Disrupción contada por mujeres y hombres súper aventureros que no temen dar giros en su vida para mejorar su entorno y hacer negocios que a veces salen bien. Tecnología de punta hablada simple y en español, desde México. Jonathan Ruiz, columnista y directivo de El Financiero y autor de Parteaguas, es el host.
Esas motos andan por todos lados, se atraviesan, pero bueno, las conocemos, son rápi. Quién es capaz de hacer triunfar una empresa como Rapi? Es un montón de gente, un montón de gente como Lorena Sánchez. No me digan que ustedes quizás han querido trabajar en una empresa tecnológica si antes no hicieron lo que ella hizo. Ella salió de Torreón. Quien ha estado en Torreón o cerca de ahí sabe que eso es un semidesierto. No hay mucho que ver, francamente, aunque sea una ciudad importante. De ahí salió Lorena con base en Agallas. Ella se buscó becas y con base solamente en su talento salió de ahí y se convirtió en una de las rock stars de las startups en México. Si pasó por Rapi, también por Lino. Ahí conoció a los fundadores de Kavak. En fin, Lorena en verdad es toda una celebridad y platiqué con ella. Cómo nace una estrella de las empresas de tecnología en México y en el mundo? Y qué va a hacer ahora Lorena? Esto es Parteaguas, soy Jonathan Ruiz. Bienvenidas. Bienvenidos. y Lorena estuvo recientemente acá en Mérida, ¿por qué? pues porque ya les conté de este evento que hizo The Palace Company, en este evento que invitó a un connotado escritor de libros relacionados con la creación de productos. Su nombre es Marty Kagan y él hace, insisto, una dispersión de conocimiento para quienes quieren generar producto. Y una de las personas que más conocen en este país sobre generación de producto es Lorena Sánchez García, por eso vino a escuchar a Merti Kagan aquí a Mérida, y por eso la conocí y por eso la invité. Así que buenas noches Lorena, ¿me escuchas? Claro que sí, acá estoy, Jonah. Un placer, Lorena, que estés con nosotros esta noche. Y bueno, ya te escucha el público de Mérida. Lorena, ¿qué comiste cuando estuviste acá? Uf, delicioso. El primer día que estuve allá fui a mi lugar favorito en Mérida, que es el Texas. Porque yo pasé toda la pandemia viviendo en Mérida. Así que me volví toda una local. Y bueno, el Texas a mí me enloquece, así que eso fue mi comida de viernes. El sábado fuimos a otro de mis lugares favoritos. Nos fuimos a la playa y hay un lugar súper chiquito de mariscos, así muy callejero. Entonces fue mi comida de sábado y el domingo, obviamente, cochinita. Oye, a ver, ¿cuál es ese lugar? Porque yo de verdad quiero encontrar un lugar callejero en progreso, donde puedan vender buenos mariscos así al estilo... Pues sí, playero. ¿Cuál es? ¿Te acuerdas del nombre? Era un lugar que quedaba muy cerquita de donde era la casa en la que estuvimos viviendo en pandemia es más en Chicxlub y es cerquita del mercado, es a la vuelta del mercado, es en el mero malecón. Ah, ok, pues la voy a buscar y mucha gente... Te voy a mostrar una foto de... porque creo que ni nombre tiene, pero sé, de esos de los que tiene ya sabes, el anuncio de la cervecería afuera, pero que no... es como el local de doña Juanita. De verdad que es un gran descubrimiento y si estoy muy interesado no sólo en conocerlo sino en pues promoverlo. Pero bueno Lorena y bueno dado que el Texas Roadhouse es algo que te gusta mucho a ti, debo también destacar que pues muchos yucatecos van a sentirse sorprendidos en escuchar que un un restaurante de comida extranjera pues sorprende digamos a una mexicana en yucatán entonces yo quiero decirles a esos yucatecos que los he visto a ellos también llenar este lugar que se ha vuelto sumamente popular yo creo que es el lugar a través del cual nos ha llegado la cultura de la carne a esta ciudad de mérida debo decirlo. Pero, bien, Lorena. Oye, Lorena, tú estuviste acá y ahí te conocí. Estuvimos en el evento de Marty Kagan, quien es un experto en generación de producto, y me sorprendió tu historia. Tuvimos oportunidad de platicar brevemente, pero la trascendencia que tú tuviste a lo largo de tu carrera en la escuela, para llegar a tener un protagonismo relevante en empresas importantes tecnológicas en México, pues francamente me llamó la atención. Tú estuviste, y digo solo por mencionarlas porque la gente las conoce, estuviste en Líneo, en Rappi, en Story y ahora estás en Erudit. Rappi es una empresa que todos conocemos en México, que mucha gente quizás quiere entender cómo se puede trabajar ahí y qué tipo de empresa es, pero antes de llegar a eso, Lorena, porque vamos a llegar ahí, yo quisiera saber cómo empezaste en la idea de convertirte en una, pues si no emprendedora, en una ejecutiva en empresas de tecnología. De eso vamos a platicar después del corte. ¿Te parece? Claro que sí. Bueno, pues estamos en parteaguas. Yo soy Jonathan Ruiz. Regresamos en un momento con Lorena Sánchez García. A mí me habían platicado de Lorena expertos en creación de producto, porque ustedes no lo saben, pero este programa de radio es un producto, su celular es un producto, una aplicación como pudiera ser Facebook es un producto y hay gente encargada justamente de establecer cuáles son las medidas, las oportunidades y pues el marketing de un producto y una de esas personas que más saben de esos temas es justamente Lorena Sánchez García con quien estoy platicando esta noche así que si ustedes se entusiasman a la hora de generar un producto bueno escuchen cómo nace un cerebro en la materia y eso es Lorena así que gracias Lorena estábamos justamente con eso en platicarme por favor digo porque pues uno no nace o no se hace en la primaria un experto en generación de productos. Así que yo quiero entrar primero en tus recuerdos y que me digas, pues, cuáles eran tus primeras convivencias, con quién convivías en tu casa primordialmente, qué tipo de pláticas tenías ahí, digamos, con la gente más cercana en tu familia? ¿Me escuchas, Lorena? Sí, Yanan. Bueno, lo que te preguntaba es, platicame un poco de tu casa, de tus circunstancias. ¿Con quién platicabas más? Quizás por ahí con tu papá o con tu mamá. Estabas en Torreón. ¿Qué tipo de circunstancia te rodeaba que te hizo o que te provocó hambre por conocimiento de algo que estaba pues muy lejos de Torreón? ¿Cómo empezó esa dinámica de conocimiento en tu casa? Pues mira, yo soy hija única, nací en Torreón y mi papá y mi mamá divorciaron cuando yo estaba muy chiquita. Entonces siempre me tocó una combinación de dos o tres cosas. No lo primero que mi mamá siempre trabajó. O sea, de hecho cuando yo nací nací un jueves y mi mamá ya el lunes estaba de regreso en su oficina. Mi mamá es contadora y nací en marzo. Entonces te imaginarás que declaraciones anuales, la pobre mujer moría. Y pues, o sea, esa parte de haber estado y pasado muchas horas en la oficina de mi mamá, pues hacían que yo me tuviera que entretener mucho jugando solita o que, o sea, mi mamá para cansarme, porque era una niña muy hiperactiva que me metiera a clases de todo lo que se te ocurriera. Entonces no estudié en un colegio bilingüe, me mandaban a clases de inglés en el Jarmón Juel en las tardes. Me mandaban a clases de natación, me mandaban a clases de gimnasia, me mandaban a clases de canto, ya sabes, al catecismo ya que cantarás en la iglesia y a los scouts, ya todo lo que se les ocurrió era para para que me cansaran. Y pues yo creo que eso fue parte de lo que me hizo probar un montón de cosas, pero por otro lado también me hizo como ir aprendiendo esta parte de tener diferentes experiencias, de irte volviendo disciplinada y sobre todo, de ser muy curiosa. No, o sea, cuando yo cumplí 15, pues en torreón se usaba mucho esto de hacer un baile de debutantes y luego del baile de debutantes y hacer una quinceañera en la que se presentaban en su ciudad. Y yo como que volteaba y decía como que no, como que yo no encajo con este modelo de acá. No, o sea, yo la verdad prefiero irme de vacaciones porque mejor la lana que se van a gastar en esa fiesta no me la dan y nos vamos de vacaciones a Europa, no? Entonces fuimos a vacaciones a Europa de mochileras y ya me cambió por completo la vida porque fue como que volteé, vi un universo completamente diferente y dije, yo un día voy a vivir aquí. A ver, estabas en Torreón, es una ciudad semidesértica, pues estás a dos horas de una ciudad grande que pudiera ser Monterrey, Torreón en los días en los que tú eras muy joven pues quizás no llegaba al millón de habitantes, estaba empezando a desarrollarse la inversión ahí, producto del Tratado de Libre Comer comercio pero todavía no llegaban esas grandes empresas y de ese mundo relativamente pequeño brincaste a Europa? es decir, fue directo? No, hubo una escala en Monterrey, pero el brincar a Europa a nivel vacaciones, obviamente creciendo tan cerca de la frontera porque para que se den una idea pues puedes cruzar a la frontera de Texas en menos de dos horas en coche. Entonces, pues a veces íbamos a hacer el mandado a Estados Unidos porque pues todavía no había Costco ni ni Samson, el pueblo, para que les den una idea. Torreón es menos civilizado que Mérida en ese sentido. O sea, Costco recién abrió este año. Entonces, o sea, pues era una ciudad, imagínate, cuando le cuento a todo el mundo es una ciudad así como Breaking Bad, así el desierto con un calorón del demonio, entonces no era como que tampoco pudieras hacer tantísimas cosas al aire libre porque te movías así charrado. Claro, claro. Sí, sí, sí. Y había un colegio que en lugar de canchas de fútbol normales eran canchas de tierra, entonces acababan todos percudidos cuando salían de jugar futbol. Empanizados, donde hay una cosa que dicen terregales, que es básicamente estas tormentas de arena como las que ven en el desierto cuando ven documentales de National Geographic, del desierto del Sahara y de los desiertos en Medio Oriente, en Torreón pasa lo mismito. Y, pues, o sea, básicamente era una ciudad donde no había nada que hacer. No, o sea, el primer mall abrió el año que yo me fui a la universidad a Monterrey. Entonces lo único que había para hacer los fines de semana era ir a ver los juegos de fútbol del Santos. Y te declaras aficionada? Era como lo único que hacer, pero nosotros siempre bromeamos que si pasara un bombardeo en Torreón y se quisieran desplacerle todo el pueblo, pues bombardearían el estadio, ¿no? Pero, como que los únicos dos sobrevivientes serían mis papás. Oye, sí, porque no les gusta el fútbol, supongo. Exacto. Entonces, es como, o sea, pues había eso para hacer los fines de semana, pero no era algo que mi familia hiciera. Y a fin de cuentas era como que llegaba el fin de semana y a mí lo que más me gustaba hacer aquel domingo. Mi mamá me llevará enfrente del aeropuerto a ver los aviones despegar y aterrizar. O sea, tú me lo estabas. O sea, había dos vuelos, nada más, no, o sea, a esa hora llegaba un vuelo de Ciudad de México y luego como a la hora se iba un vuelo a Ciudad de México. Fíjate que esto de los aviones es bien importante. Yo me acuerdo que de niño, yo veía los aviones, yo era niño chilango, de Ciudad de México, y yo me acuerdo que veía volar los aviones en la ciudad y le preguntaba a mi papá, ¿hacia dónde va ese avión? me mentía seguramente pero me daba un destino sabes me decía no ese va a Monterrey, este va a París, ese va a Chicago, que se yo pero el solo hecho de que me mencionaran nombres me permitía imaginar esos lugares entonces que te provocaba a ti el ver esos aviones en una ciudad que pues tenía estas características de aislamiento y y pues de pues si de cierto, que era lo que pensabas al ver esos aviones allá? Uf, o sea, primero como me daban mil ganas de subirme a uno de esos aviones y de ver como que... qué se sentían, ¿no? Porque, o sea, obvio, esos días en Estados Unidos para nosotros eran en coche, yo me subí al primer avión en mi vida, cuando tuve como nueve años, como 9 años que fue la primera vez que fui a Mérida. De hecho, fue mi primer viaje en avión y fuimos a Mérida y de ahí nos fuimos manejando hasta Cancún. O sea, viniste de vacaciones a Mérida. Fui ni siquiera de vacaciones per se. Fui porque el campeamento nacional de los scouts era en Uxmal. Entonces cerraron toda la escena arqueológica de Uxmal y obviamente era lejísimos ir hasta Mérida en autobús desde Torreón. Cuando te digo lejísimos, eran como cuatro días de viaje. Éramos niños de 9, 10 años, entonces nos fuimos en avión, no había aviones directos, entonces nos fuimos en un cháarter y fuimos de México, de Torreón hasta Mérida. Mira, y eso de alguna manera te vinculó. Ya nos contarás luego cómo regresaste. Pero fíjense, estamos hablando con Lorena Sánchez García. ¿Cómo, de esa lógica, pues un tanto cerrada, pues terminaste haciendo un MBA en la Northwestern University, ahí en Kellogg School of Management, y eso te llevó a empresas internacionales. Vamos para allá. Cuando tú, al final de cuentas, te fuiste a Europa, ¿a qué ciudad llegaste? De mochilera. ¿Y por cuánto tiempo, claro? Bueno, me fui de mochilera. Nos fuimos tres semanas, mi mamá y yo, con dos de mis tías. Y primero llegamos a Madrid, volamos México, Madrid y pues o sea, el primer los primeros dos días más o menos estuvimos en Madrid y conocimos las principales capitales de Europa. No, en ese viaje fui a París, fui a Roma, fui a Londres, eh, fui a a a Barcelona, al ver algunos de los castillos en el Valle de Loire en Francia. Y eso como que a mí me empezó a llamar un montón la atención y dije, o sea, como que me di cuenta de varias cosas. Uno, que estudiar inglés sí servía para algo, ¿no? Porque en la frontera, obviamente, en Laredo, en Macal, en Eagle Iglesias, pues todo el mundo hablaba en español, pero pero como que fue la primera vez que vi que hablar inglés podía servir para algo. Vi que había más idiomas y que hablar esos otros idiomas te podía abrir más posibilidades al mundo. Y vi que las ciudades eran bien diferentes, no sé que no se parecen para nada a esas ciudades de Texas o incluso a las ciudades de California, no? Porque llegué a ir a California. Antes de ese viaje nos habíamos ido en coche a Disney. Cuando estaba chavita tenía como unos 12 y o sea, pues no, no, no, no aparecía nada de lo que yo hubiera visto antes. Y yo pensaba que era fascinante porque era como que todo eso que veíamos en los libros de historia, pero en la vida real, no estar ahí en el Coliseo o ver la Torre Eiffel o entrar al Uber. Entonces, o sea, yo volteaba y decía, esto es surreal, yo quiero volver. Y de hecho tuve la fortuna de que el año siguiente pude volver porque habían sobrevendido los vuelos y nos dijeron, oigan, ¿se pueden quedar una noche más y les regalamos un boleto gratis el año que entra. Y entonces volví al año siguiente y pues lo hicimos cochinito y ahorramos para volver al siguiente año otra vez otras tres semanas. O sea, te imagino en esa situación. A ver, te están diciendo, quédense una noche más, le damos hotel y además un vuelo el año que entra. Yo me imagino que en tu posición habrías dicho muy bien, en donde está el truco? ¿o cuál es el problema? ¿no? Exacto, o sea, yo así como, no veo cuál es el problema, amigo, claro que me quedo. Oye, muy bien, entonces, en algún momento, digo, antes de regresar a Europa, regresaste a Torreón. Y estabas tú, pues de 15 años, 15 añera, estabas quizás decidiéndote en la preparatoria. ¿Hacia dónde apuntaba tu vida en ese momento? Digo, porque al final tenías que esperar un año antes de volver a Europa. ¿Y qué es lo que decidiste hacer o qué empezó a cambiar en el momento en que tú regresaste? Cambiaron un montón de cosas. Primero, me puse mucho las filas con el inglés. O sea, justo ese año terminé como ya todos los cursos del TOEFL y eso que había en el Farman Hall. Acabé como por ahí de octubre, noviembre. Y entonces una de las decisiones importantes fue quiero seguir estudiando idiomas. Y entonces me metí a estudiar francés en enero en la Alianza Francesa. Entonces eso fue lo primero que cambió. Lo segundo es que obviamente era esa transición de pasar de secundaria a prepa. Entonces yo ya iba a clases en las tardes y no en las mañanas. Porque mi escuela en la mañana era secundaria y en la tarde el mismo edificio era el de donde íbamos a la prepa. Eso me dejó también empezar a trabajar y justo había empezado a aprender a manejar. Y pues empecé a trabajar con mi mamá y empecé a repartir facturas a los clientes, porque en eso entonces no se timbraban las facturas y te llegaban por mail, sino que las hacían en papel a mano o a máquina y luego te las repartían y luego te cobraban. Entonces yo era la mensajera que llevaba las facturas y le cobraba a los clientes. Y pues eso fue parte de cómo empecé a hacer mi cochinito para podernos ir a Europa al siguiente año. Pero además, además de todo... ¿Cómo te vienes? Perdón, perdón que te interrumpa, perdón que te interrumpa. Pero quiero pensar que además esa convivencia, pues Lorena, te permitió entrar en contacto con, pues, gente mayor que tú, empresarios, directivos, gerentes y eso te ayudó de alguna manera también a desarrollarte porque o hablabas o el negocio no funcionaba, ¿no? 100%, o sea, era de... pues primero por hacer una chava pues muy desenvuelta, ¿no? Porque era llegar y preguntar por Juanito Pérez y que Juanito Pérez llegara y le dijeras a ver, le mando la factura, que le mandan del despacho y hay que pagar y ver qué me pagan y que me pagaran lo que decía. No hay eso. Entonces creo que me empezó a volver muy buena en esos temas. Lo segundo es que aparte tengo que empecé a hacer otro negocio y mi segundo negocio era como yo era muy buena, era una ratita de laboratorio, era muy buena haciendo matemáticas, física y todos los materias que todo mundo batallaba, química, biología. Entonces yo le daba clases a los del salón y les ayudaba a hacer las tareas y les cobraba. Entonces eso fue parte de lo que también hizo mi cochinito para después para irme a Europa en el verano. Y pues, o sea, fue como mucho también el irme preparando para qué iba a ver. No sé por qué. Ya había visto varias cosas, pero yo me sentía como que había llegado muy ignorante y también era pues un año en el que en la escuela empezábamos a estudiar más de historia universal. Entonces le eché como que también más ganas a esas materias de humanidades que no necesariamente me encantaban. Entonces creo que eso, esos fueron los primeros grandes cambios. Sí, me gusta mucho lo que me dices, porque yo creo que hay mucha gente que dice, caray, ¿cómo puedo yo llegar a dirigir una empresa relevante, tecnológicamente relevante, como lo pudiera ser cualquiera de las que has estado, como Rapi o Líneo? En fin. Y creo que es importante entender que esto se gesta desde muy temprana edad, o sea, y esto es especialmente, pues no voy a decir que fácil, pero accesible para personas que han procurado desenvolverse desde muy temprana edad, ¿no? Y, pero bueno, a ti te tocó. Te fuiste todo el verano siguiente, aprovechando ese boleto que te dieron gratis, y te fuiste, ¿aano siguiente, aprovechando ese boleto que te dieron gratis, ¿y te fuiste a dónde la segunda vez? ¿A qué parte de Europa? La segunda vez volví a algunas de las capitales que me habían gustado. Volvimos otra vez a Madrid porque el vuelo era México-Madrid. Volvimos a París y ese año fue la primera vez que fui a Alemania. Fuimos a Múnich, eh? Fuimos a algunas, algunas ciudades en Suiza y a otras ciudades en Italia. Fuimos a Florencia, fuimos a Venecia, además de haber vuelto a Roma. Y esa vez pudimos ir a una audiencia al Vaticano y ahí como que volví. Dije es que a mí me encantaría que eso sea mi vida, no sé que no. Que no sea nada más el venir de vacaciones y volver a poder, a tener suerte de que nos vuelvan a dejar, ¿no? O sea, yo ese año otra vez así de, ay, ojalá que sobrevendan el vuelo y que otra vez nos dejen, ¿no? Pero no, no se puede tener tanta suerte. O sea, cuando dicen, o sea, un rayo only strikes once, ¿no? O sea, no, no te cae el mismo rayo dos veces. Y bueno, finalmente regresaste, regresaste a la prepa, me imagino. Regresé a mi penúltimo año de prepa. Ajá. ¿En qué prepa estabas? Estaba en un colegio que se llamaba La Pereira, que es una prepa de los jesuitas. Puedo decir que es como la prepa de la Ibero, entre comillas, pero la realidad es que no era para nada lo fresa que es la Ibero. Era un colegio religioso de jesuitas, por un lado, pues una de las órdenes más abiertas a nivel religioso en los que teníamos clases de religión. De hecho, en ese segundo año de prepa tuve clases de teología donde pues era como mucho llega a tu conclusión de si Dios existe o no, no? Y llega a tu conclusión de si el rito católico te gusta o no. Y si concuerdas con él o no, no? Entonces, o sea, como que era una escuela de mucho libre pensamiento en ese sentido. Te digo, en un edificio muy viejo no teníamos aire acondicionado. Entonces imagínate lo que era vivir sin aire acondicionado y sin clima en esos calores. Y lo que te decía, o sea, canchas de tierra, entonces, o sea, para nada es imaginarte como estos edificios super fresas de la Ibero acá en México, de la secundaria y de la prepa de la Ibero. O sea, era un edificio viejísimo en el que había estudiado uno de mis tíos. O sea, y ya la había dejado al inicio. ¿Y en algún momento te llamó la atención la religión? Es decir, quizás ahora conociendo tu contexto de haber estudiado teología, ¿alguna vez pensaste en seguir ese camino? La verdad es que no. Como que hay una parte en la que sí me enseñaron mucho los jesuitas a nivel valores. O sea, creo que para mí es muy importante como que una combinación de dos o tres cosas. No lo primero. Esta parte del que no vive para servir no sirve para vivir. Que es algo muy de la madre Teresa, pero que tiene mucho de la filosofía ignaciana que pues a mí Ignacio es el que fundó los j Jesuitas, eh? Que tiene que ver con esta filosofía de en todo amar y servir, no? Y creo que esa es una de las cosas que me sigo comprando. Eh? La segunda, obviamente fui de misiones cada año, desde que estaba en secundaria y eso pues obviamente te hace ver una realidad muy diferente a la realidad en la que creciste. Ya ves, o sea no te voy a decir que crecí en un hogar en Petrino, en Monterrey con alberca en la casa de mis papás y casa de una cuadra y 20 mil coches. No crecieron un hogar bastante, bastante humilde en ese sentido, pero el voltear y darte cuenta que hay gente que vive en condiciones muy precarias, que no tiene drenaje, que no tiene agua corriente y que está solamente a 20 minutos de donde vas a la escuela, pues hace una diferencia muy grande en cómo te comportas y también en darte cuenta de lo afortunada que eres con las oportunidades que tienes. Fíjate, escuchen esto, eh, de aquellas personas que estén escuchando en este momento la radio y que a lo mejor no tienen conciencia de lo útil que es abrir su panorama. A veces, y lo entiendo, puedo estar en los zapatos de un estudiante joven que quizás su intención es pasarla bien el fin de semana y que tiene que ir de misiones, por ejemplo. La enseñanza que te puede dar el conocer la realidad de distintos individuos como puede ser alguien cercano a tu casa pero sin recursos o bien alguien en Europa que con o sin recursos tiene definitivamente otras oportunidades pues te va abriendo el cerebro entonces lo que tomo de tus comentarios es tu disposición permanente al conocimiento eres casi una filósofa, ¿no? No, no creo. Mi papá es el que hacía filósofo. Mi papá daba clases de filosofía en la universidad y llegó a ser rector de la universidad en algún momento de la Universidad Pública en Torreón. Pero creo que para mí hubo una tercera experiencia también en este colegio jesuita que era, hacíamos una cosa que se llamaba servicio social y también hacíamos una cosa que se llamaba experiencia laboral. Y básicamente el servicio social consistía en, hay gente a la que la ponían a hacer los retiros, que esos normalmente eran los pulsitos y los que no eran más tranquil, pues a mí me mandaron a dar clases en una escuelita a chavitos de quinto de primaria. Y entonces eso también me hizo ir generando como ese carácter de ser responsable de un grupo de chavitos cuando tienes 16 años. Claro. Y de chavitos así en un barrio bravo, ¿no? Y la experiencia laboral no era una experiencia laboral tampoco así muy fresa, sino que era una experiencia laboral en la que íbamos a trabajar a las maquiladoras en la maquila. Entonces pasábamos dos semanas en la maquila. Entonces pasamos dos semanas en la maquila y a mí me tocó estar en una maquila donde armaban satélites de esos como de Sky y de Dish y controles para los satélites. Ok, ¿era una empresa china probablemente? Era una empresa, no, era una empresa mexicana que hacía el armado para luego mandar a Dish y a Sky en México. Mira que interesante. Pero era muy interesante porque era darte cuenta cuál era la realidad de las chambas de cuando no estudiabas la universidad, ¿no? Y de cuál era la realidad de las chambas que iba a tener el 90% del país. Sí. Se convirtió en un incentivo para ti el tratar de encontrar otra vía, supongo. Por uno encontrar otra vía, pero también de dar cuenta de lo mucho que el que y perdón a mi francés que le chingan, no? O sea, ya que me refiero con eso, el turno empezaba a las seis de la mañana, estábamos paradas todo el día, teníamos una hora a las 12 para ir a comer a un comedor ahí en la maquila comíamos ahí en el comedor, pues la comida de la maquila y pues cuando estaba en la línea, realmente empezaba a platicar con la gente de la línea, no te decían así de que actuaras que tenían que levantar para poder llegar. No, porque pues nosotros a lo mejor nos llevaban a sus papás o llegabas manejando en un coche. O sea, esta gente tenía que tomar transporte público y entonces no eran las ocho horas de friega que te echabas en la maquina, sino la hora o las dos horas para llegar y la hora y las dos horas para regresar a tu casa y todavía regresar a tu casa, a criar criaturas, a recoger criaturas de la escuela, ayudarles a hacer la tarea, a limpiar la casa y de pronto hasta tener otra chamba. Sin duda. Y fíjate que hay, bueno, a individuos que han hecho investigaciones sociales al respecto y esto le ha pegado a las sociedades particularmente en la frontera porque se va el papá y se va la mamá y se quedan los chavos solos en la casa y expuestos a no sólo a riesgos a peligros físicos sino también al riesgo de convivir con individuos sin escrúpulos y sin el cuidado de sus padres lo que deriva en ocasiones pues en tentaciones o, vamos, circunstancias que derivan en violencia, ¿no? Es, digamos, un fenómeno social muy importante el que mencionas, y evidentemente te habrá marcado para lo que sería la trascendencia de tu carrera y la decisión, además, de lo que ibas a hacer, porque ya, terminada la prepa, entraste al TEC de Monterrey, entraste muy poco después de eso. Sí, de hecho, a ver, justo después de esa experiencia, esa experiencia fue cuando estábamos en segundo año, era una prepa de tres años y entonces en el tercer año tenías que escoger en qué ibas a estudiar la carrera y por ende qué bachillerato ibas a escoger. Yo escogí el bachillerato de ingeniería y éramos 60 personas en el salón y de los 60 éramos cuatro mujeres. Entonces ahí empezó mi vida de bendita entre los hombres. Sí, qué cosa eso. En fin, ya veremos si eso ha cambiado, pero definitivamente no ha sido la ingeniería un imán para las mujeres, o no lo había sido. Percibo que han cambiado las cosas, pero ya iremos a eso. Y estudiaste, entonces, ingeniería química en el TEC, ¿estoy bien? Sí, entonces, pues me dan una beca, me voy a Monterrey a primer semestre, o sea, me voy a Monterrey desde el inicio de la carrera. Y pues una experiencia sumamente diferente, ¿no? Porque imagínate el campus de Monterrey del TEC, pues, es como un campus de las universidades americanas, ¿no? De esas de las que tienen estadio de fútbol americano, muchas canchas de fútbol, sóccer. Tiene hasta venados y borregos caminando ahí sueltos y pactos ahí por el campus. Unas aulas, bueno, o sea, me tocaron unas aulas que se llamaban aulas inteligentes, donde lo que escribías en el pizarrón se guardaba y te lo ponían en el blackboard en aquel entonces. Ya usábamos laptops. El campus tuvo Wi-Fi como dos años antes de que yo me graduara de la universidad. ¿Qué año era esa, Lorena? Entré a la universidad en el 2000 y me gradué de la universidad en el 2004, en diciembre. Sí, bueno, estábamos, sí, efectivamente, previo a la era del smartphone, ¿no? No, mucho. O sea, a ver, mi primer smartphone fue hasta que trabajaba en Cemex y viviendo en Londres nos dieron Blackberry. Entonces, esa fue la total revolución, por ahí del 2005. Oye, entraste al TEC de cada, porque el TEC es caro, es una universidad cara, si no la más cara, es una de las más caras del país, es definitivamente una buena institución, creada a imagen y semejanza del MIT por Eugenio Garza Sada, ¿no? Y esta universidad te abre también muchas puada, ¿no? Y esta universidad, pues, te abre también muchas puertas, ¿no? Te somete a una gran demanda de estudio, pero al mismo tiempo te recompensa con acceso a oportunidades en empresas como la que ya mencionas, Cemex, que quizás fue la primera gran empresa en la que trabajaste, ¿no? Sí. A ver, de hecho, no fue la primera en la que trabajé, eh? Pero justo pues esos años en Monterrey fueron algo que me cambió, no? Obviamente me fui con una beca porque pues mis papás no, no tenían la capacidad económica para pagar el TEC. Había sido el mejor examen de admisión en el campus Laguna. Entonces eso fue parte de lo que hizo que me garantizara una muy buena beca cuando entré al TEC. En mi primer semestre aparte me fue muy bien académicamente, entonces eso hizo que me subieran la beca. Y aparte, entre a una cosa que le digo, el programa de los ñoños. El TEC tenía un programa para el top 1% de sus estudiantes de todas las carreras. Y en ese programa, hace cuenta que... Yo le digo que era el programa de los ñoños en el que a los ñoños pobres nos pulían para comportarnos como niños ricos. Oye, después del corte me vas a contar cómo los pulían y en qué derivó eso una vez que entraste ya a la carrera laboral. Vamos a ir a un corte y regresando nos cuentas eso, de cómo te convirtieron en una ñoña rica, si es así. Cómo entraste en esta dinámica ya corporativa que te llevó a un nuevo mundo? Te parece? Claro que sí. Bueno, esto es parteaguas, soy Jonathan Ruiz. ¿Cómo dijiste, ñoña élite? Yo una ñoña de élite, a ver, pues justo en ese programa te digo que aceptaron el top uno por ciento del campus y tomábamos clases extras además de las clases de nuestra carrera, ¿no? Entonces nos enseñaban un tercer idioma, porque el requisito era que también, ese top 1% hablábamos un idioma más además de inglés, cuando entramos en sesiones entonces hablaba inglés y algo de francés, por lo que te conté que había estudiado en Torreón, entonces yo entré a estudiar ahí mi tercer idioma, nos daban aparte clases, por ejemplo, de temas de ciencia política, nos enseñaban a hacer debates, nos enseñaban de cine, de apreciación artística, nos enseñaban a hablar en público, nos enseñaban a crear pues como estos artículos de opinión, como para tener más mundo. Incluso nos enseñaban hasta clases de etiqueta para poder comer en una mesa cuando te ponen un montón de cubiertos y un montón de platos. Compré. Entonces, eh? Pues o sea, para mí eso era como que yo volteaba y decía ay, estas clases como que como que están bien raras, pero, pero bueno, o sea parecían como algo como lo que le dicen en Estados Unidos el finishing school, no? Que es como para que te pulen y te vuelvan una señorita de sociedad. tuve la oportunidad de irme de intercambio a Barcelona y estando en Barcelona de intercambio, consigue una beca para que el gobierno alemán me pagara por irme a estudiar a Alemania y entonces me voy a estudiar el último año de la carrera de Alemania y el gobierno alemán me regaló estudiar alemán dos meses gratis. Ellos lo pagaban y luego ir seis meses a la universidad en una universidad de Alemania y luego me daban una visa para poderme quedar a trabajar por seis meses en Alemania. Entonces mi primera chamba ya en un trabajo bien, ya trabajaba yo tiempo completo porque esos seis meses eran 100% para trabajar, no estudiábamos. Trabajé para L'Oreal en Alemania y pues la primera vez que yo pedí chamba en mi vida y que obviamente hice un currículum y que entrevisté fue en Alemán y pues yo no había estudiado alemán nunca antes, yo había tomado japonés en esa clase de tercer idioma cuando estaba en las clases de estas ñoñas del T. Entonces pues llegué a Alemania a que en esos dos meses hablara el suficiente alemán para poder vivir en el pueblito en el que estaba donde nadie hablaba inglés y después para poder ir a la universidad porque en la universidad tomé seis materias y de las seis materias dos las tomé en alemán y eran justo dos materias que si eran de mi carrera, ¿no? Tomé una clase que se llama Diseño de plantas químicas en alemán. Dios santo, automatización de plantas químicas en alemán. Si no, esa cosa era... O sea, yo me sentía así como canción de Shakira, así bruta, ciega, sorda y muda. Porque al empezar, escribían así en letras cursivas en los pizarrones. Obviamente el señor hablaba y hablaba y hablaba de algo que ni tenía idea, y luego en alemán y entonces pues no alcanzaba ni a leer porque no entendía la mitad de lo que el señor decía, me sentía bruta todo el tiempo y obviamente no sabía leer esa cursiva, si ya sabes, así como muy garigoleada, entonces eso para mí era un desastre, o sea yo me la vivía tomando clases con el teaching assistant, a que me volviera a explicar con bolitas y palitos todo lo que sucedía en clase. Entonces, pero bueno, se logró. De alguna manera lo conseguiste. Estuviste con L'Oreal, ¿y después qué pasó? Y después en L'Oreal regresé a México, me gradué, y antes de graduarme empecé a trabajar primero para una acerera, que luego compró The Chain Titernium. Estuve primero en los equipos de producción, imagínate que me tocaba ir a las pailas a donde galvanizaban los aceros y después hacer programación de la producción para decidir cuando formaban el acero y que le ponían por ejemplo los embosados para las lavadoras o para los refrigeradores, que ahorita ya ni los pintan ni los embosanan pero en mis tiempos los pintaban y los embosaban o para las tejas galvanizadas, eso era también parte de lo que trabajaba, me tocó de hecho un huracán en esos tiempos y pues un desastre porque así una locura la cantidad de demanda y te imaginarás que aparte de haber sido un año en el que a la cero le había ido muy bien, habían pagado el PPU, y entonces a la gente le habían dado las utilidades y nadie se presentaba a las líneas de producción a trabajar, entonces eso era un reverendo desastre. O sea, se fueron a la fiesta. Se fueron a la fiesta y entonces yo decidí que, como que eso de trabajar en operaciones en producción como que no era lo mío, entonces empecé a trabajar con el equipo de Six Sigma. Y ahí me empecé a meter al equipo ese de Mergers and Acquisitions y empecé trabajando como en temas de finanzas, viendo cosas de operaciones. Y de compras y adquisiciones, además, que eso es el término de Mergers and Acquisitions. O sea, ¿estabas a la casa de empresas o potenciales oportunidades? ¿Hola? Ahí está, ahí, el que crees se cayó. Ah ya, en fin, pero estabas ampliando más tu espectro hacia el ámbito financiero y ya no solo de producción, es lo que quiero decir, ¿no? 100%, porque a ver, eso de trabajar en una fábrica siendo mujer no necesariamente era lo más bonito del mundo, y a ver, puede ser como las dos o tres razones por las que no era lo más bonito del mundo. Cuéntame. Lo primero, no había baños para mujeres en la fábrica. Entonces yo tenía que irme caminando por toda la fábrica, tomar un coche para poder ir a la recepción donde estaban las secretarias e ir al baño de las secretarias. Tremendo eso. Sí. Eso era lo primero, que no estaba nada chido. Lo segundo, nos obligaban a ir en uniforme, entonces los hombres podían ir en jeans y una camiseta polo los que estaban en producción, pero pues no había mujeres en producción, entonces decidieron que el dress code que yo tenía que seguir era el de la secretaria, entonces yo iba en unos trajes de poliester a meterme en una paila a 90 grados, entonces obviamente todo el mundo me chiflaba a la hora que salía en la fábrica y aparte me llega derritiendo porque te ponías las botas de seguridad del chaleco, de seguridad del casco, de los overoles. Y entonces fue un desastre. Me recordaste, fíjate, a Muriel Siebert. Ella fue la primera mujer que tuvo un asiento en la New York Stock Exchange, es decir, en la bolsa de valores de Nueva York. Y me contaban esta anécdota una vez que hice un recorrido ahí en el piso de remates de esa bolsa que ella sacaba a los hombres del baño, decían a ver a ver a ver se me salen todos porque voy a pasar porque no había baño de mujeres exacto, pues eso me pasaba a mi porque no había baño de mujeres en la fabrica y entonces pues me tocaba irme hasta el baño de las secretarias tremendo, tremendo no pues entonces. Y de ahí lo tercero que no estaba nada chido y que era muy independiente de ser mujer o no ser mujer, era pues obviamente trabajando en producción. Las líneas operan 24 7. Entonces el día que pasaba algún problema te marcaban a las tres de la mañana porque el camión no había llegado, porque algún material había salido defectuoso o porque tenías que ir a hacer pruebas con los clientes. Por ejemplo, pues yo trabajaba, te digo, que donde pintaban, embosaban y cortaban las láminas y les daban el formado. Entonces, por ejemplo, pues muchos de los clientes eran de automotriz, ¿no? Entonces, pues la línea de automotriz paraba a las dos de la mañana para hacer una prueba con un color nuevo o de un modelo nuevo, a las 2 de la mañana con el cliente a llevarle los rollos de prueba y acompañar a cómo salía, y que tuviera funcionado el proceso, sino decir que teníamos que cambiar y regresar a la fábrica a cambiar. Tremendo, tremendo Lorena, de verdad que me podría pasar escuchando la noche, toda la noche tus anécdotas. Vayamos a cómo pasaste a Cemex y de ahí a las tecnológicas? Pues a ver, a Cemex pasé justo porque había estado en fusiones de adquisiciones. Cemex acababa de comprar una compañía que era del mismo tamaño. Estaba por comprar una compañía que era del mismo tamaño que Cemex, pero en Europa. Y entonces empiezan a buscar a gente que hablaba alemán y gente que tuviera algo de experiencia con esto de las fusiones de adquisiciones, entonces me llaman y me dicen oye no te quieres ir a vivir a Alemania? Claro, donde firmo? Entonces me voy a Cemex, llego a Alemania en mis primeros meses, resulta que se sobresatura la cantidad de visas para mexicanos que había pedido Cemex en Alemania, entonces me terminan mandando a trabajar a Londres, y en Londres termino trabajando en lo que era el corporativo de esa empresa gigantesca que se había comprado, que era una empresa con una cultura completamente diferente a la de SEMIC, una cultura súper jerárquica llena de, pues, o sea, de personas que tenían muchísimos años en el negocio, pero para que te des una idea de la jerarquía, cada quien usaba una corbata del color de la jerarquía. No. Entonces los hippies usaban corbatas naranjas. Eran castas. Colores moradas. Literal, castas. Tremendo. Pues imagínate una cultura con... No, muy lejos del C-Max Way. El C-Max Way que era aparte de una cultura muy basada en Silicon Valley y en San Francisco y en lo que habían hecho en Intel, básicamente sonaba como una locura lo que estábamos tratando de hacer de hacer esa fusión, primero esa compra y luego esa fusión y adquisición usando tecnología y bueno se logró en menos de un año pusimos Zap en 13 países y pues o sea fue una tarea titánica porque fue desde ponerles Zap, ponerles todas las tecnologías que tenía Femex, porque se me hace desde entonces ya tenía mucha tecnología, no? O sea, usaban GPS para poder traquear los camiones y hacerle las rutas así como a lo rapido. No, tremendos, tremendos. Los muchachos de CEMEX cuando estaba todavía Loren que también te involucró, no? De alguna manera, yo no estuve en ese equipo de la compra, entonces me tocó justo ir y venir a Australia, ir y venir a Estados Unidos. Y bueno, pues ahí fue cuando empezó justo el momento de la caída. Pero en un desastre era ese momento en el que yo ya tenía suficiente seniority en la compañía y era cuando si quería seguir haciendo un carrera en el corporativo, había que irse al MBA, entonces para mí eso fue lo que me hizo decidirme al MBA. Estudié en Chicago en la escuela de Kellogg en Northwestern y estudié dos maestrías, estudié una en ingeniería porque ñoña y estudié otro negocio en la de ingeniería, estudié con Don Norman que fue en algún momento el Chief Design Officer de Apple y estudié con el fundador de IDEO en la parte de operaciones y de diseño de ingeniería y bueno en la parte de negocio pues estudié con los gurús que inventaron el marketing, con Kotler, estudié con maestros que son como un emblema. Sí, yo leí su texto, llevé su texto en la universidad. Entonces pues fue súper interesante, porque habiendo sido ingeniera y siendo química, yo nunca había llevado una clase de marketing, nunca había llevado una clase de finanzas, nunca había llevado una clase de contabilidad. Oye... Y eso para mí, todo eso es un truco que a todo el mundo se le hacían súper fáciles, a mí se me hacían tan comida. Oye, bueno, pero en algún momento te quedaste sin chamba con Cemex, ¿es cierto en eso? Sí, o sea, justo todo el relajo de la crisis del 2008 pasó cuando yo estaba terminando de aplicar a la maestría y entonces, pues en ese momento Cemex tiene que cerrar un montón de operaciones, desaparecer oficinas enteras de los corporativos que llevaban como toda esta parte de la transformación. Y entonces me quedo sin chamba y pues toca salir a buscar chamba en Estados Unidos en plena crisis del 2008, ¿no? Entonces, pues esa búsqueda de chamba me lleva otra vez a L'Oréal. Y entonces ahora acabo en Nueva York, en Lancôme, lanzando el perfume de Julia Roberts, entre otros productos. Tremendo eso. Aprendiendo un negocio completamente diferente, ¿no? O sea, de hacer cemento a de repente estar haciendo belleza y estar haciendo lujo en belleza, ¿no? Entonces, esta parte de poder entrar a estas tiendas departamentales gigantescas, de empezar a pensar incluso, pues la estrategia de digitalización, porque ya son esos momentos en los que se empieza a hablar de digitalización y eso es de tener esas peleas de será que debemos de entrar a Facebook y tener un perfil de Facebook, eh? Porque somos una marca de lujo o empezar a hacer videos en YouTube y que de pronto esos videos se volvieran virales y que acabaran en Times Square. O por ejemplo, pues estas decisiones de cienta era a los retailers que no eran tan tradicionales y de lujo, no como se fuera o como multa, que pues son canales de distribución muy diferentes a esas tiendas departamentales en las que siempre se había vendido el ancón con una vitrina de por medio entre el consumidor y una persona que asistía al comprador en qué comprar, no a diferencia de tener una en aquel y que la venta fuera donde te dejaron un poquito más libre y que ya cuando estuviera decidiendo entre melón o sandía, alguien llegara y te diera algo de ayuda. Oye, Lorena, tú ya... Estarán al lado de todas las marcas. Lorena, tú estás lista para escribir un libro. Espero que lo estés escribiendo. Pero bueno, en algún momento, Lorena... ¡Me encantaría! Ayúdame a que consiga un editor. ¿Qué puedo hacer tu editor? Oye, a ver, el tiempo es un verdugo y nos está quedando ya muy, muy poquito tiempo. o al líneo antes incluso. Llego al líneo porque después de L'Oréal me voy a Natura en Natura lanzó el e-commerce, que obviamente no funciona. Natura esta compañía de venta directa y entonces me hablan unos alemanes y me dicen oye, tú hablas alemán. Sí, oye, vimos que estudiaste en Kellogg y que México, en Polanco, en una casa, así mesas de Coca-Cola y yo así de Dios mío, será que esto es legítimo? Y me dicen Bueno, a ver si quieres, si te interesa, pues puedes empezar el lunes y vamos a hacer un experimento con la categoría de belleza. Tú dices y pues me subo al barco y así termino en línea. No fue algo muy pensado, pero sonaba como una, un buen reto, una buena diversión también y algo como muy diferente del ambiente corporativo. Y era esa primera oportunidad de meter los piecitos al agua para ser emprendedor. Sí. Y qué pasó? Pues me prendí, empiezan a promover en línea. Primero pues entrar para llevar belleza. Luego llevar belleza, me promueven a llevar moda, deportes, niños, bebes. Luego me promueven a llevar también lo que le dicen que son celulares y tecnología y todas las cosas de hogar. Entonces ahí abro una operación en China para empezar a hacer los border y comer se llamaba en ese entonces. Hoy es básicamente lo que es cuando compres en chino en Temo y de abrir esas operaciones es el poder hacer que la gente pudiera comprar pues esos productos a los que antes nada más tenía acceso cuando tenía un pasaporte. No obviamente trabajar al lado de gente súper brillante, no como Carlos García, el founder de Kavak o como Bernardo, el founder de Klau. Y y pues de ahí me promueven ese archifres por ir en ofice también del grupo. Lanzó dos tarjetas cobrande y pues llega el momento en el que el lineo se vende a falabela y de repente de la noche a la mañana es como que nos quedamos sin chamba y es que vamos a hacer. Y entonces me voy a empezar a jugar a la emprendedora. Algún par de fininos lanzando un negocio de para vender guías, para hacer envíos y que se pudiera hacer un comparador de guías. Muy pronto me doy cuenta que esa negociación no quiere escalar mucho y entonces terminó en Rappi. ¿Cómo terminó en Rappi? Pues en Rappi un momento clave, ¿no? O sea, justo ese momento en el que iban volviendo a ser unicornio, una startup que se movía a la velocidad de la luz, un producto de consumo que que tenía muchísima más acción que la que damos de bravo en líneo en cualquier momento y también que tenía muchísimo más fondeo que el que jamás vimos en línea. No, entonces una historia completamente diferente también a nivel cultural. Una meritocracia verdadera y pues eso es donde descubre mucho como y como cómo Raffi supo traducir esa cultura de Silicon Valley América Latina y cómo eso hace una gran diferencia en la forma de operar y en los resultados. Y después de ahí pasaste a Story, una de las empresas financieras más relevantes que hubo entre las startups regionales. Justo, llegó Story cuando tenían menos de 200 mil tarjetas colocadas y pues parte de lo que me toca llegar a hacer, en teoría yo llevaba marketing, pero pues además de marketing terminé haciendo una transformación digital con el equipo. Pues mucho cambiando la configuración de los equipos, cambiando el cuánta gente teníamos que reclutar y de qué tipo de perfiles, pero también cambiando mucho la mentalidad justo a esta cultura que te decía muy, muy de Silicon Valley tipo, tipo la de Raffi, menos Godín. Y pues sale muy bien ese cambio organizacional y en menos de tres meses nos volvemos unicornio. Pasamos el primer millón de tarjetas, crecimos más de 300 por ciento y entonces fue como ponerle el acelerador a algo que antes era así como un Vauxhall, ¿no? Y de repente se volvió un coche de esos de la Fórmula Uno, así que tiempos muy emocionantes. Me llega la oportunidad de unirme al equipo de Erudit al que había invertido como Ángel. Les ayudé a encontrar una cosa que le hice Y ahora, pues, de una manera en la que sea muchísimo más accesible y accesible para cualquier tipo de negocio, ¿no? Desde una FIME hasta una compañía, hasta una empresa, hasta una empresa que sea más accesible para cualquier tipo de negocio. Y, bueno, eso es lo que estamos haciendo. Y, bueno, pues, lo que estamos haciendo es que, en este momento, estamos trabajando en un proyecto que se llama Tolo. digital como la que hicimos en Story, pero de una manera en la que sea muchísimo más accesible y accesible para cualquier tipo de negocio, ¿no? Desde una FIME hasta una compañía gigantesca a base de software. Y pues, justo eso es todo lo que, por ejemplo, Marlene cuando la entrevistó, eso traba, platica, ¿no? O sea, de cómo fue todo ese cambio. Y cuando dice, contratamos a gente de fuera y los regimos, hicieron ese cambio. Bueno, esos son los que contrataron a mi socio y yo. Y pues decidimos que esa mentalidad de Silicon Valley no debería de ser nada más. Perdón, tengo que decir el nombre de tu socio. Repítelo porque se cortó. Toño justo. Toño y yo pensamos que esa ventaja competitiva no debe de ser nada más para para las compañías gigantescas que tienen mucho dinero y que pueden pagar las firmas de consultoría internacionales y que tampoco debe ser nada más para las startups que están muy bien fundeadas sino que debería ser algo que esté al acceso de todos y por eso lo estamos haciendo como un software y como algo que que puede darle acceso a cualquiera y o sea incluso tenemos un par de exámenes que hemos creado que te puedo compartir si quieres para compartir las ligas con la audiencia. Para que se tomen el pulso, para que sepan qué tan godines son y qué tan buenos líderes están siendo, si están ayudando a su empresa o si le están metiendo la pata. La verdad, he quedado, digamos, como al final de un maratón con tu trayectoria, Lorena, me has dejado de como la primera vez que platicamos acá en Mérida pensando, meditando en torno a todo lo que puede ocurrir con una vida cuando se aprovecha al máximo. Yo no sé cuántas horas duermas, pero han de ser pocas seguramente. Siete horas y contadas y con una hip-flip que me dice así de hoy si dormiste bien y me desperté el ruido de los pajaritos lorena me llamó la atención uno de estos posts en linkedin de hecho sigan la ella tiene 17 mil 18 mil seguidores ahí en linkedin lorena sánchez garcía y este post dice las estas los startups ya no levantan los startups facturan no sé si es tuyo pero está en tu timeline y es algo que creo que es hacia dónde van las cosas. 2021 fue una fecha, un año perdón, importante para las startups para levantar capital. Ahora mismo las startups tienen que demostrar que pueden rendir frutos, cobrar dinero y entonces levantar capital. ¿Cómo ves el panorama hacia adelante bajo una lógica que además navega en un contexto de inteligencia artificial? Cómo lo ves? Uf, a ver, por un lado veo un futuro muy promisorio, no? Porque antes se necesitaban un montón de recursos para poder hacer una empresa. Y a qué me refiero con que antes se necesitaban un montón de recursos para hacer una empresa? Cuando piensas en línea tuvimos que construir tanto. O sea, no había métodos de pago, no había integraciones todavía de las paqueteras, no había algo como un shop y fallo, tienda nube que te dejarán conectarte y poner todos tus productos en línea. No había un nodo que te llevar el inventario. Pues ahorita hay todas esas herramientas y aparte que hay todas esas herramientas, hay inteligencia artificial que te deja poder diseñar productos en minutos. Entonces para mí es más un tema de cuánto más nos va a tomar hasta que veamos el primer unicornio de un solo founder, no de un founder que sea nada más nada más una persona. Lo otro es pues obviamente ya no se necesita la cantidad de dinero que se necesitaba antes para hacer compañías y obvio si hay modelos que son muy caros, no? O sea, por ejemplo, un modelo de FinTech, pues obviamente es uno de los modelos más caros que existe porque hay que salir a conseguir licencias, hay que conseguir un montón de permisos, hacer muchos trámites legales. Entonces, si no tienes un par de milloncitos de dólares en el banco, pues es imposible que lo empiece. Pero acá, pues, una licencia de alguna de las herramientas de AI para, pues, o sea, TTP, por ejemplo, pues, es gratis, ¿no? O sea, y si pagas $400, te llevas la versión más premium. Y herramientas como Lovable, por ejemplo, pues, te dejan hacer unos primeros productos muy rápidos. Y cuando te digo muy rápidos, es en menos de 24 horas, puedes estar aventando algo a producción con lo que puedas empezar a ganar tracción. Y pues, o sea, la licencia más cara cuesta, creo que es 100 dólares. Definitivamente. Coincido contigo. De hecho, Y Combinator, que es una de las principales aceleradoras del mundo, está buscando justo esa startup de un individuo o dos o tres, en fin, pero no estas startups que eran de decenas o cientos de personas. Y Combinator está lista para financiar proyectos una vez que han demostrado justamente su eficiencia. Seguramente te voy a ver ahí, en esas ligas. Y me da muchísimo gusto haber platicado contigo, Lorena. Desafortunadamente el tiempo se me acaba. ¿Cuál es tu canción favorita, Lorena? Debo decirlo al aire. A ver, soy tu arquera, entonces me encantan los reggaetones muy pesados. Pero también me encanta Madonna, y entonces te podría decir que mi canción favorita, sin más presón, es Ray of Light de Madonna. ¿Cuál? Ray of Light de Madonna. Ray of Light de Madonna. Muy bien. Pues gracias Lorena Sánchez García por haber platicado conmigo, Jonathan Ruiz, aquí en Parteaguas. Y espero seguir tu trayectoria y avísame si escribes el libro. No, muchas gracias, Yona. Espero que sí. Ya tiene título. Seguro se va a llamar Build to Adapt en lugar de Build to Last. Y justo tiene mucho que ver con ese framework que hemos estado pensando de cómo le hacemos para que más compañías puedan adoptar la digitalización y justo pasar de que muchas no hicieron ni siquiera transformación digital a que puedan ser compañías que estén usando el AI a su favor y que logran no solamente ser construidas para quedarse sino para para sobrevivir y aparte para vivir y tener éxito. Totalmente de acuerdo. Vivimos ya no sobre una base tecnológica, sino sobre un flujo tecnológico y hay que surfear. Así que gracias por todos tus comentarios. Lorena, creo que le han abierto la mente a muchas personas y seguimos en contacto. Y todo lo medio es la plática del futuro. Así que espero que me invites a unas charlas la próxima vez que vayamos. Yo encantado, vas a ver que te voy a invitar a más cosas acá en Mérida. Yo encantado, vas a ver que te voy a invitar a más cosas acá en Mérida. Soy Jonathan Reyes, esto fue Parteaguas, nos vamos, pero nos escuchamos el próximo martes.