Mitos y más

¿Es el envejecimiento una enfermedad que se puede curar? Multimillonarios de Silicon Valley como Bryan Johnson y Jeff Bezos están invirtiendo fortunas en "hackear" la biología para vivir para siempre. Nos lo venden como el gran salto evolutivo del siglo XXI, el transhumanismo. Pero la obsesión por la inmortalidad física es la historia más vieja de la humanidad.

En este episodio extra del universo de Gilgamesh, enfrentamos a Silicon Valley con la antigua Mesopotamia. Descubre por qué el rey Gilgamesh, después de cruzar el mundo buscando la vida eterna, descubrió algo que los titanes de la tecnología moderna todavía no han entendido. Analizamos el primer "carpe diem" de la historia, la futilidad del transhumanismo antiguo y por qué la muerte no es lo que le quita sentido a la vida, sino lo que se lo da.

Este es el audio original de nuestro nuevo video de la serie "Mitología Pop". Si quieres ver la versión completa con imágenes, encuéntralo en nuestro canal de YouTube: https://youtu.be/QXbY44anUTY

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  • (00:00) - Bryan Johnson y la obsesión por la inmortalidad
  • (02:25) - El terror del hombre poderoso: Gilgamesh
  • (03:48) - El primer "Carpe Diem" de la historia (Siduri)
  • (05:16) - El fracaso del transhumanismo antiguo (Utnapishtim y la planta)
  • (06:44) - La verdadera inmortalidad: El legado y la limitación del tiempo
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What is Mitos y más?

Un viaje alrededor de los mitos, leyendas y folclore de todo el mundo. Descubre las verdaderas historias que se esconden tras los cuentos que creías conocer. Desde los dioses de la mitología griega y nórdica, hasta los héroes olvidados de la mitología africana y las criaturas de pesadilla del folclore mundial, desenterramos sus orígenes y desciframos su profundo simbolismo.

Conducido por el Dr. David García, este podcast es un puente narrativo entre el pasado y el presente. Exploramos la mitología comparada y cruzamos fronteras para entender cómo la historia, la psicología, la filosofía y la cultura pop moderna se entrelazan con las antiguas creencias.

¿Qué tiene que ver el Viaje del Héroe con tus películas favoritas? ¿Qué lecciones ocultan los cuentos de hadas originales? Únete a nosotros y descubre por qué, miles de años después, seguimos necesitando estas historias para entender el mundo de hoy.

Bryan Johnson tiene 46 años.

Es un multimillonario de la tecnología
que vendió su empresa a Paypal por

800,000,000 de dólares, pero hoy en
día es famoso por otra cosa Johnson

se gasta unos 2,000,000 de dólares al
año en un proyecto llamado Blue print.

Su objetivo revertir el envejecimiento
de cada uno de sus órganos.

Toma más de 100 pastillas al día, se
somete a escáneres constantes mide

sus erecciones nocturnas, y en uno
de sus experimentos más mediáticos

se transfundió plasma sanguíneo
de su propio hijo adolescente para

intentar rejuvenecer sus células.

Y no es el único Jeff Bezos, el
fundador de Amazon ha invertido

millones en Altos Lab, una
empresa de reprogramación celular.

Peter Thiel, otro titan de Silicon Valley,
ha dicho públicamente que considera

la muerte como un problema técnico que
puede resolverse para estos hombres.

El envejecimiento no
es un proceso natural.

Es una enfermedad, un error en el código
fuente del ser humano que con suficiente

dinero e ingeniería se puede Hackear.

Nos lo venden como la última frontera
de la ciencia moderna, como el

gran salto evolutivo del siglo XXI.

El transhumanismo.

Pero que pensarías si te dijera que
esta obsesión no tiene absolutamente

nada de moderna y que el hombre más
poderoso del mundo ya intentó jaquear

la muerte hace exactamente 4,000 años.

Hoy en Mitos y Más, vamos a enfrentar a
silicon Valley con la antigua Mesopotamia.

Vamos a descubrir por qué el negocio
de vivir para siempre es la historia

más vieja de humanidad y por qué
el rey Gilgamesh después de cruzar

el mundo buscando la vida eterna,
descubrió algo que Jeff Bezos y Bryan

Johnson todavía no han entendido.

Soy David García, bienvenidos
al negocio de la inmortalidad.

Hay un patrón fascinante en la historia
de la humanidad la obsesión por la

inmortalidad física casi siempre afecta
a los hombres que ya lo tienen todo.

Si eres un campesino en la edad media
que trabaja 14 horas al día para no morir

de hambre, la idea de vivir para siempre
probablemente te parezco una condena.

Pero si eres del hombre más rico del
mundo, si controlas imperios, ya hacen

de barro de comercio electrónico.

La muerte es el único límite
que no puedes comprar.

Es el último insulto a tu poder.

Ése era exactamente el problema de
Gilgamesh, como vimos en el episodio del

podcast, Gilgamesh era el rey de Uruk.

La primera metrópolis de la historia
era invencible, hermoso y arrogante.

Pero cuando su mejor amigo Enkidu muere
de una enfermedad, el castillo de naipes

psicológico de Gilgamesh se derrumba.

Gilgamesh ve el cadáver de su amigo
pudriéndose y por primera vez en su vida,

el hombre que no le temía los monstruos
ni a los dioses siente un terror visceral.

Se da cuenta que a pesar de sus murallas y
su poder, su cuerpo también va a pudrirse.

Que hace Gilgamesh lo mismo que
Bryan Johnson se niega aceptarlo.

Considera que la muerte es un error
que él, por ser quien es, puede

solucionar Gilgamesh abandona su
reino, se viste con pieles de león

y emprende un viaje desesperado
hacia los confines de la tierra.

Su objetivo es encontrar a un Unapishtim,
el único ser humano que sobrevivió

al gran diluvio universal y al que
los dioses le concedieron el secreto

de la vida eterna . Es la versión
mesopotámica de viajar a silicon

Valley buscando una pastilla milagrosa.

Gilgamesh cruza desiertos atraviesa
montañas guardadas por hombres

de escorpión y viaja durante 12
leguas en oscuridad más absoluta.

Finalmente, llega a la orilla
del océano cósmico donde se

encuentra con una taberna.

Y aquí es donde el mito nos da
la primera bofetada de realidad.

La taberna está regentada diosa Siduri,
cuando ve llegar a Gilgamesh y agotado,

sucio y consumido por la ansiedad, no
le da un mapa ni una poción mágica.

Le da el consejo psicológico más
antiguo y probablemente el más

sabio que se ha registrado jamás.

Siduri le dice Gilgamesh a dónde vagas.

La vida que buscas, nunca le encontrarás.

Cuando los dioses crearon a la
humanidad, le asignaron la muerte, pero

retuvieron la vida en sus propias manos.

Tú Gilgamesh que tu vientre este lleno.

Alégrate día y noche.

Mira al niño que te tiene de
la mano y alégrate de que tu

esposa se deleite en tu abrazo.

Ese es del destino de la humanidad.

Es el primer carpe diem de la literatura
milenios antes que los romanos milenios

antes que los psicólogos modernos hablaran
de mindfulness o de vivir el presente.

Lo que Siduri le está diciendo a Gilgamesh
es que la obsesión por no morir le está

impidiendo vivir al intentar alargar su
vida infinitamente está desperdiciando

el tiempo finito que realmente tiene.

Es una crítica devastadora
a la ansiedad existencial.

Pero Gilgamesh igual que nuestros
millonarios tecnológicos de hoy.

No quiere escuchar.

No ha cruzado el mundo para
que le digan que disfrute de

una cerveza y de su familia.

Él quiere la vida eterna.

Exige que le lleven ante Utnapishtim
y finalmente lo consigue.

Cruza las aguas de la muerte y se
encuentra cara a cara con el inmortal.

Utnapsihtim escucha la petición de
Gilgamesh y en lugar de darle el secreto,

le propone una prueba muy simple.

Si Gilgamesh quiere vencer a la
muerte, primero tiene que demostrar

que puede vencer al hermano
menor de la muerte, el sueño.

La prueba es permanecer despierto durante
seis días y siete noches Gilgamesh que

lleva semanas viajando sin descanso.

Acepta el el reto y se queda
dormido casi al instante.

Fracasa miserablemente, pero Utnapishtim
quizá por pena le revela un último secreto

antes de enviarlo de vuelta a Uruk.

Le habla de una planta espinosa que
crece en el fondo del mar. No da la

inmortalidad, pero tiene el poder
de rejuvenecer a quien la come.

Es literalmente la primera terapia
anti envejecimiento de la historia.

Gilgamesh se ata piedras pesadas a
los pies, se lanza al fondo del mar

y con las manos sangrando por las
espinas, arranca la planta mágica.

Lo ha conseguido, tiene el
hack biológico en sus manos.

Emprende el viaje de vuelta Uruk.

A mitad de camino se detiene a
bañarse en un pozo de agua fria.

Deja la planta en orilla y entonces
atraída por el olor, una serpiente

sale de la maleza y se come la planta.

Al instante.

la serpiente Muda su piel vieja
y se desliza rejuvenecida.

Gilgamesh se sienta en el
borde del pozo y llora.

Ha perdido su última oportunidad.

La historia de Gilgamesh y la planta de
la juventud no es sólo un cuento sobre

por qué las serpientes mudan de piel.

Es una lección brutal sobre la futilidad
de intentar controlar la biología.

Cuando Gilgamesh regresa finalmente
Uruk no es el mismo hombre.

Ya no tiene la planta.

Sabe que va a envejecer y morir,
pero en lugar de desesperarse,

sube a la muralla de la ciudad y le
dice al barquero que lo acompaña.

No te parece inigualable lo que hemos
creado Gilgamesh entendido por fin

el mensaje de Siduri ha aceptado su
mortalidad y al hacerlo, encuentra la

única forma real de inmortalidad a la
que podemos aspirar los seres humanos.

Nuestro legado.

Las murallas que construimos las
historias que dejamos atrás, el impacto

que tenemos en la gente que no rodea.

Los millonarios de Silicon Valley que
hoy invierten fortunas en transfusiones

de sangre y reprogramación celular
están atrapados en la misma fase

de negación en la que Gilgamesh
estaba al principio de su viaje.

Están tan aterrorizados por el final
del camino que se olvidan de caminar,

como dice el filósofo moderno Todd May.

La muerte no es lo que le
quita el sentido a la vida.

Es precisamente lo que se le da.

Es la limitación del tiempo, lo que
hace que nuestras decisiones, nuestras

amores y nuestras obras importen.

Si tuviéramos todo el tiempo
del mundo, nada sería urgente.

Nada sería valioso.

Hace 4,000 años, el poeta que escribió
la epopeya de Gilgamesh ya sabía que

la inmortalidad física es una trampa.

Sabía que la grandeza no está en
vivir para siempre, sino en vivir de

tal forma que, cuando te vayas, las
murallas que construiste, sigan en pie.

Si quieres conocer la historia completa de
Gilgamesh y el primer diluvio universal,

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Soy David García, nos vemos
en la próxima historia.