Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.
La limpié manteniendo tu tono de columna: entrada personal, giro de negocio, competencia, datos, IA/servicios y cierre inmobiliario.
# Los perros ahora son tocayos
Conozco a un Bruno amado y entrañable que no es perro, pero ustedes saben por qué tengo que aclararlo.
También he conocido a Julieta, que biológicamente sí es canina. Y a Benito. Y a Chema. No les cuento nada nuevo: esta irrupción llegó a las casas antes que los robots. Pero sí hay una pregunta que los emprendedores interesados en este negocio deberían hacerse: ¿está saturado el mercado de los perros?
Durante un tiempo salió de escena Maskota, la popular cadena de tiendas para mascotas, que ya está de vuelta luego de una reestructura. También está Petland. Y Laika, una marca colombiana traída a México por Eduardo Chedraui, llegó primero por la vía digital y ahora apuesta también por las tiendas físicas.
A ellos se suman los supermercados, que compiten con comida, premios, accesorios y otros productos relacionados con los cuadrúpedos en cuestión. Y, por supuesto, Costco, que tiene una ventaja muy difícil de ignorar: volumen y precio.
Luego está Petco, una compañía internacional que puede dar una respuesta más o menos clara a la pregunta inicial. Sus ventas se han mantenido en un nivel cercano a los 6 mil millones de dólares anuales durante los últimos cuatro años. En México tiene más de 150 tiendas operadas por Grupo Gigante, en una operación conjunta entre ambos corporativos.
Vaya, no es que falte dónde comprar croquetas.
Pero ahí está el asunto. Y también la oportunidad.
¿Les ha tocado que un perro decida, súbitamente, no comer las croquetas que había comido toda la vida? Para resolver ese problema ahora hay sazonadores.
Hay una empresa con oficinas centrales en Guanajuato que ofrece en esas mismas tiendas de Petco unas salsas llamadas Natural Gourmet, con una etiqueta negra que podría servir para algún producto de Gordon Ramsay y que promete sabor a salmón o a tocino. Por su empaque, bien podrían confundirse con un aderezo para ensaladas en el refrigerador de la casa.
A eso voy con estos nuevos individuos que se han colado al lugar que antes ocuparon muchos niños en los hogares. No son humanos, pero no hace falta. Están por todas partes y ahora, como ustedes saben, también son bienvenidos en la cafetería.
El mercado de mascotas parece seguir creciendo, pero la etapa fácil terminó.
La competencia será más dura, los márgenes estarán más presionados y el consumidor comparará más. Sin embargo, la demanda de fondo sigue ahí porque las mascotas ya forman parte del núcleo emocional de los hogares.
Petco, Laika, Maskota, Costco, supermercados, veterinarias y marketplaces pelearán por la misma bolsa. Pero la batalla más importante no será por el anaquel. Será por la información.
El futuro del sector pet no está solamente en vender más alimento. Está en saber qué necesita cada perro, cada gato y cada tutor antes de que lo pidan.
Quien entienda eso no estará solamente en el negocio de las mascotas. Estará en el negocio de cuidar vínculos.
Ya hay intentos por capturar ese mercado. Sami Dueños de Mascotas es una app vinculada al software veterinario Sami, un sistema de gestión que permite llevar historias clínicas digitales y agenda inteligente. My Pet App ofrece agenda, registro de salud, consejos y conexión con clínicas y veterinarios locales. Patitas, en fase piloto en Tijuana, combina agenda de veterinarios, estéticas y paseadores, historial médico digital y un asistente de inteligencia artificial orientativo.
Todas forman parte de un mercado de atención a mascotas que solamente en México está próximo a alcanzar unos 6 mil millones de dólares anuales.
Pero en este 2026 ya estamos en otra etapa: la de los seguros de gastos médicos para mascotas, los viajes compartidos entre personas y perros, las guarderías para cuidar a ese compañero cuando su tutor debe volar por trabajo y los servicios diseñados para reducir la culpa de dejarlo solo en casa.
Falta que esta ola llegue con fuerza a la vivienda.
Los departamentos y casas pensados para personas que viven con perros necesitan aislamiento acústico, pisos resistentes y lavables, balcón seguro, aire acondicionado automático, zonas de limpieza y espacios de almacenamiento para alimento, correas, camas, premios y medicamentos.
Hoy esas características apenas empiezan a aparecer en un mercado que bien podría duplicarse en una década, impulsado por esta humanización que ha provocado que ahora Chema no sea solamente tu amigo al que llamas por teléfono.
La ola crece, sí. Pero ya no crece de la misma manera.