Parteaguas Diario

¿Puede México convertirse en una fuente de agua para Estados Unidos? Arizona está financiando estudios para desalar agua del mar de Cortés y reutilizarla en ciudades mexicanas. Detrás hay sequía, crecimiento urbano y una negociación: producir agua en México a cambio de parte de la que le corresponde del río Colorado. En este episodio de Parteaguas Diario exploramos por qué Sacyr y Acciona toman la delantera, qué oportunidades abre esta carrera y dónde están las empresas mexicanas. La necesidad ya está aquí; los proyectos apenas comienzan. Mientras discutimos sobre energía y seguridad, el agua podría definir los próximos grandes negocios de la frontera. ¿Quién estará listo para aprovecharlos?

What is Parteaguas Diario?

Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.

**Prepara EU a México como fuente de agua**

Podemos discutir sobre seguridad o energía, pero si no hay agua, se acaba la gente y lo demás es irrelevante. Estados Unidos se ocupa de eliminar ese riesgo en México, para ambos países.

Una agencia del estado de Arizona está pagando millonarios proyectos para estudiar la viabilidad de instalar plantas de desalación y purificación de agua del mar de Cortés, a fin de atacar la sequía y la escasez que impactan a ese estado y a sus vecinos al sur: Sonora y Baja California.

En principio, la idea es sencilla: quitar la sal al mar de Puerto Peñasco y llevar el resultado unos 15 kilómetros al norte, a la presa Morelos, ubicada a un lado del río Colorado, en el municipio de Vicente Guerrero, Baja California.

En el mejor de los casos, la disponibilidad de agua aumentaría en una cantidad equivalente al 10 por ciento del agua disponible hoy en Arizona. Mediante una serie de intercambios legales, esa agua estaría disponible en ambos lados de la frontera.

Lo complicado es hacerlo. ¿Qué empresas mexicanas tienen tecnología, experiencia y están en condiciones de recorrer el terreno y estimar la infraestructura necesaria para conseguirlo?

Al parecer, ninguna, pues, en uno de esos golpes de realidad que brinda el destino, los estudios para verificar la factibilidad de llevar a cabo ese plan han quedado en poder de un par de empresas ibéricas: Sacyr y Acciona.

La institución que paga sendos estudios es la Water Infrastructure Finance Authority of Arizona, WIFA, para los amigos, financiada en buena medida con recursos gubernamentales estadounidenses.

La semana pasada, su junta directiva aprobó un fondo de aproximadamente 5.7 millones de dólares destinado exclusivamente a financiar los estudios de evaluación y viabilidad de la propuesta de alianza entre la empresa española Acciona —con sede en la Gran Vía de Madrid— y la firma canadiense de Toronto, Fengate (conocida como Acciona-Fengate Water Augmentation Alliance).

El proyecto de Acciona y Fengate consiste en la purificación de agua para su reutilización en México, que podría incluir el tratamiento de agua para su uso en Tijuana, Mexicali y San Luis Río Colorado.

También avanzó el de Sacyr, de 8.5 millones de dólares. La empresa encabezará el estudio de viabilidad del proyecto de desalación del agua del golfo de California.

Va una referencia útil. En agosto fue adjudicado el proyecto de Conagua para construir una planta desalinizadora en Rosarito, Baja California. Se lo llevó la empresa mexicana Cox Energy (filial del grupo español Cox), que ofreció hacerlo a cambio de aproximadamente 300 millones de dólares.

Pero volvamos a los proyectos de la WIFA, que implicarían que Arizona ayude a producir agua para México a cambio de parte del agua del río Colorado que le corresponde a México, aunque la planta desalinizadora también podría incluir la opción de canalizar el agua hacia el norte.

En la eventualidad de que esos proyectos resulten técnica y financieramente viables, Sacyr, Acciona y Fengate estarían en el primer lugar de la fila para pelear por ellos.

Para Arizona, la necesidad de agua ya llegó a extremos. Sus desarrolladores tienen prohibido construir nuevos fraccionamientos si no comprueban la disponibilidad de agua reutilizable para cada proyecto durante los siguientes 100 años.

Ese mandato llegó junto con una inmigración inesperada de habitantes provenientes en gran medida de California, que durante la etapa de la pandemia encontraron en ese estado vecino precios mucho más accesibles de casas y departamentos.

Esos habitantes y los que ya estaban ahí elevaron la demanda de recursos hídricos a un nivel insostenible, a la par del consumo de agua de la agricultura para su alimentación, actividad económica que hoy consume aproximadamente 7 de cada 10 litros de agua en la zona.

Cuando decían que los puestos de trabajo serían sustituidos por otros nuevos en esta era tecnológica, no recuerdo si alguien me habló de los proyectos que se vienen para disponer de agua. Ojo, ahí.