Disrupción contada por mujeres y hombres súper aventureros que no temen dar giros en su vida para mejorar su entorno y hacer negocios que a veces salen bien. Tecnología de punta hablada simple y en español, desde México. Jonathan Ruiz, columnista y directivo de El Financiero y autor de Parteaguas, es el host.
Claudio, pues viene de una familia catalana que emigró de España, producto de la guerra, y emigró a Latinoamérica. Su familia llegó a Chile y había veces, noches, en las que Claudio llegaba a casa y esta estaba a oscuras, pese a que su abuela estaba adentro, pero su abuela estaba acostumbrada a la escasez y cuidaba hasta la electricidad, por eso procuraba estar a oscuras cuando llegaba a su familia. De esa vida viene Claudio. Claudio luego aprendió de máquinas gracias a su padre y de ahí él partió hacia una vida distinta. No siguió la ruta de las máquinas, sino la de los animales. Claudio aprendió a producir carne. Claudio es el director general de una empresa muy grande que produce carne en el país, en México, carne porcina. Cómo es que este personaje, cuya ascendencia proviene de Cataluña, llegó a Chile y ahora radica en la punta de México, en la península de Yucatán, para representar una enorme empresa mexicana llamada Keken y ahora exporta al mundo. Esta es la historia de Claudio Freixas. Yo soy Jonathan Ruiz, esto es Parteaguas. Bienvenidas, bienvenidos yo creo que todos ustedes están expuestos a esta circunstancia de decidir más cosas más rápidamente todos los días consciente o inconscientemente ustedes aceptan o rechazan opciones a través de su celular, irse de vacaciones o no irse de vacaciones, comprar una cosa, un coche, estudiar, no estudiar, en fin, todo eso lo decide en su cerebro todo el tiempo y eso lo somete a procesos justamente de decisión que requieren mayor contexto. Entonces por eso me gusta invitar aquí a parteaguas a gente que tiene experiencia de vida suficiente para contarnos de su circunstancia, de su trayectoria, pero además de contarnos de una vida interesante y creo que es el caso de Claudio, así que celebro que estés aquí Claudio, bienvenido. Gracias Jonathan, buenas noches. Nos van a regañar si no te acercas el micrófono lo más que puedas, porque la gente dice no lo oigo, perfecto, ahora si te escuchamos. Claudio, aquí solemos platicar la vida de gente talentosa con un orden cronológico, porque? porque a mí me interesa saber cómo se va formando la conciencia de una persona que va superando obstáculos a lo largo de su vida y creo que esto empieza pues desde las bases, desde aquellas personas que conoce por primera vez un individuo, generalmente son sus padres aunque no siempre es así pero generalmente son sus padres, sus abuelos, sus hermanos, sus amigos y es ahí en donde quiero indagar Claudio quisiera empezar por ahí cuál es la primera relación que recuerdas en tu vida y bueno probablemente probablemente cuando jugaba en el segundo piso de una casa que vivíamos mi papá, mi mamá, mi abuela, por el lado materno, paterno perdón, y yo. Yo soy hijo único y vengo de un matrimonio extranjero. Yo soy chileno, nacido en Chile, pero mis padres son, vienen de, venían de España, de Cataluña, como refugiados de guerra, llegaron muy chiquititos y me acuerdo que vivíamos en un segundo piso en Santiago de Chile, en un departamento muy estrechito, que además había un espacio para un torno pequeñito. Es una máquina industrial pequeña. Porque mi padre fuera el trabajo que tenía, en las noches se turnaban con mi mamá para hacer algunas piezas en ese tornito y poder aumentar la renta. O sea, tu papá tenía un trabajo de día y este negocio de noche. Exacto. ¿Qué piezas eran? Bueno mi papá al principio trabajaba en una en una empresa de latas de conserva y trabajaba en la parte de mantenimiento de esa fábrica. Me interesa mucho saber cómo eran tus días porque entiendo que tus padres llegaron pues niños, siendo niños a Chile, y a lo mejor no tuvieron plena conciencia de lo que significa una guerra, bueno a lo mejor tu papá sí, porque ya llegó adolescente a Chile, pero vaya, tu circunstancia era la de llegar al mundo en una familia que había enfrentado quizás los actos más duros de enfrentar por un ser humano, entonces en esa circunstancia me imagino que habían costumbres que tú ya no repetiste ahora, ya entraremos a eso, pero qué era lo que te llama la atención, qué es lo que te llama ahora la atención de lo que hacían tus papás en esos días que podrían reflejar ese valor por la vida. Sí, bueno, cosas que a mí no me llamaban la atención, que eran cosas normales de todos los días. Finalmente, mis padres, mi madre llega de cinco años, mi papá de 15. El primer trabajo que tuvo mi padre fue vendiendo hot dogs en el centro de Santiago y ellos se conocen allá en Chile. Al tiempo también llega el hermano de mi madre que tiene unos años más que ella y él venía herido de guerra, él sufrió en un bombardeo cuando él tenía 10 años en España y queda totalmente desfigurado, pero era una persona muy afable y muy estudiosa. Y yo me acuerdo que pasábamos días completos conversando, porque era un tipo muy filosófico, él ya está muerto. Y por el otro lado, mi abuela, que se levantaba a las 4 de la mañana para ir al matadero a comprar la carne porque tenía que estar fresca, entonces iba muy temprano, iba caminando y no gastaba más que un fósforo para prender el fogón todos los días, porque iba guardando las candelas a medio usar, entonces le servían para prender de uno al otro fogón. Todos los recursos habían de cuidarse. Sí, claro, cuando nos esperaba en la noche, ella nos esperaba sentada en el comedor con la luz apagada en penumbra para no gastar luz o sea una una capacidad de ahorro y de... yo lo encontraba normal pero después con el tiempo me empecé a dar cuenta que no, que no éramos una familia totalmente normal, era una familia tocada por la necesidad y por... y por las penurias de una guerra. Claudio, nos quedamos con la historia de tu abuela paterna, esperándote en la penumbra, esperándote a ti y al resto deándote en la penumbra, esperándote a ti y al resto de tu familia en la penumbra, en ánimo de no gastar recursos en aquel viejo Santiago de Chile, eh, que pues evidentemente era una circunstancia de salvación para tu familia que había venido de allá, de huyendo de la circunstancia de una guerra civil en España. Ahí empezaste, tú empezaste a crecer, viste la máquina de tu papá, ese torno, no? Me imagino que en algún momento te dio curiosidad. Empezaste a tocarlo, a jugar con él. Cuéntame de esa. Qué pasa que después de eso, eh? Mi papá, eh? Bueno, pasó el paso el tiempo, no? Verdad es verdad? Mi papá se independizó, puso un pequeño taller, construyó una casa en el mismo lugar y ese taller se agrandó y finalmente mi papá terminó haciendo maquinaria para las bodegas de vino que dicho sea de paso, la mayoría de las bodegas de vino, como se le llaman, los que tenían las vides y embotellaban o vendían en garrafas, que eran unos envases de 5 litros, que a lo mejor los hubo aquí en México, no lo sé, eran unos envases de 5 litros que venían recubiertos por un trenzado de madera. No sé si los hubo, pero ese era el vino a granel, el más barato. No, aquí no hubo cultura de vino sino hasta hace poco tiempo. No saltamos esa etapa. Entonces, eso que te estoy contando de mi abuela, ya mi padre ya había hecho una situación económica, ya había el taller que al principio tenía 4 o 5 personas, se transformó en una fábrica donde habían 20 o 30 personas, y la mayoría de las bodegas y de los expendios, los que embotellaban, tenían máquinas de mi papá para hacer el lavado y llenado de botella. Ok, entonces era el negocio y bueno hay que entender que el vino es una industria, en Chile una industria en Chile, una industria poderosa y estaban haciendo en ese momento producto del arribo de inmigrantes que conocían la cultura y el procesamiento de vino. Y tu papá estaba entonces por el lado de la parte de atrás de la producción de vino, es decir en las máquinas que hacían funcionar todas esas. Exacto. Tú aprendiste de eso, o sea tú aprendiste a mover esas máquinas, tú hiciste botellas o cómo empezaste a hacer eso? No, es simplemente al principio cuando yo tenía 6 o 7 años, a mí me ponían el overall y me ponían a barrer el taller y tenía que mojar el piso para no levantar polvo y tenía que estar a la hora y me regañaban en frente a los operarios y yo me ponía colorado y lo que yo quería era trabajar en el torno y en el cepillo quería usar las máquinas y no me dejaban porque estaba muy chico obviamente entonces me decían para el próximo año y no llegaba nunca. Oye pero además los empleados sabiéndose que eras el hijo del dueño y aún así, vamos, eran días en los que te cuadrabas aunque fueras el hijo del dueño o quien fueras. Desde luego. Y bueno, en algún momento tuviste tu oportunidad. Tú estabas estudiando en ese momento, supongo. Sí, yo estaba en el colegio todavía cuando todo esto pasaba. Ajá. Y cuando, bueno, cuando crecí, pues sí, ya me dieron trabajo. Primero mecánica de banco. ¿Te pagaban? Eh, bueno, me pagaban, sí, a la semana, igual que a los operarios. Ok, ok, pero tenías salario. Exactamente igual. Ok. Sí. Eso sucede, eh. He visto el caso de que... los hijos luego les pagan menos. Sí, claro, me pagaban menos y si hinchaba perdiendo una pieza me regañaban y... o sea, no solamente me regañaban, me puteaban. Bueno, es que los palos no estaban mal vistos antes. No, era parte de todo esto. Y ahí yo creo que fue una enseñanza porque aprendí a tratar con gente de todos los niveles. Yo me llevaba muy bien con todos los operarios. En ese tiempo en Chile a la hora de almuerzo se ponían todos alrededor de un fuego, de un fogón, calentaban en unos tarros de Nescafé, le ponían un alambre y calentaban el agua para hacer un té, para después de la comida tomar un té y yo, que la casa estaba en el segundo piso, yo me iba a almorzar rápido para ponerme a tomar el té con los operarios y también calentar mi agua ahí con un tarro. Ese es bien importante porque saber cómo convivir con quien está ensuciándose las manos en el trabajo, te vino a ayudar a la postre, ya entraremos en ese asunto, pero bueno entonces tú estabas involucrado en la parte industrial. Salen ampollas en las manos y se te cansan los músculos cuando estás haciendo mecánica de banco y estás cortando con sierra, se te cansan los brazos. Y si tú te imaginas un niño de 13, 12 o 13 años haciendo eso, yo quería ir a la misma velocidad que los grandes. Y me dolían los brazos y tenía que vencer ese dolor que no pasa nada pero pero pero te acostumbras a ser útil y a que te feliciten cuando está bien y que te regañen cuando está mal. Oye pero eran los 70s en ese tiempo, los 70s y estabas adolescente que unos 15 años. Sí. Ahí empezaste y en algún momento tú dijiste claro voy a hacer máquinas, en algún momento cuando tenías que decidir cuál iba a ser tu oficio. Mi papá lo pensó. ¿Qué pasó contigo? Porque yo cuando estaba chico, no a los 15 años, pero probablemente a los 12, yo encontraba que era muy aburrido hacer máquinas y yo quería hacer submarinos quería hacer cohetes, ¿me entiendes? y los operarios me seguían la corriente y me decían sí hombre dile a tu papá que mejor hagamos cohetes y submarinos en vez de hacer máquinas, ¿no? hasta que terminé el colegio y tuve que tomar la decisión para ir a la universidad y que pasoue más serio. No, la desorientación de un muchacho joven. Me gustaban los animales y le dije a mi papá que quería estudiar veterinaria, que así se muere. A ver, en qué momento te gustaron los animales? Tú no habías convivido con animales? Bueno, pero siempre me gustaron. O sea, pero las mascotas o qué? Las mascotas cuando salíamos me gustaban los caballos, agarrar a las lagartijas, tenía insectarios. Ah, o sea, si ya tenías un contexto. Sí, o sea, tenía mucho acercamiento con la parte de la naturaleza, me gustaba mucho la biología, me gustaba, no, no sabía para dónde canalizar el tema, probablemente también me gustaba medicina. De hecho, mis dos hijos hoy día son médicos. A lo mejor le traspasé el gusto por los temas biológicos. Y decides entonces que te vas a estudiar veterinaria. Me voy a estudiar, era hijo único y me voy 500 kilómetros fuera de Santiago a la Universidad de Concepción. Pero a ver, se ve muy fácil, pero a ver, no había tantos vuelos en esos días. No, qué vuelo, les digo, por carretera. Y tú me preguntarás por qué no entraste a Santiago, que también habían facultades. Porque no me dio el puntaje en la prueba de aptitud. Era un mal alumno. No eres el primero Claudio que viene a decir esas cosas. Es que no estudiaba, yo ponía el despertador, esos despertadores grandes que habían antes que le dabas cuerda, tú no lo conociste. Pero bueno. Es que está aquí con nosotros Stephanie Garza que es mucho más joven que ambos. Ella no conoció esos despertadores de cuerda. Bueno, parecían una matraca. entonces veía volar una mosca o me entretenía con cualquier cosa, pero cuando veía que la hora había pasado una hora, yo decía ¡Ay, qué cansado estoy! Estudiaba una hora, no había estudiado nada. Entonces era el tiempo que pasaba ahí frente al libro. Y bueno, me fui por la veterinaria y cuando salí de veterinaria, la verdad es que no me gustaba. Yo fui muy mal alumno también en la universidad los primeros tres años. Durante la veterinaria te inclinaste hacia las reces, los cerdos. Me gustaba la producción en general. Yo sabía que la parte de perros y gatos no me atraía. Me gustaba la producción animal. La producción ganadera, la producción ganadera, o sea o pollos o cerdos o reses, pero no mascota. ¿Y sales de ahí? Y salgo de ahí. ¿Cómo se llama la universidad? Universidad de Concepción. Bueno, salgo de ahí y resulta que durante un año pues no había cómo iniciar el tema de la ganadería y me pongo a trabajar en perro y gato y ir de una casa en otra y pero no me gustaba, la verdad es que no me atraía ese mundo. Hasta que conocí a una persona, a un chileno, que era un tipo que era un gran conversador, un ingeniero agrónomo que tenía un grupo de asistencia técnica, que eran tres personas, y que atendían la mayoría de las granjas de cerdo importantes en el país. Y empiezo a trabajar con ello. Trabajé los primeros dos años, sin paga, pero era lo que me gustaba. Y yo estaba aprendiendo mucho. Y eran días eran años aparte difíciles también en Chile, estaban cambiando muchas cosas. Bueno estábamos en pedido de la dictadura militar, con toque de queda a las 12 de la noche, porque ya cuando estábamos en fiesta, porque antes el toque de queda era mucho más temprano. Entonces sí, había toque de queda a las 12 de la noche, entonces yo tenía que necesariamente volver antes de las 12 de la noche para poder llegar a mi casa, para entrar a Santiago. Estamos platicando con Claudio Freixas y nos está contando su vida. Quédense aquí, esto es Parteaguas, soy Jonathan Ruiz, regresamos. Antes de 1991, él estaba en el lejano Santiago, Chile, aprendiendo a poner en práctica su profesión, que era la de un veterinario, lo hacía sin sueldo en un contexto de dictadura incipiente en ese momento de Augusto Pinochet en Chile y pues vamos habían cosas que enfrentar en la calle y también en el trabajo, eran días de retos digo esto porque es muy importante en tu formación. Una vez que continuaste con esta experiencia ya con CERDO si no me equivoco, ¿qué pasó? ¿Cuándo te empezaron a pagar? Me empezaron a pagar después de aproximadamente dos años que estaba trabajando. ¿Pero de qué sobrevivías mientras tanto? Con mis papás, vivía con mis papás. Y estaba de novio con mi actual Verónica, que es mi esposa. ¿Y con qué salías al cine? Bueno, con la mesada que me daba mi papá, porque era buena gente, o sea... Pero hasta ahí me alcanzaba, no nos podíamos casar, porque no había dinero para casarse. Entonces cuando empecé a hacerme los primeros pininos fue cuando empecé yo ya a dar asistencia técnica y no lo creerás pero después de dos o tres años de... a ver, yo era el que llegué al final a ese grupo. Todos los otros eran senior. Yo era el recién llegado, o sea, casi casi servía los cafés, ¿me entiendes? Sí, claro. Pero cuando lo hablo contigo, no lo hablo con pesar, porque aprendí un montón. Eso me ayudó para dar los siguientes pasos. O sea, fue una universidad, al revés, fue una universidad que no tuve que pagar. Correcto. Fue una universidad que me salió gratis. Entonces bueno... Y tú también le saliste gratis a ellos. Sí, bueno, una cosa por otra, pero no me arrepiento, creo que lo volvería a hacer. Por supuesto, y una vez que has conseguido este logro, porque lo es la primera vez que ya de tu profesión empieza a fluir dinero y además estás dando trabajos por afuera de lo que ya de tu profesión empieza a fluir dinero y además estás dando trabajos por afuera de lo que ya sabías hacer en ese momento supongo que empezaste a ver oportunidades allá. Bueno lo que pasa es que uno de los miembros del equipo, el que hacía de cabeza el equipo, lo llama Agro Super que es una empresa muy grande que produce, es la empresa más grande en Chile que produce pollos, se interesó por producir cerdo. Hoy día esa empresa también incursionó en salmón, es el segundo más grande del mundo en salmón, después de una empresa paraestatal noruega. Entonces es una empresa muy grande y la división de cerdos, que no existía, bueno un integrante del equipo de asistencia técnica entró y al cabo de seis meses o un año me invitó a trabajar allá y agro super y estuve del 85 al 91 trabajando en agro super echando a una división que no existía en agro super. ¿De qué era esa división? Era una división de cerdo pero era una división para especular la curva de precios durante el año. ¿Estabas en la parte financiera? No, no, no, en la parte de producción. Pero era una cosa que yo hacía con los clientes afuera, que producíamos cerdos para vender durante cuatro meses en el año, donde se producía la curva de mayor precio. O AgroSuper le interesó desde el punto de vista financiero y me llamaron a mí para echar a andar este proyecto en grande en esa empresa. ¿Qué pasaba con Verónica? No, ya estábamos casados. Con Verónica nos casamos después de yo haber, creo que después de haber yo entrado a AgroSuper o por ahí. Ya, ya había pan sobre la mesa. Si no, nos casamos antes porque llegamos a AgroSuper con los niños, con los bebés. Entonces en ese momento tú sabías que ya tenías que formalizar algo de tu vida. Sí, nos casamos por el civil. Ok, nada religioso. Ok, agnósticos. Yo, ella no. Católica? Nos casamos en Mérida, porque en Mérida después de un año de haber llegado, Verónica me dijo Claudio para mí es importante y nos casó el padre Montañez que en paz descanse. Oye pero spoiler alert, no hemos llegado a Mérida. Bueno pero me tengo que adelantar para decirte que soy casado, si no me vas a mirar feo. Oye bueno, el caso es que estabas en AgroSuper, estabas en esta división para especular en precios, aprovechar el momento digamos del mercado, donde podías producir mucho y vender bien. Y en algún momento sonó la palabra México en tu cabeza. Lo que pasa es que teníamos una empresa que nos asesoraba, que además nos vendía la genética, una empresa americana, y ellos empezaron a tener relación con unas personas yucatecas que querían hacer un proyecto muy grande en el Yucatán. En el Yucatán, o sea con artículos. Sí, entonces yo no sabía ni dónde estaba en el mapa Yucatán. O sea, no había internet. O sea, tenías que ir a buscar el mapa en la biblioteca. Entonces un día, un día nos pusimos de acuerdo. Yo viajé, vine a ver que era, que era ese proyecto Yucatán. A ver, se dice fácil, pero llegar a Yucatán en esos días debió ser toda una proeza. No, ya habían aviones y todo lo demás, tampoco es tanto. No, no, no, pero a ver, ¿cuántos vuelos para llegar acá? Ah, bueno, no sé. Sí, bueno, probablemente. Bueno, sí, pero bueno. Entonces, tú llegaste en el 91 como asesor. Yo llegué en el 91 para ayudar a la empresa yucateca que estaba a la cabeza Raúl Cazares. Y para ayudarlos a ellos a echar a andar este proyecto. Entonces yo llegué acá con mi esposa, con los niños de 3, ella y de 5 años él. Yo tenía 33 años en ese entonces. Volamos los animales, construimos todas las granjas, volamos los animales, los abuelos, los volamos de Estados Unidos y de Canadá. A ver, vamos por partes, porque como es... a ver, ¿qué animales? Las reproductoras de cerdo, de cerda. Ok, y luego me mezclaste eso con los abuelos. No, es que lo que trajimos son abuelos y abuelas y bisabuelas, y abuelos y bisabuelos. Ok. Así se le llama igual en el tema de los pollos. Sí, porque. Los que dan origen. A la genética. O sea, esa es la genética que da origen a las mamás y a los papás que van a... y que son los que tienen los cerditos que van a ir después al mercado. ¿Por qué en Yucatán? Es decir, ¿se producía en Sonora? Bueno, la teoría que sigue siendo válida es que Yucatán estaba alejada del país y por lo tanto era una región muy limpia desde el punto de vista de enfermedades de los animales. Y en segundo lugar, que estamos frente a la desembocadura del río Mississippi, y entonces tenemos acceso directo al maíz y a la soya, que son la base de la alimentación de los animales para traerlos de Estados Unidos porque aquí a Yucatán no llegaban y todavía no llegan las cosechas nacionales. Tiene mucho sentido lo que son las cosas. Por eso digo, sigue siendo válido eso. No, totalmente. De hecho no hemos razonado mucho en México en torno a la razón de la prosperidad de los Estados Unidos, que está basando en buena medida en el río Mississippi. Se ahorraron carreteras porque tenían un enorme río y una planicia enorme donde podían producir producción agrícola y mandarla por el río hasta todo el mundo. Claro. Porque sales por el Mississippi y de ahí al golfo o al golfo o a la costa este y de ahí para el mundo. Exactamente. Y entonces ustedes aprovechaban esta cadena de suministro, que era la manera de llegar rápido la comida, convertirla en cerdo y exportarla. Había un gran problema, Yucatán tenía un gran problema, que era una zona tropical con altas temperaturas y que las temperaturas altas son tremendamente perjudiciales para la reproducción. O sea, cosa que sigue siendo válida, sobre todo si tú piensas en Tizimín tiene que tener una componente genética cebuina porque las razas altamente especializadas en producción de carne como el angus es muy susceptible a las enfermedades parasitarias, a la guerra pata y la fertilidad decae mucho. Entonces en el caso del cerdo era el gran dilema si se iba, si iban a poder ser eficientes estas empresas que estaban tratando de producir cerdo aquí. Bueno todo eso es para que ustedes entiendan el tipo de experimento que estaba haciendo Claudio en ese momento, en calidad de asesor de esta empresa con raíces yucatecas. Y al mismo tiempo trataba de adaptarse a una sociedad que, digamos, con todas sus virtudes, era muy distinta a la sociedad de la cual tú venías. Ya te lo digo. Llegaste, comentábamos antes, a la García Ginerés, si no me equivoco. Sí. comentábamos antes a la García Ginerés si no me equivoco. Es un barrio que me encanta contar, bueno me encantó conocer la historia de García Ginerés, ya la platicaremos, pero tiene origen en un catalán. Ah sí? Sí, era un catalán que era el contador público de las Simens y le vendía las fincas a los alemanes que trabajaban en las Simens y entonces le decían a ese el negocio de vender esas fincas, cuando él muere le ponen García, la García Ginérez en honor a Sosapellius, entonces digo alguna conexión ahí histórica digamos con sus raíces y ahí llegaste tú a un ladito de Salvador Alvarado. Sí claro. Y adaptándote a la ciudad, Verónica y los niños adaptándose a la ciudad y tú tratando de adaptar a los cerdos a Yucatán. Exacto. ¿Cómo fue eso? ¿Cómo les fue el corazón? Mira, fueron tiempos digamos de grandes proezas, o sea eso de que llegaran animales por avión, no me dejaban entrar al aeropuerto, los animales estaban ahí, en uno de los embarques el avión quitó el aire acondicion con la temperatura, pero cuando baja, sí, y hubo un embarque, se nos murieron todos los animales, llegaron todos muertos, pero recibíamos los aviones normalmente en la noche, la gente que había aquí no estaba entrenada, entonces yo me pegaba a unas deshidratadas tremendas porque tenía que bajarlos casi todos yo, la gente no sabía mover los animales. Pero fueron tiempos heroicos. Tuvimos muchísimos problemas, pero finalmente cuando ya empecé a tener gente que me podía ayudar, las cosas se fueron mejorando, y fuimos capaces de resolver los problemas del calor y demás con sistemas de ambiente controlado, y hasta el día de hoy seguimos poniendo ambiente controlado. Al principio solamente los pusimos en los reproductores, y cuando pusimos ambiente controlado en los reproductores, los reproductores empezaron a tener tasas de concepción y fertilidades muy altas, muy buenas, y hoy día somos una empresa que nos vienen a ver, somos referentes en el mundo, somos referentes para la empresa genética, empresa genética que nos vende la genética, trae visitas de todas partes del mundo para que vean cómo funciona su producto y eso en una zona tropical, lo cual no es no es común por las razones que te decía. Y bueno, tú hiciste esto, comentabas también antes de estar en micrófonos, que formaste un organigrama, es decir, construiste en tu mente una empresa que a la postre iba a funcionar de la manera eficiente que tú decías, y eso te dejó sin trabajo. Bueno, lo que pasa es que, sí, lo que pasa es que cuando dos empresas empezaron el proyecto de Cerdo, una fue Campi y la otra fue Agroindustria Yucatán. Agroindustria Yucatán, su líder era Raúl Casares y Campi era una de las empresas del Grupo DESC, de los emprendedores. Estas dos empresas, por allá por el año 94, crean el rastro quequen, y ahí aparece por primera vez la palabra quequen, que significa cerdo en maya, crean este rastro y se asocian en la parte de proceso de carne y comercialización, pero siguen manteniendo producción aparte. Entonces empiezan las conversaciones para tratar de terminar de unir la compañía. Y de esa unión vamos a corte. Perdón, el tiempo es un villano. Estamos en la fase en la cual tuvo que irse de Mérida. Hablábamos del nacimiento de Keken, no de la palabra Keken porque esa existía desde los mayas, pero sí de la empresa llamada Keken, fusión de un par de empresas en la cual por un momento un tiempo quedaste fuera. ¿Cómo fue eso? Lo que pasa es que yo estaba encargado de hacer toda la fusión en papel y ver quiénes obraban y quiénes se quedaban y cómo iban a ser los organigramas y demás. Y yo no veía mi nombre en ningún organigrama. Acuérdense que también había una buena parte inmadurez, o sea, yo en ese entonces de haber tenido 37 años, una cosa así. Entonces yo dije, aquí me van a decir, al final me van a decir, gracias por participar, y yo tenía a mi esposa y mis dos hijos en el colegio. Y eso me produjo una inseguridad tan grande que simplemente busqué trabajo. Los antiguos empleadores americanos me dijeron, sí, claro, nosotros necesitamos una persona, necesitamos un director de producción en nuestro negocio de Europa aquí está el contrato. O sea, tú llamaste por teléfono. Yo en un fin de semana me fui a Inglaterra, conocí el lugar donde iba a vivir, firmé y me volví el lunes. Que era en Oxford dijiste. Fue en Oxford. Entonces el 97 yo hice las maletas, di las gracias, me pidieron que me quedara unos meses más para terminar de poner una persona en mi lugar y otras cosas, me quedé tres meses más, dejé todo listo y partí a Inglaterra. ¿Se han de haber quedado así? Con ojos cruzados. Bueno, que ya no era momento. La inseguridad, la verdad es que probablemente yo debería haber hablado o deberían haberme hablado. Falta de comunicación. Falta de comunicación. Y bueno, finalmente llegué a Inglaterra hablando, yo pensaba que hablaba un 80% de inglés y resulta que era un 30. No, no, no. Bueno, es que también el inglés de los ingleses. No, pero hoy día lo entiendo mejor que el de los americanos. Bueno, hoy entender a los estadounidenses es difícil. Pero aprendí inglés y aprendí inglés con un método muy bueno, se llama a patada. Traté de meterme a un curso de inglés, finalmente me quedé con una profesora uno a uno, pero me quedaba dormido, o sea no aguantaba trabajar y estudiar al mismo tiempo, no lo aguantaba, tenía que viajar, entonces... y nada, me fue bien en Europa, estuve un año, el primer año en Inglaterra, que era lo que tenía por contrato. Me dijeron te querés quedar un año más, nos interesa que te quedes un año más en Inglaterra, me quedé un año más. Finalmente me fui donde estaba pactado que me fuera al final, Barcelona, España, la tierra de mis padres. Allá tomé cuatro negocios, el de España, el de Portugal, el de Italia y el de Francia. Estuve dos años más. Muy intenso. Los españoles son muy intensos. En especial los catalanes. Sí, en especial los catalanes, sí. Pero me sirvió el catalán que ya hablaba. Yo la verdad que soy fluido en catalán porque lo hablábamos en mi casa, entonces nunca pensé que me iba a servir el catalán para algo. La verdad es que allá las empresas trabajaban en catalán y me escribían las cartas en catalán y me ayudó mucho el catalán en ese entonces. Bueno, la cosa es que me llamaron de acá. Bueno, tuviste un clima mucho más favorable que el que tenías en Oxford, quizás más similar también. El clima sí, pero lo que me preocupaba era el clima. Por los cerdos. Ah no, pero sí, bueno, sí, claro. Bueno, y luego, ok. Pero los cerdos con frío comen más y funcionan bien. Sí, sí, no lo dudo. Entonces llegas a Cataluña y después ¿qué pasa? ¿Cómo regresaste acá? No, lo que pasa es que aquí habían incursionado en un negocio en el Bajío, producción de cerdos en el Bajíoío y el Bajío es un lugar de muchas enfermedades. ¿En Querétaro, en Guarajuato, en dónde? En toda esa región. O sea, llegamos a tener más de 2.000 colaboradores en probablemente 20 o 25 granjas. ¿Ya estaban exportando ahí? Sí, poquito pero sí. Ya teníamos exportaciones. Y bueno, me volví de allá el año 2001. Me devolví. Y para ir un poquito más rápido, tuvimos que cerrar el bajío porque no era posible. Te volviste porque ellos te pidieron de regresar. Te hicieron una oferta de trabajo, una buena oferta y llegaste con la noticia con Verónica y los niños. ¿Qué te dijeron? Bienvenido. Los niños felices, los niños saltaban porque cuando se fueron ellos habían estado en el cumbre acá, tenían compañeritos y compañeritas y ellos todavía se acordaban y cuando volvieron, volvieron a entrar a su mismo salón con los mismos amigos, así que eso fue fantástico. Los agarraron a besos y abrazos. Nada más que mi mujer era la que organizaba todo, o sea yo no me preocupaba absolutamente nada, ella veía a los niños, los doctores, el colegio. O sea ella también entró rápidamente en la dinámica yucateca. Sí, sí. Ok, entonces todo empezó a funcionar muy bien. Todo funcionó muy bien y bueno, la empresa funcionaba después de un par de años como se llama Raúl sale de la organización vende su parte al grupo Desk y bueno también pasamos un periodo difícil porque la empresa estuvo en venta y nos ayudó en ese tiempo Juan Cárdenas que había sido el director de Campi, él fue el director durante creo que cuatro años durante el período de venta de la compañía y bueno como la compañía no se pudo vender, Juan pues vuelve a su retiro, él ya estaba retirado en ese tiempo y ponemos en orden la empresa y la empresa fue en ese momento cuando Juan se va, entro yo como director de Quequén, que eso debe haber sido por ahí por el 2007 una cosa así, y hasta el día de hoy y la empresa empieza a tener crecimiento importante en tamaño, en exportaciones, la verdad que se creó un grupo de trabajo muy heterogéneo. Hay gente probablemente de 6 o 7 nacionalidades distintas, hay chilenos, colombianos, venezolanos, españoles. La variedad, las diferencias nos ayudan a ser mejores. Es un grupo muy profesional y es una empresa muy sólida desde el punto de vista de gente. Entonces... Es mi hijo. Sí, es tu tercer hijo. Claro, mi tercer hijo. Oye, estamos a punto de terminar Claudio y me interesa mucho saber de tu perspectiva. Tú has visto distintos momentos de negocios, desde los más básicos cuando tenías que hacer llamadas telefónicas, fax, pasando por la llegada del internet, hoy estás viendo el arribo de la inteligencia artificial. ¿Cómo avizoras tus siguientes años profesionales? ¿Qué es lo que estás viendo, digamos, en ti como persona para involucrarte en los negocios, o sea, cómo se dan hoy? Mira, yo creo que la tecnología nos asusta de la forma en que llega, se descarta y hay una tecnología mejor. Es como, acuérdate cuando escuchábamos la música, a mí me tocó el disco, después el cassette, el CD, el Blu-ray y cada vez va más rápido el cambio de tecnología, te fijas? pero al final yo creo que todo debe ser utilizado para crear valor, para facilitar la vida y lo que es más complejo no es la tecnología, es el ser humano el manejar, tú a los cerditos le pones agua y le pones comida y son súper agradecidos, no necesitan mucho más. Pero los seres humanos somos muy complicados. Entonces creo que cada vez el mundo tiene menos líderes, cada vez las personas somos menos capaces de emocionar a las personas que nos rodean y las que están detrás de nosotros. Entonces yo creo que si hay algo en lo que hay que invertir es en las personas, en poder motivar a las personas, el poder crear un clima de colaboración, ¿entiendes? El mundo está ávido de esa gente. No hay, hay poco, hay muy poco. La gente prefiere irse a la casa a descansar que, entre comillas, perder el tiempo convenciendo a alguien de lo que hay que hacer. Me da mucho la tensión que lo digas, no lo había escuchado, al menos no recientemente, y sí, tus cualidades son las de un emprendedor dentro de una empresa, ¿no? ¿Te calificas así? Sí, yo creo que sí. Digo, porque si bien ha sido empleado, es decir, esta adrenalina que cargas seguramente, es la que te ha motivado a buscar proyecto y proyecto y proyecto dentro de la organización y es lo que hace crecer a las organizaciones. ¿Crees que todavía se siga valorando dentro de las empresas? Desde luego, desde luego, es lo más valioso que hay. Y eso va mucho más allá de tus competencias duras, porque tú puedes entrar a estudiar las matemáticas o puedes estudiar diseño, pero tu forma de conectar con las personas, tu forma de entusiasmar a las personas, eso no se aprende, eso probablemente viene en tu disco duro ya cargado y probablemente se desarrolla los primeros años de vida y tú lo tienes porque para trabajar en la radio tú tienes que poder entusiasmar a la gente que hay al otro lado del micrófono ¿Te fijas? Que no logra inflectar la voz, que no logra contagiar esa emoción, esa chispa. Y si yo hoy día que estoy a la salida ya de mí, o en la última recta final de mi carrera profesional, lo que más me entusiasma y cuál es mi trabajo más importante es poder entregar una estafeta, poder salvaguardar esa chispa que nos caracteriza, ese ADN y pasárselo al que sigue, porque eso es lo que define a la empresa. No hay dos empresas iguales, todas son diferentes, todas tienen ese ADN particular que hay que preservar. Rompan cosas, hay que atreverse a romper cosas. Gracias Claudio Freixas por estar esta noche aquí, de verdad esta conversación para mí tiene muchísimo valor y seguramente quienes nos escuchan también lo perciben así. Dime cuál es esa canción que te emociona para cerrar el programa? Cuéntame una que pones para qué sé yo, para salir a pasear al perro o cuando tienes que cumplir con un pedido que no está listo. No, no sé, a lo mejor a lo mejor la que me emociona mucho es la de Hero de David Bowie, de Karé, de la Hero de Karé, de cómo se llama esta la... Mariah Carey, esto fue parteaguas, muy agradecido de verdad, gracias Claudio gracias, gracias Steudio gracias gracias gracias, gracias Steudio gracias gracias Stefi y gracias a ustedes por escucharnos esta noche yo soy Jonathan Ruiz