Notas con audio

La carrera hacia 2027 será larga y cada movimiento dice bastante más de lo que parece.

¿Qué es Notas con audio?

Exclusivas de La Gaceta

La discusión sobre si Osvaldo Jaldo puede ser candidato a gobernador en 2027 abrió una discusión jurídica, pero también empezó a producir algunas certezas políticas. Mientras una parte de la oposición busca que la Justicia defina si está habilitado para competir, el oficialismo presenta su candidatura como un hecho y acusa a sus adversarios de querer sacarlo de la cancha porque temen enfrentarlo en las urnas. Pero la disputa deja, además, otros mensajes: en las respuestas, en las fotos, en las ausencias, en los pases de dirigentes y hasta en la elección de los adversarios con quienes cada sector decide confrontar. La carrera hacia 2027 será larga y cada movimiento dice bastante más de lo que parece.El gobernador eligió una conferencia de prensa para contestar una presentación que todavía debe atravesar un largo recorrido judicial. Y decidió hacerlo rodeado por la mayoría de su gabinete. La decisión buscó transmitir fortaleza y convertir una disputa jurídica en una respuesta política del Gobierno. De hecho, tanto el mandatario como la Fiscal de Estado, la constitucionalista Gilda Pedicole de Valls, descartaron los argumentos de la presentación de Cambia Tucumán, que apoyaron el PRO, Fuerza Republicana y CREO (la UCR se sumará con posterioridad), y apuntaron a que la causa es contra la Provincia.Las ausencias también integran las fotos: en la manifestación política más importante de la semana en la Casa de Gobierno no estuvieron el vicegobernador Miguel Acevedo ni la intendenta Rossana Chahla, las otras dos figuras principales del armado oficialista. No implica que las relaciones estén afectadas en este momento, más allá de las idas y venidas habituales entre las cabezas del oficialismo. Sí se traslució la idea de plantarse como gestión más que como armado electoral. De hecho, ni en la Legislatura ni en el Municipio capitalino sabían que Jaldo saldría a responder sobre el asunto.Algunos dirigentes del peronismo leen en esta situación que el mandatario es el que principalmente define pelear y defenderse -y a su gobierno- ante los embates. Esta actitud de “falta de acompañamiento”, como lo mencionan, fue objeto de reproches por parte del gobernador en diversas reuniones de la mesa chica del poder.Los otros protagonistas de Tucumán Primero manifestaron en diversas entrevistas que no están del todo de acuerdo con los modos con los que se encaran algunas discusiones o se plantean algunos desacuerdos.En la conferencia también hubo un mensaje con nombres propios de los sectores disidentes. Uno de ellos fue Mariano Campero, el diputado que motorizó la presentación.Jaldo viene mencionando a Campero, que tiene intenciones de competir por la gobernación. Es un rival con el que decide confrontar, porque cuanta más dividida esté la oposición, más chances tiene el peronismo oficialista de mejorar sus números.En los actos y conferencias también suele aludir a Lisandro Catalán, el presidente de LLA Tucumán. El ex ministro del Interior y candidato a gobernador aclaró que el espacio no está de acuerdo con judicializar la política. Es una clara diferenciación del camperismo, con el que confrontan.En este caso de la Corte, la acción judicial terminó colocando al referente de Cambia Tucumán en una discusión directa con Jaldo. En otras palabras, el ex intendente de Yerba Buena logró instalar el tema y el gobernador, al responderle, ayudó también a instalar al interlocutor.El mandatario “levanta” a Campero y no a sus contendientes de LLA, mejor posicionados en gran parte de las encuestas que tiene el oficialismo.También hay párrafos dedicados -a veces de manera directa y otras, tácitas- al senador Juan Manzur y no precisamente por sus chances electorales. Si bien al tranqueño no le encanta que una línea del peronismo se desgaje para la competencia, la confrontación con Manzur es personal. Lo es desde la mismísima interna.En los pasillos y despachos del poder Jaldo jura y repite que no hay posibilidades de acuerdo con el ex gobernador ni con quienes trabajan con él.En el manzurismo tampoco apuntan a un pacto, según mencionan los referentes que rodean a Manzur.LLA sumaLos movimientos de los últimos días también dejaron dos mensajes hacia adentro de la oposición. La incorporación a La Libertad Avanza de dos dirigentes de otros partidos busca mostrar que el espacio libertario no está cerrado a nuevas adhesiones, aunque bajo condiciones claras: LLA pretende conducir el armado y, por ahora, no abrir la discusión por las candidaturas.Al mismo tiempo, las incorporaciones exhiben su capacidad para captar dirigentes que inicialmente estaban en conversaciones con algunos armados cercanos o afines a la mesa opositora que integra Campero.Los libertarios celebraron porque cerraron con dos figuras con experiencia y que suman en el debate.Los mileístas añadieron primero a Silvio Bellomío como vocero. El ex legislador había participado de la reunión en la que estuvieron los ex Juntos por el Cambió más Fuerza Republicana. Después, llegó el turno del parlamentario Walter Berarducci, que había anunciado que quería aspirar a la intendencia de San Miguel de Tucuman y estaba cerca de hacerlo por el PRO.  El pase de Berarducci generó ruido en la oposición porque durante la mañana del jueves había estado en La Gaceta PLAY criticando a LLA y por la tarde se selló su integración al espacio de Catalán. “Se concretó el café pendiente”, explicaron cerca del legislador. Aclararon que seguirá con su agenda y mantendrá su impronta.En el PRO quedaron con un sabor amargo, aunque siguen firmes con la idea de que la oposición debe estar unida en Tucumán con todos sus colores políticos, incluidos los libertarios. El martes se reunirá el consejo del partido para determinar sus candidatos a intendente en Capital y Yerba Buena.  En el radicalismo las “fugas” no llamaron la atención. Consideraron que deben enfocarse en las próximas semanas y en el armado de los 12 puntos que elaborarán en la mesa opositora como base para la propuesta de Gobierno.Nadie sabe cómo quedará finalmente ordenado el tablero de 2027, pero algunas certezas asoman. Hay algo que empieza a quedar claro: oficialismo y oposición ya no sólo se preparan para competir. También intentan decidir quién conduce, quién desafía y, sobre todo, quién consigue que los demás jueguen la partida que propone.