Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.
¿Tienes 37 años? Ajá. ¿El equivalente a un millón de pesos? Ok. ¿50 mil dólares? Sí. ¿Correcto? Sí. Ok. Y estamos en un momento en el que la gente piensa que puede haber una caída en los mercados y que se te puede ir el dinero. Ok. Debido a una explosión de una eventual burbuja. Sí. ¿Qué pasa por tu cabeza? ¿Tú te gusta jugar al mercado? Él es Enrique Puente. Es mi primo, lo conozco desde siempre y sé que desde muy chico estaba haciendo inversiones en el mercado bursátil. Él, como muchos, en este momento podría estar en la incertidumbre, rodeado de dudas en torno a qué hacer con su dinero ante un escenario tan, tan retador. También vive en San Diego. Él se graduó de la Universidad del Sur de California y está en San Diego, lo que le permite tener una visión muy especial de México y Estados Unidos y su intercambio comercial. También hoy viernes tengo a Juan Carlos García Barcala que nos platica una movida estratégica de Bachoco, la de los anuncios divertidos de pollos. Yo soy Jonathan Ruiz. Este es mi parte. Aguas, bienvenidas, bienvenidos. Qué pasa por tu cabeza? Temes? Tú te gusta jugar al mercado, entonces temes, temes perder tu dinero? Pues mira, creo que jugar al mercado no no no es el término correcto. Porque creo que eso le hace creer a la gente que realmente es un juego y que no se toma en serio. Yo sí lo tomo en serio. Esa es la realidad. Y espero que con eso conteste tu pregunta. No temo. Lo que está sucediendo ahorita es que hay un momento de volatilidad alta. La volatilidad, contrario a lo que mucha gente piensa, que es el riesgo, efectivamente es un proxy al riesgo. Eso quiere decir que es un equivalente, es un indicador que se asemeja al riesgo, pero no es realmente un riesgo. Volatilidad lo único que quiere decir es que pueden suceder más cosas de las que realmente van a suceder. El escenario de posibilidades es más amplio de lo que era hace un mes. Eso es lo que quiere decir que la volatilidad haya subido, pero eso va para arriba y va para abajo. Hola, bien. Y tú? Bien, gracias. Long time no see. Para el record en el podcast está mi prima sobrina. Es tu sobrina? Es mi sobrina Titi. Para contestar tu pregunta. No, no estoy preocupado porque mi horizonte es largo. Estaría preocupado si mi horizonte fuera los próximos cinco años. Si yo dependiera de este dinero para subsistir en los próximos cinco años, A lo mejor sí estaría considerando un escenario de volatilidad menor, porque quizás no tengo tanto tiempo para recuperarme. Ahora, el tiempo en promedio en el cual se han recuperado las caídas del mercado año con año, década con década, se ha contraído. No es lo mismo recuperarte una caída del 2008 a recuperarte la caída del COVID. En el primer escenario tomó casi una década, en el segundo tomó un año. Puede haber mil factores para ello. No vamos a tratar de descifrar por qué sucede cada uno. Pero la realidad es esa. Estadísticamente, el tiempo que toma una recuperación se ha reducido en los últimos años. Pero es cierto también que tú estás hablando de la historia que no necesariamente va a ser una historia que se repita. Ahora mismo tenemos en la política un escenario distinto al de historias recientes en donde tenemos, digamos, populismo llegando a los gobiernos, gobiernos menos predecibles con una exposición mayor a un cambio de reglas, a una incertidumbre mayor y tenemos también Una explosión tecnológica basada en la inteligencia artificial, que no sabemos a dónde nos va a llevar. Tú tienes 37, vas a vivir por lo menos otros 37 si no pasa algo raro. ¿Tu perspectiva sigue siendo la misma? Es decir, ¿sí puedes basarte en la historia para lo que piensas hacia futuro o hay algo que te hace pensar que la historia puede ser dramáticamente diferente respecto a lo que pasó? Mira, John, hay una frase que me encanta, que dicen, el pasado no es tan bueno como lo recordamos. El presente no es tan malo como pensamos y el futuro siempre es mejor de lo que lo imaginamos. Esa es la realidad en la que yo creo. Yo no estoy preocupado por un futuro pesimista, estoy preocupado por temas, digamos, más sociales, no económicos. Me preocupa quizás una sociedad que esté desapegada de su realidad, donde lo único importante sea el valor en su cuenta bancaria y no realmente lo que hagan con ella. Eso es lo que me preocupa. Pero un futuro económico no me parece tan incierto. Tenemos todo a nuestro favor. Tenemos tecnología y tenemos apetito de riesgo. Yo creo firmemente en que que sea que esté sucediendo ahorita, no exactamente va a haber sucedido igual, pero algo parecido y siempre salió adelante. La incertidumbre nos hace ver en ese momento como que no fuera ideal. Estamos siempre pensando que el pasado fue mejor porque no sabíamos cómo iba a funcionar, porque no sabíamos cómo iba a salir la cosa. Ahora que ya sabemos que todo salió bien, que bonito fue el pasado, siempre todo tiempo pasado fue mejor. Es porque ya sabemos que al final todo salió bien. Yo siempre intento proyectar hacia adelante en ese escenario en el que ya sabemos la respuesta, en el que todo salió bien y que al final lo resolvimos. Porque es eso, es la capacidad conjunta de todos de resolver problemas. No eres tú solo contra el mundo, todos en conjunto vamos a resolver cualquier problema que se nos ponga adelante. Y ahorita creo que tenemos más a nuestro favor que en contra. Sí, efectivamente hay incertidumbre en el gobierno. Sí, efectivamente hay una reversa hacia regresar a una época nostálgica donde quizás todo era doméstico y no había diversidad, no había la misma globalización con la que estamos acostumbrados ahorita. Pero esa es una tendencia que no va a regresar. O sea, como dicen, una vez que se salió la pasta, del tubo, la pasta de dientes no la puedes volver a meter, una vez que la entropía se expandió no la puedes regresar. Y siempre vamos a voltear a ver hacia atrás con nostalgia, como que era mejor, pero en realidad en ese pasado estabas en la misma incertidumbre, estabas pensando que no sabías cómo iba a ser el futuro y que estabas extrañando el pasado. Yo creo que diez años hacia el futuro vamos a estar diciendo qué confundidos estábamos, qué nerviosos estábamos y mira hasta dónde hemos llegado, mira lo que hemos logrado. Sí hay mucho nerviosismo por el tema de la inteligencia artificial, que si va a reemplazar trabajos, que si mucha gente se va a quedar sin algo que trabajar. Yo creo que sólo el problema avanza hacia adelante, se vuelve más interesante, se vuelve más complejo, pero siempre va a haber un problema que resolver, siempre va a haber un reto que sacar adelante. Sólo vamos a tener más herramientas para hacerlo. Pero eso nunca se va a acabar, la chamba nunca se va a acabar. Lo que sí creo que nos limita realmente es la ingenuidad y la imaginación de los que tienen acceso al capital. Como dicen, el problema de imaginación de los ricos es el problema de los pobres. Y creo que el tema de la inteligencia artificial nos resuelve mucho ese problema. Creo que nos da creatividad, nos da imaginación, nos da opciones para crecer esta civilización fuera de las barreras y de los márgenes que conocemos hoy en día. Entonces eso me emociona, eso definitivamente me emociona. Creo que puedes tener las dos visiones y las dos pueden ser totalmente válidas. Regresando al tema de la volatilidad, es que pueden suceder más cosas de las que van a suceder, pero mientras tengas un proceso con el cual te sientas cómodo, con que tú te sientas que estás trabajando en algo que a ti te motiva, que te lleva más cerca de un objetivo personal, yo creo que no tienes nada que preocuparte. Yo en lo personal estoy en ese campo. Quique, tú vives en el epicentro de un choque cultural. Tú vives en San Diego, California. Te vinculan las culturas estadounidenses y mexicanas y estás viviendo además en un momento en el que hay muchos mexicanos que están siendo perseguidos allá. Tu percepción es que pueda romperse la relación entre Estados Unidos o México o tu visión cercana de las cosas te hace pensar que conforme a lo que observas esto es un asunto pasajero y que siempre serán dos países dependientes uno del otro. Es una muy buena pregunta y es algo que no se replica en ningún otro lado del mundo. Europa también tiene un problema de inmigración ilegal y bueno la gente que creció en una sociedad donde no había esa diversidad Se siente invadida, se siente comprometida. Pero la realidad de Europa es totalmente distinta a la realidad de Estados Unidos y México. Aquí somos vecinos de años. El territorio americano estuvo ocupado por mexicanos durante muchos años. Las ciudades americanas, muchas tienen nombres en español. Y si tú platicas con la gente americana, muchos, la mayoría, tienen relaciones y amistades con gente hispana. Realmente, como la película, ¿no? Un día sin mexicanos. No podría funcionar la sociedad al 100 % sin mexicanos. O sin hispanos en general, ¿no? O sea, sin gente de Centroamérica hacia abajo. Pero como todo, es un sistema que oscila. O sea, en el momento que te des cuenta que la fuerza laboral que tienes en tu país no da para dar el crecimiento económico y la actividad económica con la cual sostienes tu economía, vas a tener que voltear para atrás. Cuando te das cuenta que tu tasa de natalidad está decreciendo y que probablemente puedas llegar al mismo escenario europeo donde tienes un país en envejecimiento, sin fuerza productiva, donde tasas de interés negativas no dan para generar crecimiento económico, vas a tener que buscar socios, vas a tener que buscar aliados. ¿Y a quién vas a buscar? Pues a la gente más cercana. El tema en Estados Unidos que pudiera ser quizás más polarizante incluso que el tema racial, sea el tema religioso. Al final hay algo que nos vincula a los americanos en general como continente y es que todos tenemos los mismos principios y los mismos objetivos como sociedad. Hay otro grupo social y otro grupo étnico que está llegando a Estados Unidos, que está incluso más marginado. Y eso sí me preocupa un poco más. Los conflictos ideológicos pueden ser mucho más profundos que los conflictos raciales. ¿Como cuál? Sé específico, ¿cuál? El mismo que hay en Europa, el Islam y el cristianismo. ¿Eso sucede ya en California? ¿Tienes un choque ahí, de eso? No puedo decir que sea un choque, porque todavía hay una sociedad que convive. Yo tengo amigos, en todos los extremos, pero sí es evidente. Porque eso sí es algo un poco más ajeno. Al final, para hacértelo un poco más concreto, si regresáramos a la época de las cruzadas y dijéramos, todos vamos a recuperar el territorio católico, hueros o morenos, caucásicos o hispanos, todos vamos bajo una misma cruz, ahí sí nos unimos todos. Esperemos que eso no se repita. Esperemos que entendamos que tenemos mucho más en común que un símbolo al cual adoramos y que al final hay un amor conjunto por el uno al otro. Regresemos al tema de negocios rápidamente. Dólar o peso. Tienes 10 mil dólares. solo puedes usar en dólares o en pesos. ¿En qué los inviertes? ¿Qué vas a utilizar? No, no, no. A ver, espera de que un año te dé un margen, una rentabilidad. ¿Dólares o pesos? Nuevamente, ¿qué vas a utilizar? ¿O vas a comprar acciones en dólares? ¿O vas a comprar...? ¿Dólares o pesos? ¿Qué te va a hacer más útil en un año? Es más probable que ocupes dólares. Dólares. ¿Dólares o Bitcoin? Yo creo que la criptomoneda o funciona como instrumento especulativo o funciona como moneda. No puede funcionar como los dos dólares o bitcoin. Mira, entiendo el concepto de la escasez, oferta y demanda, y cada vez hay menos bitcoins. Pero al día de hoy, John, yo no sé para qué me sirve un bitcoin dólares. Entonces exactamente dólares o oro históricamente ha mantenido mejor el valor. El oro oro. Gracias, Kike. Gracias. Gracias a ti, John. Ahora sí vamos con Juan Carlos García Barcala y esta gran revelación de Bachoco. ¿Alguna vez has visto a alguien comprar paraguas justo antes de que empiece a llover? No cuando ya está lloviendo, antes. Así es como Grupo Bachoco acaba de jugar una de las movidas más inteligentes del año en el agro mexicano y casi nadie se dio cuenta. Soy Juan Carlos García Barcala y esto es Estrategia en Tiempo Real para Parteaguas de Jonathan Ruiz. 20 de noviembre, Bachoco anuncia que va a comprar 700 mil toneladas de granos mexicanos. Directo de Sinaloa, Tamaulipas, Chihuahua, El Bajío. Suena a solo una nota más de negocios, ¿verdad? Cuatro días después, México despierta paralizado. 29 carreteras bloqueadas en 17 estados. Campesinos y transportistas gritando lo mismo. No nos alcanza, necesitamos que nos paguen lo justo. Aquí está lo que nadie está viendo. Piensa en esto como un partido de ajedrez. La mayoría de los jugadores están mirando el tablero en este momento. Las piezas que están ahí, los movimientos obvios. Bachoco está jugando tres movimientos adelante. Porque mientras todo el mundo ve una crisis de precios, Bachoco está construyendo algo más profundo. Está tejiendo una red. Es como cuando armas una banda de música. Puedes contratar músicos de sesión cada vez que necesites tocar. Son buenos, profesionales, llegan a tiempo. Pero cada presentación tienes que empezar de cero. Explicar el estilo, encontrar el ritmo y cruzar los dedos para que funcione. O puedes construir tu banda, ensayar juntos, se conocen, saben cuándo va a entrar la guitarra antes de que la guitarra entre. Cuando llega el concierto grande no estás improvisando, estás ejecutando. Eso es exactamente lo que Bachoco está haciendo con su cadena de suministro. Mientras empresas competidoras están comprando granos donde sale más barato, generalmente del otro lado de la frontera, Bachoco está sentándose con productores mexicanos, firmando contratos de largo plazo, comprando cosechas completas antes de que se siembren y a buen precio. ¿Por qué? Porque están comprando algo que no se ve en el balance. Están comprando previsibilidad en un mundo cada vez más impredecible. Cuando sabes exactamente de dónde viene tu maíz, quién lo produce, cómo se cultiva, no estás apostando cada trimestre a que un barco llegue a tiempo desde Iowa. Están comprando relaciones en un momento donde eso vale oro. Cuando el campo está bloqueando carreteras, tú tienes productores que te conocen, que confían en ti, que saben que cumples tus contratos. Y aquí está la parte que separa a los buenos estrategas de los contadores obsesionados con la hoja de cálculo. Están comprando resiliencia sistémica. Es como la diferencia entre una casa conectada a la red eléctrica y una que además tiene paneles solares y baterías. La primera posiblemente es más barata, hasta que se va la luz. La segunda cuesta más al principio, pero cuando todos tus vecinos están a oscuras, tú sigues trabajando. Esta semana, mientras veías los bloqueos en las noticias, Bachoco probablemente estaba recibiendo sus entregas sin problema. Sus productores no estaban en las carreteras, estaban en sus campos cumpliendo contratos. Y aquí viene el movimiento maestro del ajedrez. Cuando eres la empresa que mantiene su cadena funcionando, mientras todos los demás están en crisis, ¿quién crees que gana poder de negociación con los supermercados? ¿Quién puede mantener precios estables mientras la competencia tiene que subir precios por desabasto? Esto no es filantropía, es estrategia pura. Se llama integración vertical inteligente. No estás comprando las granjas. Eso sería demasiado capital, demasiado riesgo. Estás creando una red de aliados estratégicos que dependen de ti tanto como tú de ellos. La próxima vez que veas una crisis en tu industria, pregúntate, ¿estás reaccionando a la tormenta o compraste tu paraguas hace seis meses? Soy Juan Carlos García Barcala. Me puedes seguir en www . jcgb . mx. Esto es Estrategia en Tiempo Real para Parteaguas de Jonathan Ruiz. Gracias por escuchar este Parte Aguas. Yo soy Jonathan Ruiz. Si les gustan estos Parte Aguas, suscríbanse o compartanlo. Hasta el lunes.