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El caso de Lucila Nieva (22) tiene varios interrogantes sin respuestas. Los mismos que se plantearon con la muerte de la soldado Vanessa Guillén (20), que terminó marcando un antes y un después en la historia del Ejército de Estados Unidos. “Se llegó a la verdad porque hubo una familia que se movilizó para hacer lo que parecía imposible: que no se ocultara lo que realmente había ocurrido. Pretendemos hacer lo mismo”, explicó Romina Nieva, tía de la joven tucumana que fue ultimada de un escopetazo en el departamento que ocupaba con su esposo Preston Sullivan, el 21 de marzo de 2025.Guillén, de ascendencia mexicana, desapareció el 22 de abril de 2020 de la base militar Fort Cavazos, en Texas, la misma en la que estaba destinado Sullivan. Durante más de dos meses, su familia lideró una búsqueda desesperada ante la aparente falta de respuestas efectivas por parte del Ejército. Sus restos fueron hallados finalmente el 30 de junio de 2020, enterrados cerca del río León.Un manto de misterio cubre el crimen de Lucila Nieva“Por lo que sabemos, los investigadores del Ejército, durante un buen tiempo, no le brindaban información a la familia. Ellos se movilizaron y así empezaron a encontrar respuestas. Hemos decidido romper el silencio para que el caso sea visibilizado en todo el mundo”, indicó la vocera de la familia de la víctima.Los Guillén llevaron su reclamo a Washington. Senadores se interesaron en el caso y comenzaron a presionar para que se resolviera el crimen. Así fue como se llegó a descubrir lo que había sucedido. El primer dato escalofriante es que la víctima había sido asesinada en una sala de armas de Fort Cavazos. El otro, que el cabo Aaron Robinson la mató a martillazos. Luego, con la ayuda de su novia, Cecily Aguilar, mutiló el cuerpo, intentó quemarlo y luego lo enterró en bloques de cemento.Antes de ser asesinada, Vanessa les había contado a su madre y a sus amigos que estaba siendo víctima de acoso sexual por parte de un superior en la base, pero tenía miedo de denunciarlo formalmente por temor a represalias. Aunque inicialmente el Ejército negó que Robinson fuera el acosador, investigaciones posteriores confirmaron que Guillén sufría un ambiente de hostilidad y acoso generalizado en su unidad.Confirman que la joven tucumana Lucila Nieva fue víctima de un crimen en Estados Unidos“Con el tiempo, nos enteramos de que su pareja ejercía al menos violencia psicológica contra ella. Sus amigas, tiempo después de su muerte, nos contaron que Preston no le permitía hacer muchas cosas, como, por ejemplo, salir con sus amigas. Si lo hacía, en todo momento la llamaba para preguntarle qué estaba haciendo. Hasta le hacía videollamadas para ver dónde se encontraba”, reconoció Romina Nieva.Vanessa Guillén. FOTO TOMADA DE NETFLIX.COMComo ocurrió con el caso de Lucila, en un primer momento, la investigación fue realizada por los investigadores del Ejército, bajo los lineamientos de la justicia militar de Estados Unidos. Al tomar estado público, la pesquisa pasó a manos de fuerzas federales, que terminaron descubriendo lo que había sucedido. Robinson se quitó la vida al descubrir que los agentes federales habían llegado a su casa para detenerlo. Aguilar fue condenada a 30 años de prisión por haber colaborado con el femicida y por haber eliminado pruebas.La muerte de Lucila Nieva revive el fantasma de Vanessa GuillénLas consecuenciasEl femicidio de Vanessa generó una ola de protestas bajo el lema #IAmVanessaGuillen, donde miles de militares en servicio y retirados compartieron sus propias historias de abuso. El hecho también se conoció a nivel mundial por el documental “Soy Vanessa Guillén”, que emitió Netflix.Por esta razón, en 2021 se reformó el Código de Justicia Militar. Desde entonces, se le quitó la potestad a los comandantes de las Fuerzas Armadas la autoridad para decidir si se procesan los casos de agresión y acoso sexual, responsabilidad que pasó a manos de fiscales independientes. Por otra parte, 14 altos mandos de la base fueron suspendidos o despedidos por permitir un clima de impunidad y violencia.Un largo camino“No tenga dudas de que seguiremos actuando para saber qué pasó con Lucila. Pese a todos los contratiempos que ya se nos están presentando, vamos a seguir luchando por justicia”, anticipó Nieva.El principal problema que se le presentó a la familia es conseguir un abogado que analice la causa, a la que ellos nunca tuvieron acceso. “El Consulado, que siempre estuvo de nuestro lado, ya nos confirmó que ellos no tienen abogados, pero que nos ayudarían a encontrar uno”, explicó Nieva. “También sabemos que no puede ser cualquiera, sino uno que esté matriculado en el estado de Texas, por lo que es más difícil encontrar uno”, agregó.