Diccionario sonoro que recoge los nombres, historias y lugares protagonistas de la emocionante aventura que representa la música contemporánea desde su creación a la actualidad. Más información: march.es/contemporanea
Chen Yi
Compositora (Cantón, 4 de abril de 1953).
Hija de dos médicos con gran afición por la música, comienza a tocar el piano a los tres años y el violín a los cuatro. Pero lo que se prometía una bonita vida para una niña que aprende a tocar con los discos de su padre, interpretando por encima los solos de los conciertos para violín y orquesta… se ve truncada. La revolución cultural impuesta por Mao entre 1966 y 1976 es la culpable. Chen Yi es enviada al campo, donde se ve obligada a trabajar doce horas al día en una granja, separada, además, de su familia. Esta, que es cercana a la fe cristiana y a la cultura y la música occidental, merece, para el régimen comunista, “reeducación”.
Dos años dura esta situación. Ella se ha llevado su violín, lo que le permite practicar: no perder destreza con sus dedos. Toca canciones revolucionarias para los agricultores locales; pero a escondidas, y silenciándolo, practica las piezas clásicas de Occidente que ha memorizado. Entre unas y otras improvisa interludios al estilo occidental: “No lo sabía, pero yo estaba componiendo”, contará un día en una entrevista al New York Times. La dureza de la experiencia no le impedirá reconocer que “después de todo, de trabajar duro con los agricultores, de vivir y de subir a las montañas con ellos, tenía que ahondar muy profundamente en mis raíces culturales para tener un idioma único para hablar. Para encontrar mi propia voz”.
A los 17 años regresa a su ciudad natal. En ese momento Jiang Oing, tercera esposa de Mao, decreta que los instrumentos occidentales sean añadidos a las orquestas de ópera tradicional de China. En ese momento Chen es nombrada concertino de la compañía de ópera de Cantón. Durante esta época aprende a tocar diversos instrumentos chinos, investiga la música tradicional y, al mismo tiempo, aprende teoría musical occidental con Zheng Zhong.
“Me quedé allí durante ocho años. Fue una gran oportunidad de aprender de todos los instrumentistas tradicionales de la orquesta. Escribía para ellos, y por lo general escribía tan rápido que la tinta aún estaba húmeda cuando necesitaban mi parte. Así podía escuchar lo que escribía justo el mismo día. Escribí mucha música incidental para el teatro de la ópera y también para que la tocara mi pequeña orquesta”.
China restablece su sistema universitario en 1977, y ella consigue ser admitida, entre más de 10.000 solicitantes, dentro del primer grupo de compositores para estudiar en el Conservatorio Central de Beijing. Estudia cinco años para una licenciatura y tres años más para su maestría en composición de la mano de Wu Zu-quian y el compositor invitado británico Alexander Goehr, Coincide con otros alumnos que serán compositores en el futuro, como Tan Dun y Zhou Long, con quien terminará casada. Sale de allí convertida en la primera mujer de esta escuela que recibe una maestría en composición en China.
En 1983 se va a Estados Unidos, y diez años más tarde recibe su Doctorado en Artes Musicales con distinción en la Universidad de Columbia, donde ha estudiado con Chou Wen-chung y Mario Davidovsky. Ese año es nombrada compositora residente con la Filarmónica de Mujeres y el Centro de Artes Creativas en San Francisco. De 1996 a 1998, forma parte de la facultad de composición del Instituto Peabody de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore. Es elegida miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias en 2005. En este país se queda a vivir desde 2006.
Entre sus obras destacadas se encuentran piezas de marcado carácter modernista, como la ‘Sinfonía Nº 1’, compuesta en 1986.
O ‘Duo Ye Nº 2’, compuesta en 1987 sobre una canción y danza tradicional de la minoría Dong.
El ‘Concierto para piano’, de 1992, que llega a interpretar la Filarmónica de Brooklyn.
Su ‘Sinfonía Nº 2’, compuesta un año más tarde para la orquesta femenina The Women's Philharmonic, de San Francisco.
‘Momentum for orchestra’, de 1998, que presenta una música compleja cercana al atonalismo. O ‘Romance y Danza para dos violines y orquesta de cuerda’, del mismo año, inspirada en el folclore de su país.
Entre los muchos galardones que ha recibido se encuentran el premio Charles Ives Living de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras, una beca Guggenheim y el premio Lieberson de la Academia Estadounidense. Chen Yi ha escrito música para las Orquestas Filarmónicas de Cleveland, Dresden y Nueva York, para la Sinfónica de la BBC y la Filarmónica de Los Ángeles, para Yo-Yo Ma y Yehudi Menuhin. En el momento de la grabación de este podcast, Chen Yi es, posiblemente, la compositora asiática más conocida del mundo.
Escuchamos ‘Ge Xu’, obra de carácter atonal terminada en 1994, inspirada en las costumbres y la música folclórica china, pero interpretada en un estilo progresista.