Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.
No sé si han escuchado esa idea de llevar los centros de datos al espacio, es decir, si los centros de datos nos están consumiendo un montón de energía a los humanos y potencialmente van a calentar más el planeta, bueno, llevarlos al espacio es una opción porque están expuestos a la energía solar, de ahí evidentemente obtienen esa energía que necesitan para funcionar y si necesitan enfriamiento, bueno, el espacio es lo suficientemente frío precisamente para bajar su temperatura. Pero resulta que hay otra empresa que pensó distinto, o más bien los fundadores de esa empresa, que piensan que, pues... para qué sacarlos al espacio, esos centros de datos, y no simplemente sumergir los centros de datos en el vasto océano de este planeta. Esa empresa es Aikido, es una empresa que va a sumergir una, pues, demostración, una planta de 100 kilowatts, precisamente con el propósito de dar este ejemplo de que un data center de 100 kilowatts puede funcionar bajo el mar y lo va a alimentar con energía del viento. En teoría, el viento es mucho más constante fuera de las costas, es decir, muy, muy dentro del océano. Me refiero, no sumergido evidentemente, pero sí fuera de las costas, y además cualquier carencia de energía la alimentaría con baterías, es decir, con baterías que podrían compensar cualquier reducción en el suministro del viento. En fin, Aikido se llama esta empresa, que pensó de manera distinta a lo que piensa Jeff Bezos de Amazon, que sí estaba considerando al menos como idea. el sacar los centros de datos del planeta. En eso está la tecnología en este momento. Yo tengo que hablarles también hoy de lo que escribí en mi columna parte aguas. Yo soy Jonathan Ruiz. Bienvenidas. Bienvenidos. Jueves cinco de marzo de dos mil veintiséis. Y en mi columna Parte Aguas publicada hoy en El Economista, les aviso. Estados Unidos nos va a dar gas. Esto está escrito en términos literales. Estados Unidos nos va a dar gas. Eso puede también salvar las finanzas de la Comisión Federal de Electricidad, que suministra electricidad a todo México. Si siguieran el cable con el que cargan ustedes su celular, con el que lo cargaron hoy, no mediría un metro, sino probablemente 10 .000 metros, hasta llegar a una turbina parecida a la de los aviones. Esta turbina produce la electricidad que están usando en este momento. Para que funcione, la CFE o alguno de sus proveedores está inyectando gas natural que se quema mientras ustedes escuchan lo que estoy diciendo en este momento. En los hechos, México ya no se mueve sin gas natural. Ese combustible ayer cotizaba alrededor de tres dólares por millón de BTU. Es un término genérico y técnico, pero pues así se mide. Lo importante es esto. En otros tiempos, ese producto ha superado los 15 dólares y no los tres que vale hoy. Por ejemplo, después de que China se integró a la OMC hace unos 25 años, Incluso tras la pandemia superó los 8 dólares por millón de BTUs. ¿Cómo es posible que hoy cotice cerca de 3 dólares en la región del Golfo de México? ¿Cómo es que no se ha disparado ante la guerra en Irán y la amenaza de ataques contra los barcos que lo transportan por el Estrecho de Hormuz cuando viaja congelado. Un ataque con drones contra Catar obligó a detener su enorme producción de exportación. Me refiero a la de este país y los precios subieron, pero menos de lo previsto. Es cierto que en Europa el precio del gas subió alrededor de 40 por ciento esta semana ante los bombardeos en la región. No es poca cosa, pero en Europa No estamos hablando de una multiplicación en la tarifa, sino de un aumento relevante. Bienvenidos, pues, al nuevo mundo del gas natural licuado de los Estados Unidos o LNG, como ellos les dicen. Se ha convertido en el mayor exportador mundial. Este país recibió inversiones sustanciales en terminales de exportación durante los últimos 10 años. Esa es la razón. Y eso cambió el balance energético del mundo. Antes era mucho más dependiente de los países árabes. El cambio ocurrió principalmente a lo largo de la costa del Golfo, con el propósito de capitalizar la demanda mundial de gas natural en mercados como Europa y Asia. Unos 100 mil millones de dólares han sido invertidos por empresas para vender gas producido en buena medida mediante la tecnología del fracking en reservas ubicadas cerca de la frontera con México. El llamado Shell Gas, solamente Chenier, ha invertido unos 50 .000 millones de dólares durante la última década en sus instalaciones, incluyendo la de Corpus Christi en Texas. Otro proyecto de Venture Global en Black Mines ofrece una capacidad nominal cercana a 1 .300 millones de pies cúbicos diarios. Desde 2016, la capacidad de exportación estadounidense de gas por barco se ha ampliado a ocho terminales que transportan alrededor de 15 mil millones de pies cúbicos diarios. El LNG estadounidense ha ayudado a estabilizar los mercados globales, a reducir la dependencia de Europa del gas ruso tras la invasión de Ucrania, y a amortiguar las perturbaciones de suministro derivadas de las tensiones en Medio Oriente. También ha calmado los nervios de gente como Emilia Calleja, directora de la monopólica empresa estatal Comisión Federal de Electricidad, que tiene una deuda de 483 mil millones de pesos, unos 25 mil millones de dólares, 1 .5 por ciento menor que la de 2024. Pero la empresa también enfrenta pagos pendientes con proveedores 14 por ciento mayores que el año anterior. El Instituto Mexicano para la Competitividad advierte que suman 57 mil 200 millones de pesos que muchas compañías aún no pueden cobrarle a la CFE. Cada peso cuenta y no estamos para gastarlos en gas caro. De ahí la relevancia de tener como vecino al mayor proveedor de gas exportado del mundo, aunque ese proveedor cada vez tiene más clientes que competirán con México por cada millón de BTUs, lo que anticipa que difícilmente el precio bajará mientras no se estabilice Irán y las regiones vecinas. Este contexto explica, por cierto, el reciente interés del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum por destrabar la estancada producción de gas natural en México. mediante, ¿saben qué sistema? El fracking. A ese sistema se opuso abiertamente cuando estaba en la oposición. Un contexto adicional, es importante decir que la presidenta se enfocará en un sistema de fracking o algo similar que no sea dañino para el medio ambiente. Ojalá que lo encontremos. Aquí seguimos. Soy Jonathan Ruiz. Este es mi Parteaguas. Gracias por escuchar este podcast. Hasta mañana.