CHANGELOG

¿Te has escuchado alguna vez diciendo “buen trabajo” y notando, por dentro, que no lo sientes del todo? No porque sea falso, sino porque no nace de una observación real. Ese pequeño desajuste, casi invisible, es más común en el liderazgo de lo que parece… y tiene consecuencias.

En este episodio hablamos de un error silencioso que desgasta la confianza sin hacer ruido: elogiar sin autenticidad. Reconocer por cumplir, por quedar bien, por hacer “lo que se espera” de un líder moderno. El problema no es la intención. El problema es el efecto. Porque el equipo lo nota. Siempre.

A lo largo de la conversación exploramos por qué el elogio genérico no motiva, sino que distancia. ¿Por qué un reconocimiento automático puede desconectar más que un silencio honesto? Y qué cambia cuando el elogio nace de una mirada atenta, concreta y verdadera.

Si alguna vez has sentido que elogiar no estaba generando el impacto que esperabas, este episodio puede ayudarte a entender por qué. Quizá no se trata de elogiar más, sino de mirar mejor.

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Creadores e invitados

Anfitrión
Pere Rosales
Fundador y CEO de INUSUAL

¿Qué es CHANGELOG?

Bienvenido a CHANGELOG, el videocast de INUSUAL para quienes entienden que el cambio no es una opción, sino una constante. En cada episodio, exploramos cómo el cambio impulsa el desarrollo profesional y organizacional, ofreciendo reflexiones, aprendizajes reales y estrategias que te inspirarán a crecer como líder y transformar tu entorno.

A través de historias del proyecto INUSUAL, compartimos nuestra evolución desde los inicios hasta nuestra visión de futuro. Recordamos experiencias que nos han marcado, imaginamos lo que está por venir y desvelamos herramientas prácticas para afrontar los desafíos del cambio con confianza e innovación.

Este espacio está diseñado para quienes quieren convertir la incertidumbre en progreso, liderar con propósito y marcar una diferencia real en su vida y en sus organizaciones. Si te apasiona el crecimiento, este es tu lugar.

Pere Rosales:

Hay elogios que suenan muy bien, pero no se sienten bien. Seguro que te ha pasado, dices alguna vez, buen trabajo, muy bien, dices, gracias por el esfuerzo. Mientras lo dices, algo dentro de ti sabe que no lo estás diciendo de verdad. No porque sea mentira, sino porque no nace de ahí. Eso es un error muy común en el liderazgo, elogiar sin autenticidad, elogiar por cumplir, elogiar porque toca, elogiar porque has leído que hay que reconocer más.

Pere Rosales:

Y el problema no es la intención, el problema es el efecto que produce, porque el equipo lo nota, siempre lo nota. Cuando el elogio no viene de una observación real, no genera motivación, más bien genera distancia. Un elogio genérico no reconoce. Aplana, es como decirle a alguien, da igual quién eres o qué has hecho exactamente. Cumples lo que tienes que cumplir, lo que se espera de ti, y eso, aunque suene suave, desconecta.

Pere Rosales:

Déjame decirte algo importante, no pasa nada por no elogiar siempre. Lo que sí pasa factura es elogiar falsamente. Un buen trabajo automático vale menos que un he visto esto que has hecho y me ha parecido importante por esto. La autenticidad no está en la intensidad del elogio, está en la precisión, en la concreción. Cuando elogias algo concreto, la persona se siente vista.

Pere Rosales:

Cuando elogias en abstracto, se siente evaluada. Hay una trampa muy habitual aquí. A veces, no elogiamos para cuidar al otro, sino para calmarnos nosotros mismos. Para sentir que lo estamos haciendo bien, lo que se espera de un líder moderno, vaya. Para evitar conversaciones más profundas, para no parar a mirar de verdad con presencia.

Pere Rosales:

Pero liderar no va de repartir aplausos para nada, va de reconocer desde la autenticidad, y la verdad exige tiempo, atención mirada. Si no sabes qué reconocer exactamente, espera al momento adecuado, porque cuando el elogio no es auténtico, no necesita adornos. Puede ser breve, puede ser sencillo, puede ser incluso incómodo, pero que sea auténtico. Y eso en un equipo vale muchísimo más, créeme, que 100 frases bonitas. Quizá hoy no se trata de elogiar más, sino de mirar mejor, mirar desde otra perspectiva.

Pere Rosales:

Porque las personas no necesitan halagos, necesitan sentirse vistas y reconocidas. ¿Y eso cuándo ocurre? La verdad es que se nota. Seguimos.