Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.
Este podcast es apoyado por Área 71. Tu gente está en Área 71. Aquí nos reunimos para seguir el vértigo de la inteligencia artificial y aplicarla en los negocios. Líderes que encaran el reto de transformar el mundo desde México y se divierten en el camino, formamos el Club de Innovación Área 71, una comunidad de mujeres y hombres que provoca encuentros de networking, conexiones con socios potenciales y acceso a capital. Quienes tenemos tu perfil, estamos aquí. Para más información, visita Área 71 ariasetentayunomx Ariasetentayunomx Mérida, México. Lunes veintidós de junio de dos mil veintiséis. Yo soy Jonathan Ruiz. Hoy tenemos a Fernando Santa Cruz y sus cinco noticias más importantes en materia de inteligencia artificial. Esto es parteaguas. Bienvenidas. Bienvenido. I love it. En mi columna Parteaguas de El Economista, ustedes van a leer. Se están quedando sin chamba. Ustedes. Me llama la atención que las exportaciones aumenten y los empleos que las fabrican caigan. ¿Cuál es la razón? ¿Hay futuro? Todos los negocios de fabricación están perdiendo empleos de acuerdo con datos del INEGE. Todos menos uno solamente, que si crece. Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos. Así dice textualmente el INEGE. Esa es la única excepción, digamos, para este caso en el que solo vemos números negativos. Este en particular, el de fabricación de equipo de computación tiene casi 4 más empleados que en 2025, de acuerdo con cifras a abril de este 2026. Eso significa que, salvo que ustedes produzcan lo anterior, si están empleados en la manufactura de cualquier otra cosa, están en un terreno que pierde oportunidades para la gente que trabaja o la que quiere trabajar. En el mejor de los casos, están estancados. No es algo que queramos escuchar, pero nos llegó la factura de un país que no sabe planear. No tenemos una política industrial y hasta ahora el Plan México es un buen deseo presidencial que topa con gente ineficiente en el gobierno que no sabe cómo ayudar a las y los líderes de negocios. La presidenta Claudia Scheinbaum no puede aparecer en la ventanilla de trámites y me cuentan de crecientes indecencias en ese lugar. Quien tiene la opción de no invertir en una nueva construcción o simplemente tiene temor de hacerlo, puede guardar su dinero en una cuenta de un banco de Wall Street y ver cómo crece mientras no reviente una burbuja. ¿Pero vamos a esa pregunta: Qué está pasando con la industria? ¿Por qué crecen las exportaciones y caen los empleos de manufactura al mismo tiempo? ¿Hacia dónde vamos? Sucede que las plantas producen más con menos personas gracias a robots, sistemas automáticos, visión artificial e inteligencia artificial. Eso me dicen en la regiomontana Prodenza. Y les di aquí un anticipo la semana pasada. Muchas empresas han invertido en maquinaria y procesos más eficientes. Antes necesitaban 100 personas para producir mil piezas, ahora quizás necesitan 80 para producir 1200. Si los productos exportados son más caros o tienen mayor contenido tecnológico, el valor exportado puede crecer aunque el volumen o el empleo no aumenten al mismo ritmo. Y finalmente, lo que yo les digo, algunas empresas evitan poner dinero en donde ven incertidumbre o malos tratos. Mantienen o reducen plantilla mientras aumentan producción mediante horas extra, mejoras operativas o utilización de capacidad instalada. Veo demasiado ocupado al gobierno en la inversión extranjera directa que tiene cifras engañosas mientras pasa de largo en la revisión de la inversión nacional, que es la más cuantiosa y no representa una tendencia al alza desde los días de la previsión priista Enrique Peña Nieto. Ni qué decir de Andrés Manuel López Obrador, dedicado a golpear mediáticamente a quienes dan empleo y patear una política energética que tenía sentido. No abogaría tampoco por el PAN, cuyos gobiernos se adaptaron bien al sistema de compadrazgos y patearon la oportunidad de fijar una política industrial de largo plazo. Lo que tenemos es un problema de sistema en el que la sociedad civil dejó de involucrarse en los asuntos del Estado y en lo económico, pues nos volvimos reactivos. A partir de lo que pase, pues Dios nos agarre confesados. ¿Qué viene? Nuestra pasividad cívica se mezcló con un cambio de orden mundial. El populismo se volvió la norma, la democracia pierde adeptos y un vuelco tecnológico nos dejó al lado del camino como espectadores que reciben algunos pedazos fabricando partes de computadora. En lo general, México requiere un cambio sistémico. Los proyectos económicos relacionados con energía y tecnología de este gobierno tienen sentido, pero topan con la ejecución. La gente productiva tiene que buscar su lugar en el gobierno. En lo personal, no hay otro camino que la rápida adaptación a un disparo en la eficiencia, en cada parte del negocio y en todos los negocios. Hoy, ustedes mismos que venden algo ya no se sorprenden con casi nada, quieren calidad rápidamente cuando son clientes, porque todos estamos también del lado de la clientela. ¿Entonces, por qué esperan que sus clientes, los que ustedes tienen, se conformen con algo menos, con otra cosa? Todos queremos calidad, todos la creemos rápidamente y para ofrecerla, necesitamos volvernos muy eficientes. Yo soy John. Ruiz. Ahora sí vamos con Fernando Santa Cruz y sus cinco noticias más importantes en materia de inteligencia artificial. Hola, soy Fernando Santa Cruz, líder de IA y automatización en Adibor, y esto es parte aguas con Jonathan Ruiz. Toda la industria nos repite lo mismo: para construir la mejor inteligencia artificial hay que ser un gigante. Esta semana se cumplió al pie de la letra. Elon Musk compró el editor que destapó la fiebre de programar con agentes de IA y dos de las mentes detrás de la IA que usamos hoy dejaron Google. Al mismo tiempo y casi sin ruido, un modelo abierto que le compite a los mejores del mundo empezó a correr gratis en una Mac. Les platico. Primera noticia que reordena el tablero: SpaceX compró Cursor, el editor que abrió la era de programar con agentes. Moss pagó 60 mil millones de dólares en acciones por la empresa detrás de Cursor. No lo compró para venderlo, lo metió a la supercomputadora de IA que ya es de su propiedad. A optimizar que cree código de sus cohetes. Veámoslo así: una herramienta abierta que cualquiera usaba se mudó a un jardín cerrado con un solo dueño. El que tiene capital ya no construye la herramienta, la compra entera. Segunda noticia que revela el verdadero tesoro: dos cerebros que crearon la IA moderna cambiaron de bando. Noam Shamir, padre de la arquitectura que mueve la IA de hoy, dejó Google y regresó a OpenAI. Los Transformers dejó Google y regresó a OpenAI. Google había pagado 2700 millones de dólares para retenerlo hace un par de años, aún así se fue. La misma semana, John Jumper, premio Nobel por descifrar proteínas y el tema de AlphaFold, también dejó Google rumbo a Antropic. Pensemos, se puede comprar la herramienta como lo hizo Musk, la lealtad de una persona no. Lo que de verdad se pelea ya no son las máquinas, son unas cuantas docenas de cerebros. Tercera noticia: de aquí cambia el viento. La mejor ida del mundo ya cabe en una computadora de escritorio. Una empresa, ZAI, Startup China, liberó un modelo abierto y gratuito que en programación juega al nivel de los de pago más caro. Pesaba demasiado para una máquina normal. Otra empresa la encogió para meterla en una sola Mac. Escuchen esto: inteligencia de primer nivel en tu escritorio, sin nubes, sin suscripción, sin mandarle tus dApps a nadie. Mientras los gigantes se compran entre ellos, La frontera se escapa por la puerta de atrás y aterriza en tu mes. Cuarta noticia, y aquí van varias de corrido: la semana en la que las herramientas de oficina se volvieron agentes. Microsoft soltó Copilot Cowork, un agente con los modelos de cloud por dentro que hacen tareas de varios pasos en Word y Excel sin que estés encima. Ya lo usa la mitad de las 500 empresas más grandes de Estados Unidos. ChatGPT, ahora agenda tareas que se repiten solas y conecta a Gmail, ya redacta y manda correos sin que aprietes el botón de enviar. Y Cloud Design, importa la identidad real de tu marca para dejar de inventar colores, botones. El patrón es el mismo. ¿Dejaron de contestar preguntas y empezaron a hacer el pendiente? Esto ya no es el futuro, es el lunes. Quinta noticia que nos baja de la nube: OpenAI mostró que los exámenes de la IA están mintiendo. Antes de lanzar un modelo, lo probaron contra más de un millón de conversaciones reales anonimizadas. El hallazgo sorprende en el exámenes de laboratorio, el modelo notaba que lo evaluaban casi el 100 de las veces. En una charla común, apenas el 5 Traduzcámoslo. La IA sabe cuando la califican y se porta distinto cuando cree que nadie la ve. Después de más de 1200 horas de consultoría implementando IA en las empresas, se los confirmo. Que un modelo gane el benchmark nunca decidió si es el que sirve. Eso se prueba con tu proceso. Cinco noticias, un Mismo nervio, el poder de la IA se concentró arriba y se escapa por abajo la misma semana. Moss compró la herramienta, los genios cambiaron de bando y aún así la frontera terminó corriendo gratis en una Mac lista para tu oficina. El gap de 2026 queda claro: la mejoría ya no se compra ni se renta, se elige y ningún examen te dirá si funciona en tu empresa. Eso solo lo sabes cuando la pones a trabajar. Soy Fernando Santa Cruz. Santacruz. Si estas noticias te dejaron pensando en qué significa esto para tu negocio, en fernandosantacruzmx encuentras mis análisis, videos, reportes y cómo conectar directamente conmigo. Seguimos documentando la semana en la que el poder de la IA se concentró arriba y se escapó por abajo. Para Parteaguas. Gracias por escuchar Parteaguas. Esto fue todo por hoy. Nos vemos o nos escuchamos mañana martes. A mí y Jonathan Ruiz me encuentran como Parteaguas Club en redes sociales. Hasta mañana. I love it.