las que participaron policías y funcionarios, pero jamás fueron amenazadas”, añadió en una entrevista con LA GACETA.Flores, el defensor de Sosa que permaneció en la audiencia, no hizo ningún pedido ni aportó precisiones sobre las supuestas amenazas. Tampoco solicitó la intervención del fiscal Gallo a partir de los dichos de su colega. El imputado guardó silencio sobre la posibilidad de haber recibido amenazas, pese a que tuvo dos oportunidades para referirse a esa cuestión: cuando intervino Gallo y durante su declaración espontánea.InsistenciaAnte esta situación, el presidente del tribunal, Gonzalo Ortega, volvió a ofrecerles a las partes la posibilidad de denunciar cualquier tipo de amenaza u otra maniobra intimidatoria. “Es una situación atípica en un debate oral y público”, sostuvo el magistrado. “Esta situación podría haber llevado a la suspensión del debate si no hubiera habido una codefensa. No me resultó del todo claro lo que manifestó, pero entiendo que sí necesita retirarse”, añadió.Juicio por el crimen de Érika Álvarez: ¿Sosa también es prisionero de sus contradicciones?El magistrado también se encargó de dejar en claro la postura de los jueces frente a las presuntas presiones externas: “Este tribunal es independiente. No recibimos presiones de ningún tipo, resolvemos sin importar lo que pasa afuera. No vamos a recibir ni a tener presente ninguna de estas cuestiones para resolver. Lamento que pase esto. Los invito a recurrir a las vías correspondientes para denunciar lo que ocurre”, finalizó Ortega.¿Una posible sanción?La polémica podría tener un nuevo capítulo hoy. Según las disposiciones del Código Procesal Penal, un defensor no puede abandonar injustificadamente la asistencia de un acusado, especialmente durante el desarrollo de un juicio oral. Una fuente judicial explicó que Cosiansi no renunció a seguir asistiendo a Sosa, sino que se retiró de la sala y dejó la defensa a cargo de su colega. “Es facultad del tribunal determinar si corresponde aplicarle una sanción”, agregó el especialista.El juicio por el crimen de Érika: quiénes ganan y quiénes pierden con la declaración de SosaPero, más allá de esa posibilidad, habrá que esperar qué sucede en la próxima audiencia. Si Cosiansi no se presenta en la sala, podría plantearse un incidente procesal para analizar su conducta. También podría darse intervención al Colegio de Abogados para que evalúe su actuación profesional.Tampoco se descarta que los defensores opten por renunciar. Si ello ocurre, “El Militar” deberá designar nuevos abogados, quienes, con seguridad, solicitarán tiempo para estudiar el expediente y definir la estrategia que desplegarán durante el debate. Esa situación podría derivar en una suspensión del juicio.