Disrupción contada por mujeres y hombres súper aventureros que no temen dar giros en su vida para mejorar su entorno y hacer negocios que a veces salen bien. Tecnología de punta hablada simple y en español, desde México. Jonathan Ruiz, columnista y directivo de El Financiero y autor de Parteaguas, es el host.
Gaby Alzina no comenzó como una buena estudiante de hecho ella se consideraba a sí misma muy mala estudiante pero pues ella quería seguir estudiando y cuando llegó la hora de seleccionar preparatoria la cosa se había puesto difícil pues ya vivía sola, sola, sin dinero de sus padres y tenía la misión o el interés de entrar a un colegio de paga a estas escuelas privadas que piden el pago de una colegiatura su padre le ayudó a pagar la primera es decir el primer mes después tuvo que enfrentar al director y decirle que no tenía dinero para más, pero que a la postre habría de ser motivo de orgullo para su escuela, el colegio modelo. Efectivamente, lo consiguió. Esta niña, Gaby Alzina, al tiempo se convirtió en una mujer que dirigió actividades de misiones comerciales internacionales de distintas empresas, luego fundó la propia empresa que le daría sentido a su carrera de administradora de empresas y finalmente se convertiría justamente en eso, en una emprendedora serial. Como una niña que vivía sola se convirtió en empresaria. Esta es la historia de Gaby Alzina. Esto es Parteaguas. Bienvenida. Gracias. Gaby, ¿de dónde viene tu apellido Alcina? ¿Sabes? ¿Has hecho alguna investigación? No, la verdad este... Eres la primera Alzina que conozco. ¿Es una familia grande? No, fíjate que aquí en Mérida hay una Alzina con C, yo soy con Z. O sea que, aparte es un caso extraño, ¿no? Tras que de por sí es solo una familia muy conocida por acá, este... El mío es con Z. Entonces, soy... a lo mejor si soy de esa familia de la pobre. Bueno, pero no de ideas, eh. Vamos a hablar de tu vida, Gaby. Y platicamos antes fuera de micrófonos y te decía, te advertía que vamos a empezar con tu primer recuerdo y tu primer juguete, tu primer libro. ¿En dónde está esa primera memoria, Gaby? Esa primera memoria está en Valladolid, Yucatán. Este... me acuerdo que mi papá era gerente de un súper allá en Valladolid. Y... bueno, uno, me acuerdo que mi mamá tenía dos mascotas que no eran muy normales, quizá muy tradicionales. Tenía dos zopilotes en su patio. ¡Dos zopilotes! Es el primer recuerdo que yo tengo. ¿Y qué les daba de comer? Me imagino que lo que comen los zopilotes. Restos. No me imagino que a ese le d del súper donde trabajaba mi papá, una de mis funciones desde muy chiquitita era pintar cajas. O sea, mi papá dijo, tú eres la delegada de pintar cajas. Estás hablando de una morrita como de 4 o 5 años y me daban ahí una pintura roja y azul y me dedicaba a pintar las cajas de la bodega. ¿Con alguna finalidad? Me gusta pintar, entonces supongo que en vez de pintar la casa y las paredes, me dijo creo que las cajas de la bodega son mucho mejor para desarrollar tu talento. Claro, claro. Entonces ese fue tu primer trabajo, vamos a decirlo así. Mi primer trabajo oficial. Ok, tú desarrollaste en esos días algún talento artístico? Porque eres buena dibujante, según entiendo, ¿no? Sí, sí, sí. Soy caricaturista. Ok. ¿Qué define a una caricaturista? Pues es que luego, cuando se meten en el mundo del arte y la pintura y el óleo y el acrílico y todo lo demás, pues hay distintos tipos de pintura, ¿no? Artistas. Yo solo hago caricaturas, o sea, puede ser una persona, tú por ejemplo, y te puedo hacer tu caricatura, o puede ser un personaje inventado. Ahorita me van a decir, claro la inteligencia artificial ya te quitó tu chamba, pero bueno, la verdad es que la creatividad del humano nunca va a ser reemplazada. Sin lugar a dudas, y además es la sensación de lo análogo que sigue teniendo muchísimo valor y lo va a seguir teniendo. Vaya, ustedes escuchan que es caricaturista por por devoción y por talento, pero Gaby en realidad en la última digamos tarea que se ha ejercido es una emprendedora en materia de digitalización de compañías, es una experta en explicar la tecnología a empresas o a líderes de empresas para que sus empresas se modernicen. Entonces, ¿cómo llegó una pintora de cajas caricaturista a convertirse en una emprendedora relevante, representante de Yucatán en el exterior. Eso es lo que vamos a platicar esta noche, Gabby. Entonces, me gusta mucho comprender cómo se va armando el cerebro de una persona que llega a instancias de esta naturaleza, de emprendimiento. Tú, después de dedicarte a ayudarle a tu papá o a entretenerte con él, vivías en Valladolid o naciste en Valladolid? No, yo nací aquí en Mérida, pero mis papás me tuvieron bastante jóvenes. Que en ese entonces no estaba tan descabellado, ¿no? Pero... ¿Qué edad tenían ellos? Mi mamá tenía 19 y mi papá casi 19, me agarro más chiquito. Este... y creo que fue uno de sus primeros trabajos, pues ya un poquito para mantener a una familia que lo ofrecieron, pero teníamos que irnos a Valladolid. Entonces, mis primeros recuerdos evidentemente son en Valladolid. Yo regresé a Mérida, si no me equivoco, como a los 5, tal vez entrando la primaria, prácticamente, 5 o 6 años. Se regresan de Valladolid a Mérida. A Mérida. Y aquí en Mérida, ¿en dónde estudias? En muchas escuelas. ¿Ah sí? combinaba la escuela con los viajes. Sí, este otro de mis hobbies por herencia y cultura son los viajes. Entonces yo, como mis papás estaban pues en la lucha, pues se les ocurre tener a mis queridos hermanitos seis años después. Que son? Diana y Alex y se llevan diez meses los dos. Entonces pobre de mi mamá. Entonces en ese inter de que por si las cosas estaban un poco difíciles, yo ya estaba empezando la primaria, vinieron dos bebés en menos de un año, pues me quedo más tiempo con mis abuelos. Y mis abuelos, muy católic a un autobús y se iba ahora Esa era el punto medio. ¿En dónde se encontraban los yucatecos católicos? En la catedral. Ahorita ya te mentiría, hace mucho tiempo que yo no estoy involucrada. Pero era un punto de encuentro anual. Hasta el día de hoy en la catedral está la misa de los yucatecos. Entonces muchos yucatecos hacen el viaje, pero mis abuelos decidieron ir más allá y se iban un mes antes y regresamos un mes después. Entonces era del sur al centro, del centro al norte, del norte al sur. Volvíamos a bajar. Entonces peinamos casi toda la república. O sea, ¿llegaste hasta Chihuahua o hasta dónde? Sí. O sea, no tengo mucho recuerdo, te mentiría. Fueron 15 años de caravanas. Este tengo muchas buenas vistas de mi memoria, pero ya ni me acuerdo qué ciudad era, porque llegábamos a las 4 de la mañana en una ciudad y a las 8 de la noche ya estaba en otra o en un pueblito. Entonces de Sonora a Yucatán. Y bueno, y después, digamos, regresabas a la escuela atrasada en las clases, no? Y que cómo te reportabas? Pues ver qué escuela me podía recibir, adoptar así como privada, media patito. Este bueno, ya metan a la niña, no? Este. Y digamos que la primaria de los seis años yo estuve como en diez escuelas diferentes, no? Más o menos. Pero me ayudó con la resiliencia al cambio, la adaptación. En una de esas aprendiste más que muchos niños que estudiaron... Pues, probablemente. ...en los seis años en la escuela. Oye, ¿y la secundaria fue una circunstancia similar? La secundaria estaba en una misma escuela. Fue una escuela pública, la Federal 5. Voy a decir que en la mañana, porque en la tarde dicen que estaban los vándalos, ya ahora no sé. Pero ya decidí yo quedarme cerca en casa donde estaban mis papás y estudiar ahí la secundaria. Están oyendo a Gaby Alzina, ojo, ustedes que están buscando pretextos para ver por qué no abren una empresa, bueno están oyendo que Gaby Alzina estudiaba en una secundaria pública, no digamos la más reconocida quizás de la ciudad y desde ese origen fue trascendiéndole, es lo que estamos hablando esta noche. Vamos a ir con el resto de la historia de Gaby después del corte, si ella nos lo permite. Mientras tanto, vamos. ¿Qué pasó de la secundaria a la prepa? Bueno, en la secundaria pues yo prácticamente ya vivía sola en la casa donde estaba y tenía que valerme por mi cuenta. ¿Tendrías 15 años? Sí, 15 años o cumpliendo los 15 años. Entonces, no veía como para dónde estaba el futuro y no me veía yo en una relación. La verdad es que ahorita las niñas de 14 me sorprenden mucho, pero en mi edad sí era de patear la pelota en la calle a los 14 años y no pensar en los niños, en mi mundo, ¿no? En mi casa. Entonces, lo que sí sabía es que yo no quería estar en esa situación y que sí quería hacer algo en mi vida o dejar una huella. Y bueno, hace rato lo estábamos platicando, pero es algo que detonó esto. Yo te decía antes de estar en el programa que mi abuela, desde muy chiquitita, me preguntaba qué quiero ser de grande. Y yo dije caricaturista de Disney, gobernadora de Yucatán o heladera porque me gustaba mucho el helado de coco y mi mayor pánico era que desapareciera algún día. Nunca dije quiero ser mamá o quiero ser empleada o quiero ser otra cosa. Siempre dije al final del día quiero ser líder o dejar una huella o hacer lo que me gusta. Entonces, como que con estas tres respuestas yo me llevaba esa filosofía a lo largo de mi vida. Digo, a lo largo de mi vida muy joven. Entonces, yo en la secundaria ya sabía que, a ver, si quieres ser gobernadora del estado de Yucatán, vote por mí. No estoy en ningún partido. Grábense su nombre, eh. Gaby Alzina. En una de esas la van a ver en una boleta. No estoy en ningún partido, gracias a Dios. Todavía. Este... Si quiero ser empresaria o líder o quiero que Disney me voltee a ver, ¿no? Pues tengo que levantar la mano, brincar y hacerme ver. Entonces, en donde yo estaba, con los que yo estaba en ese momento, no era el camino correcto. Entonces ahí fue que a través de unos familiares que yo veía que tenía un estilo de vida muy diferente al mío, pues veía sus amistades, veía sus viajes, veía todo lo que podía ser como para mí un lujo, ¿no? Pero sentía que tampoco era inalcanzable si yo me lo proponía. Y ahí fue que convencí a mi papá que me apoye a meterme en la escuela modelo. En la escuela modelo, ok. Y lo convenciste, al final le cuentes. Lo convencí, pagó la inscripción y la primera mensualidad. O sea, la inscripción y la primera mensualidad solamente. Solamente. Ok, evidentemente él también enfrentaba problemas económicos que le impedían a seguirte apoyando. Y tú qué hiciste en ese momento? Porque tú dijiste pues ya, ya, ya, ya estoy aquí. Ya estoy en el barco. A ver qué me saca. Así. Y dato curioso, aparte entré como un mes después de clase. O sea. Bueno, pero ya estabas acostumbrada. Ya estaba acostumbrada, pero ya todos tenían su grupito. Yo venía de una escuela pública, Feral 5. Mérida no era tan open-mind en ese entonces. Y cuando se enteraron que venía de la Feral 5, creían que literalmente teníamos una navaja. Mis mejores amigos en ese entonces me dijeron, te voy a decir la verdad, cuando tú entraste a clase, un mes después, tuvimos una imagen de ti así, niña problema. O sea, así te imaginaban con la navaja en la mochila. Así me imaginaba, y ni siquiera porque era una persona que vaya con, no sé, con las uñas y el cabello, algo que digas, bueno esto es emo, bándala o algo, pero sólo porque decían viene de la federal 5. Y bueno, pero que tenías el problema del segundo mes, Gabby? Porque tenías que pagar la colegiatura. ¿Qué pasó ahí? Bueno, pues ahí tocamos la puerta de Carlos Sauri, este, mi papá. ¿Él era en ese momento qué? El director de la escuela modelo. Y le dije, mira, las cosas están así. Estoy muy contenta que pudimos pagarte la inscripción y la mensualidad, la primera mensualidad. Pero ahí viene la segunda mensualidad y no tengo dinero. Estoy en bancarrota, no tengo dinero, no cuentes con mis papás. Este, ¿qué vamos a hacer? ¡Ja, ja, ja! A ver, aquí el problema es de los dos, no solo mío. Es de los dos, es de los dos, correcto. Entonces, este, ya estoy en tu barquito. Y ya, y Carlos me dice, bueno, pues vamos a ver cómo está tu promedio. Te puedo dar una beca académica. Y le dije, no. O sea, si volteas a ver mi promedio, ni siquiera me hubieras aceptado. O sea, tampoco es por ahí. Ese no va a ser, ese no va a ser el camino. Y yo, yo te decía, no, dime cuántos extraordinarios me puedo llevar, porque me los voy a llevar. O sea, para irnos entendiendo, quiero saber cuál es el límite de esto. No quiero que tú vivas engañado de una percepción que no te quiero dar. Y, ¿qué te dijo? Al final, este, con mucho valor hice la negociación de decirle, dame un descuento, no me des una beca, dame un crédito, y yo voy a hacer todo el esfuerzo del mundo para pagarte puntualmente y te prometo que voy a ser tu mejor representante estudiantil en el futuro. Porque o voy a ser gobernadora de Yucatán o voy a hacer algo muy importante en Disney. No le había dicho que iba a ser caricaturista porque iba a decir… O voy a vender muchos helados. O voy a ser una gran empresaria de helados de coco porque es el único que me gusta además. Obviamente el muerto de la risa, con su noble corazón. ¿Cuántos estudiantes de 15 años se acercan con el rector a decirle tenemos que hacer una negociación? Entonces él en ese entonces me dio el 40% de descuento. Apareció, eso no te lo había dicho, pero apareció un ángel milagroso, un padrino, que me dio también una aportación de otra parte de la colegiatura. Porque al final del día, lo que yo generaba en mis empleos, digo, al final eres estudiambre, ¿no? ¿En qué trabajabas? Trabajaba en una copiadora, en la muy temprano para limpiar y muy tarde para limpiar. Entonces, pues eso con trabajo me daba para mantenerme. Claro. Digo, olvídate de libros de la prepa, olvídate de viajes de la prepa, olvídate de todo lo demás. Entonces lo del padrino me ayudaba mucho para solventar los pagos puntuales de allá. Y tuve muchos amigos, gracias a Dios, que hoy son mis mejores amigos desde hace muchos, digo, desde mis 15 años, definitivamente la matemática no me ayudó mucho en ese entonces, este, al día de hoy, que fueron entendiendo mi situación sin que yo les dijera nada y que me arropaban en su casa con comida, con libros, incluso con viajes, o sea, incluso con eso, sin tener yo que dar explicaciones, me decían acompáñame a estudiar a mi casa después de la escuela, porque ellos ya sabían que cuando yo llegaba me daban, no solo me daban de comer, sino que me daban hasta súper las mamás cuando yo me quitaba de allá. O incluso un amigo, mi mejor amigo, la mamá literal ya tenía una habitación para mí en su casa preparada, ¿no? Pero pues yo, ahora sí que el muerto y el arrimado, el tercer día apesta, entonces yo procuraba estar en mi casa todo el tiempo. Claro, espérame, casi me... creo que ya os sigo imaginando esa escena. Y terminaste entonces ahí la prepa, fueron tres años de prepa? Sí. Eran los 90s, era también una ciudad más tranquila, no? No, este... 2000, sí, 2000. 2000 bajos. Todavía no era, digamos, la ciudad que es hoy, era una ciudad más tranquila, y aún así tú te imaginabas un futuro lleno de negocios, de actividad financiera y demás. Sí. Ok. Llega el momento de la universidad y te decidiste por alguna carrera en un momento. Bien. Yo cuando ya empecé a buscar las carreras todavía no sabía que era muy inteligente. Modéstia aparte. Sí, porque sí lo eres. De verdad. No había descubierto esas habilidades de mi parte. Yo me cerraba siempre con la idea de que era muy burra, burra, burra, burra. Entonces, cuando empecé a ver la Wadi, este, no sé, tecnológico o algo, los veía en exámenes. Algo que me pasaba mucho es que yo siempre ayudaba a mis compañeros con los exámenes, pero yo en los exámenes siempre los reprobaba. O sea, yo daba las clases, pero yo los reprobaba por nervio, por lo que quiera. Yo digo que el sistema educativo no estaba apto para mí. Voy a agarrar ese pretexto. El punto es de que yo no veía que iba a poder pasar una de esas escuelas. Ahí llega en ese dato es cómo te ves tú, cómo te visualizas tú. Y yo era mi peor enemigo. O sea, yo decía voy a reprobar tres extraordinarios y los reprobaba. Voy a reprobar hasta el tercero y reprobaba hasta el tercero. No me van a aceptar en ninguna escuela o voy a reprobar el examen y reprobaba los exámenes y no me aceptaban. O sea, el poder de la mente es muy importante. Yo solita tenía ese conflicto. Entonces, vuelvo a tocar la puerta de Carlos Sauri. Dije, me voy a la segura, ya me conoce y todavía no soy alguien representante, así que... digamos que estamos en su capital de riesgo, ¿no? Y tenemos que darle la vuelta a esto. Hubo un problema, no me enseñaste lo suficientemente bien porque todavía no me veo muy exitosa en el camino. A ver, voy a pedir una evolución. Sí, reembolso. Una de las maestras de inglés, conociendo también mi situación, me había invitado a irme a Canadá, de Nani. Y me dijo, ¿puedes hacer una vida allá? Irte a Canadá. A Canadá. Me dijo, yo te puedo meter con una familia allá. Te metes de Nani, aprendes el idioma y desarrollas algo allá. Digo, pero pues ya, haces una vida allá. Aquí tienes una vida, pero ve hasta dónde estás. Ahí puedes tener otras posibilidades, ¿no? No me terminaba de convencer un poquito el hecho de alejarme, este, mi padrino dijo yo te sigo apoyando con el 30% que te he estado apoyando, él igual con mucho esfuerzo obviamente, y toco la puerta con el ingeniero y le digo, ingeniero, aquí estamos, otra vez, ¿no? Ya nos vamos a la universidad, me están mandando para el otro lado, pero yo quiero quedarme acá. Porque voy a ser gobernadora, acuerdes. Porque quiero representar tu universidad, ¿no? Como te lo prometí en la prepa. Y si me voy de Nani, no me veo representando mucho allá. Entonces me dijo, bueno, va, te extiendo. En ese entonces fue ya, creo que el 50%, estábamos en el 40, fue ya el 50. Me lo fue aumentando paulativamente. Este, entro, bueno, escoge la carrera. En ese entonces pues no tenía como que muchas opciones. De hecho, la universidad era nuevecita todavía, allá por Cholul. La universidad modelo. Exacto. Este, no tenía así como que muchas opciones de carrera, al menos afines de lo que podría llegar a gustarme. Y agarré lo que yo dije, esto es como un cajón, que es administración y mercado técnico. Al final del día voy a hacer una heladera o voy a abrir algo, un negocio de algo, pero todos, todos tenemos que saber administración y marketing. Hasta los lápices que voy a abrir mi estudio de diseño y de dibujo, tengo que saber llevar el negocio. Y se da la beca, empieza la universidad y ahí empieza otra historia. ¿Qué fue? O sea, vamos, seguías trabajando en algo más. Sí, todo el tiempo. Yo desde la prepa estaba trabajando. Y aparte, en la casa donde vivía tenía una tiendita que también... tuya. Bueno, era de mi papá pero en ese entonces cuando él no estaba pues yo la administraba y ya cuando él regresó a mi vida ya lo empezó a trabajar. Y ahí salía para... Hubo otros gastos. Ok, vamos a ir a un corte. Estamos platicando con una gran emprendedora optimista. Gaby Alcina va a venir a contarnos esta segunda parte de su vida, es decir, desde que se gradúa como administradora de empresas hasta que sucede. Lo lógico. Fundó una empresa. Soy Jonathan Ruiz. Esto es Parteaguas. Regresamos. Ella era su principal yunque, su principal enemigo que tenía que cargar y eso cambió durante la universidad, Gaby? Sí. ¿Por qué? Bueno, ya en la universidad, que sigo con mis amigos de la prepa, cosa que me ayudó muchísimo, o sea, porque ir a la modelo en Cholula en ese entonces, en autobús, era otro rollo, ¿no? Entonces, de verdad, este niño, Jorge Fuentes, lo menciono así, tal cual nombre y apellido, me ayudó tanto. Fue un elemento clave, las amistades son un elemento clave para bien y para mal, que todos los días me iba a buscar y todos los días me regresaba a mi casa, a la universidad, y no vivía cerca, ese es otro dato curioso. Bueno, entonces viendo el esfuerzo de todo el mundo, yo ya decidí cambiar mi mentalidad también, digo hay gente que está invirtiendo en mí. El ingeniero Carlos, mi padrino, mi amigo, mi mejor amigo. Este, yo ya tenía que invertir en mí misma también. O sea, como que sabía, pero todavía no me confiaba. Bueno, entrando en los primeros meses de la universidad, aparte de que, ¿por qué me metí en una escuela privada? Porque sabía que tenía que tener relaciones que miran, tienen vistas a ser empresarios. O sea, tú querías tener de compañero de clase en los pupitres de al lado, gente que quisiera poner empresas. Exacto. ¿Por qué? Bueno, ya sabemos de tus propósitos, pero ¿había algo más o era eso? sus niveles económicos en estas escuelas privadas, digo la modelo pues está a mi alcance, pero hay unas más altas, hay unas más bajas, pero todos estamos hablando de nivel económico es medio alto, alto, ¿no? Entonces yo sabía que al final del día un porcentaje iba a ser empresario, otro porcentaje iba a ser gerente de algún lugar, otro porcentaje iba a ser un gran profesionalista y otro porcentaje pues simplemente tomaba sus decisiones. Y si yo quería ser una empresaria, yo quería tenerlos a ellos como clientes, proveedores, aliados, patrocinadores, promotores. Entonces, sabía que tenía que brincar a ese nivel. Entonces, de allá, otro punto es que yo tengo que empezar a tener relaciones. Aquí ya no sólo es el nivel económico, sino también es el poder. Y no estoy hablando que es que yo tengo había analizado. Y decido tocar la puerta a dónde es la delegación, porque acuérdate que quería ser gobernadora de Yucatán. Claro. ¿Cuál es la delegación que tiene más fines económicos? La Secretaría de Fomento Económico. Entonces empecé a tocar puerta y dije, yo quiero hablar con el Secretario de Fomento Económico. ¿En qué año era eso? Yo tenía 18 años en ese entonces. Ahorita este, te digo. No, no, sí, porque he conocido a varios, por eso te pregunto. Ah, bueno. No, en esos años no me acuerdo. Había un Jaime, creo que se llama, hubo un rollo, metieron a Diana Castañeda, luego Felipe Cervera, David Alpizar y todos, tatatata, y de ahí hasta la fecha, ¿no? Entonces toqué la puerta, no me recibió el secretario, pero me pasaron con Diana Castañeda, que era la directora de Comercio Exterior Centropy, me exporta en aquel entonces. Muy buena gente ella, decide darme una oportunidad y... ¿Haciendo qué? Practicante. Ok, como practicante. Dije, no importa, no necesito ganar ni un peso. Yo voy a buscar cómo organizo mis horarios, pero yo quiero meterme aquí, quiero meterme en una delegación, conocer a empresarios grandes en una delegación de economía y conocer a políticos, ¿no? Futuros, gobernadores y todo. Entonces, yo desde el primer semestre de la universidad ya era practicante en el centro Pimexporta. ¿Qué tiene que ver el comercio exterior con administración? No mucho, honestamente. ¿Y luego? Bueno, pues luego yo ya cumpliendo los 19, casi ya terminando el primer año, hay un caos al lado de la oficina del centro Pimexporta, que era el Consejo Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología, COMCE. Ok. Ok, que es una... Y define el caos. Caos de que la directora, recién nombrada, porque era un consejo que acababan de traer a Mérida, bueno, la delegación decide renunciar o la despidieron o no sé. Y luego hay un caos también con quién iba a ser el presidente de este consejo entre… Habían dos empresarios muy poderosos que estaban luchando, dos grupos de empresarios, ¿no? Hasta que ya gana un grupo pero ya no tienen directora. Y eso fue, digamos, un miércoles y la toma de protesta era el lunes en ese entonces con Ivonne Ortega. Ok. Todos los que trabajaron en Pima Exporta, en Secretaría, tenían trabajos, no querían dejar su trabajo para ver una dirección, que no sabían para dónde ir. Adivinen quién fue la única que levantó la mano, que no tenía absolutamente nada que perder. ¿Para ser directora del Comce? Sí. Tú, a los 19 años. No me pusieron en mi tarjeta directora, me pusieron auxiliar de dirección, pero nunca entró ningún director porque lleve una buena dirección. O sea, fíjate la cantidad de decisiones que tomaste, pero además estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Correcto. Pero se necesita dar el paso porque es posible que tengas la oportunidad. Es como tener la pelota frente a la portería. Tienes que darle la patada para meter el gol y tú lo diste. Levantaste la mano. Levante la mano. Porque hubieran... digo, hubo... Pudo haber gente, mejor dicho, que le diera miedo. Totalmente. No, yo me estaba paniqueando. O sea, nunca... Era practicante y me veía... Y sí, bueno, tú... Ahorita todos nos están escuchando, Yo me veo mucho más chica de lo que... de la edad que tengo, ¿no? Sí, te ves muy chiquita. Entonces imagínate, a los 18 años me veía como de 14 años. Claro. Entonces, y ya todos los miembros del consejo eran empresas exportadoras. Ayrton de México, agentes aduanales muy reconocidos. Estaba él, ahora sí que el capitán del puerto de altura de progreso como miembro del consejo. Y qué problemas resolví hasta ahí? Bueno, hasta suspiras. Si la verdad es que estuvo padrísimo, me encantaba, me fue muy bien. Mi primer día de trabajo. Levanto el teléfono, todavía no me habían dado indicaciones. Yo llegué muy puntualita. Este suena el teléfono, digo Comce buenos días, me dan una regañiza del tamaño del mundo, porque la persona que marcó quería pelearse con la que iba a ser la directora en ese entonces. La que iba a ser. Habla la que va a ser, no la que no iba a ser. Y ok, no sé, no, una discusión, todavía yo termino pidiéndole perdón, cuelgo, vienen los directores de ProMéxico, antes estaba ProMéxico, estaba el ProMéxico Sur Sureste y ProMéxico Delegación Yucatán, los dos directivos estaban en la misma oficina que yo y se acercan a darme la bienvenida, yo los volteo a ver y me pongo a llorar. Después del regaño. Entonces al final me dijeron, mira, ya de aquí no puede pasar nada peor. ¿No? Este... Al final lo agarré con filosofía porque sí pasaron muchas cosas peores, pero ya no lloraba. Y mi reto número uno, yo entré un jueves, yo estuve todo el fin de semana con logística y protocolo de Nes entonces la gobernadora, para el lunes toma de protesta. Yo nunca había llevado una toma de protesta de ese nivel. Déjame buscar logística en el diccionario. Logística de protocolo a todos estos que... No, no, sí, pero en ese momento debería haber dicho ¿qué significa eso? Ah, no, claro, logística internacional, logística de transporte. O sea, no entendía qué hacía ese señor allá, ¿no? Claro. El evento salió súper bien. Ok. O sea, no dormí creo que tres días, pero salió súper bien. Y de allá me nombran como si fuera la directora. Porque tenían que presentar con quién se van a poner de acuerdo los empresarios. Y no podían decir con un asistente o un auxiliar. Claro. ¿Qué hacía yo allá? Pues dirigir la agenda internacional de los empresarios yucatecos en el mundo. Entonces, de ahí dije, de aquí soy. internacional de los empresarios yucatecos en el mundo entonces otro y dije de aquí soy yo nunca iba pensé yo nunca voy a viajar en el extranjero o sea en ese momento pensaste nunca voy a salir del nunca voy a salir del país y cuando me dan ese puesto dije hay una forma en la que yo puedo salir del país claro entonces empecé a crear misiones comerciales. Y empecé a agarrar misión comercial en España, misión comercial en República Dominicana. Y por ahí un boletillo de avión. Y por ahí obviamente se promovía, yo hablaba con los embajadores de México en esos países, les pedía, perdónenme todos los empresarios que fueron a las misiones, pero bien que lo disfrutaron también. Hablaba con los embajadores de México en esos países y ellos me ayudaban a armar la agenda comercial de la delegación. Entonces yo promovía con el apoyo de la Secretaría de Fomento Económico, la dirección de PYMExporta, con los que yo había trabajado. O sea, tendrías 20 años. Ok. Correcto. Y este... Y hacíamos las misiones comerciales. Y ahí fue el segundo pique. Estamos hablando con Gaby Alzina, que de verdad, mientras más cuenta su historia, más me llama la atención. Ella es empresaria, bueno, emprendedora, empresaria, optimista, caricaturista, futura gobernadora, futura caricaturista. Gabby, entonces aquí evidentemente te hiciste un montón de contactos. Sí, claro. Ok. ¿Cómo funcionó eso? Es decir, te graduaste en algún momento. Sí, en el Inter de toda esta historia. Sí, en 2021. Y fuiste y le dijiste al director de la modelo, le dije, se lo dije. Sí, yo ya estoy haciendo delegaciones internacionales, representé, yo ya había cambiado mi... Dije, a ver, mira qué lejos ya llegaste. O sea, ya muchos empresarios confían de ti. Un rector confió en ti. No eres tan tonta como tú te imaginas. O sea, ya para entonces la tiendita ya se la habías dejado a tu papá. Ya, la tiendita ya, hasta la fecha. Claro. Este... Entonces, ahí fue cuando ya empecé a cambiar mi... ...mi chip. Tu mentalidad. Ajá. Y representé a la modelo en probabilidad y estadística a nivel nacional. Quedé en tercer lugar, cosa que antes era mi dolor de cabeza, álgebra en la prepa y todo eso. Pues pasé la parte de probabilidad estadística. Amé la probabilidad y la estadística. Mira que es difícil. Sí. Pero porque yo ya no veía qué es lo que yo no podía hacer. Solo necesitaba ir. Yo cada vez que siento que me estoy frustrando en algo o me siento débil en algo, lo siento como si fuera un nivel de videojuego y me obligo a desbloquearlo. Entonces, como nunca voy a salir de Chengku, nunca voy a estudiar en una escuela privada, nunca voy a llegar a la universidad. Entonces, empecé a cambiar el nunca como si fuera un reto de un videojuego y como soy medio contreras, dije a ver vamos a ver si no total no tengo nada que perder. Y ese fue mi segundo eslogan, al final no tienes nada que perder. Cambias el nunca por el como. El como y el que lo peor que pueda llegar a pasar. Entonces, esa parte de las misiones comerciales fue el tercer detonante que tuve. Yo ya no quería asistir las mesas comerciales de los empresarios. Yo ya quería que alguien me asista siendo yo representante de mi país en otro país. Ojo, ok. Entonces dije, ya quiero yo que me inviten a una delegación en donde yo me siente, diga qué es lo que hago, si estoy generando ingresos para mi país, empleos para mi país y me tomen ahí la minuta de trabajo. Claro, ya para entonces te habías estudiado un MBA con todos los empresarios, los viajes, el conocimiento que ya tenías te daba para tener una maestría en administración de negocios. ¿Y qué pasó entonces? Y entonces renunció a mi trabajo. ¿Renunciaste? O sea, sin tener un colchón, ni nada. Regresé de la admisión comercial y renuncio a mi trabajo. ¿Y de qué ibas a vivir? Dije, pues la palabra siempre ha estado, creo que todos estos 15 años de los viajes católicos me dio la palabra, ¿no? Entonces, este... Conozco a una persona que tenía una pequeña maquiladora de ropa. Este... Que dirigía a su esposo y ella como que no encontraba el camino. Yo le dije, creo que yo conozco el camino. Podemos bajar un recurso, abrir una maquiladora más grande, contratar a una diseñadora de moda, hacer una página. En ese entonces no estaban de moda, pero como ya los había visto en otros países, hacemos una página donde puedas poner tienda. Y ahí nació tu primera empresa. Ahí nació. Vamos a ir a un corte, es el último de esta noche, lo prometo. Y al regresar nos va a contar Gaby, ahora sí, las empresas, la empresa que vendió y en dónde está ahora. Gabi, habías pasado entonces ya por el Comce como directora y dijiste, bueno, ya no voy a ser directora del Comce, ahora quiero ser parte del Comce como empresaria, quiero ser yo quien represente a México, pero ya como una persona que abre oportunidades para otros en empleo. ¿Y así fue como llegaste a esta maquiladora? Sí. Esta maquiladora pues apoyaba a las artesanas con... ¿En dónde estaba? En... ...Botshots. Ok. Es que siempre lo confundo con Oshkoshka, pero Botshots. Ahí la abrimos. Entonces, ayudamos a las artesanas, hicimos la primera, bueno, la primera que yo ubicaba de e-commerce, estuvimos en el Mercedes Fashion Week, porque la e-commerce posicionó a la empresa, bueno ya venía el fin del mundo, el 2012 ya se acercaba, entonces la era maya era lo de moda y el Fashion Week en el 2012 en Ciudad de México se iba a efectuar. Un año antes los diseñadores nos encontraron en línea por esta plataforma y no nos pedían nuestros diseños, pero nos pedían el bordado en punto de cruz, también teníamos algunas materias como el hippie japa de que se hace mucho en Campeche, que es muy similar al Enneken, pero más más finito. Este y nos volvimos proveedores de los diseñadores de moda del Mercedes-Benz Fashion Week. Por azar es del destino para no ser tan larga la historia, la empresa se dividió, o sea, la sociedad se dividió, la empresa todavía sigue funcionando, yo ya agarré otro camino, tuve que regresar a mi trabajo. Son de esos aprendizajes que nunca había sido empresaria y lo aprendí conforme experiencias y socios. Pero mira, ¿a qué altura llegaste? O sea, el Mercedes Fashion Week es quizás el más reconocido. No soy especialista en la materia, pero sé que es reconocido el Mercedes Fashion Week, que es quizás el más reconocido. No soy especialista en la materia, pero sé que es reconocido el Mercedes Fashion Week. Y regresas entonces a tu trabajo como directora del Comce. Sí. Ok. Y de ahí, entonces en algún momento volviste a emprender porque ya era algo que te había picado. Sí. En ese entonces, en el mismo edificio, me contacta el que va a ser el nuevo director del Instituto Yucateco Emprendedores y me dice oye me interesa tu vida, me interesa tu historia y quiero que formes parte del nuevo equipo para crear un instituto que es el Instituto Yucateco Emprendedores y yo super cool pero por y me dice ah porque ya me dijeron que ya has fracasado varios negocios porque antes la maquiladora hice más chiquitito. Y tú ya sabes por qué camino no ir. Entonces quiero que me ayudes a crear los programas para prevenir a los emprendedores. Es una medalla cada fracaso. O sea, digamos, la verdad es que en México está mal entendido el fracaso. Pero son medallas en las que aprendes, no las quieres, pero las aprendes. Y creo que ya después las valoras definitivamente. Bueno, y luego entonces... Ahí me toca estar en la planeación del Instituto Yucateco Emprendedores, también en la planeación del Instituto Nacional del Emprendedor. Ok. Obviamente eso me robó unos años de mi vida empresarial. Este... me tocó abrir incubadoras, hice el programa Yucatán Emprende, hasta que volví a decir, ok, ya regresé a hacer lo mismo que hacía en Comce, pero de otra línea. Al final aprendí muchísimo porque nunca había sido empresaria y ese camino me ayudó. Vuelvo a renunciar a mi empleo y decido apoyarme de un grupo de programadores que conocí en uno de los programas del instituto. ¿Y para qué los querías? Programadores desarrolladores de software. De hecho, más bien, en ese entonces, todos, mayormente eran mecatrónicos, ingenieros civil, pero no tenían la especialidad en programación, pero estaban aprendiendo por su cuenta programación. Yo sabía que eran unos genios, pero no lo encontraba en el cómo vender sus empresas. Y yo tenía ya mucha habilidad de la palabra, entonces dije, algo vamos a hacer. Entonces, armo un grupo con todos estos chicos, invito a una más, que es la diseñadora, porque dije, ahora necesitamos que se vea bonito. Y algo vamos a hacer. Y ahí creamos S-Code en el 2018. ¿S-Code? S-Code. Ah, S-Code. hacer y ahí creamos ESCODE en el 2018. ESCODE. ESCODE. Ah, ESCODE. Sí, en el 2018, que es la empresa de desarrollo de software. Ok, 2018, grábanse la fecha, estamos a dos años de la pandemia. Exactamente, llega la pandemia, las cosas no funcionan como nosotros queríamos, nos iba bien, pero teníamos ya complicaciones, así como muchas empresas. Y en el segundo mes de la pandemia, decidimos hacer algo por la sociedad. O sea, a ver, estamos aquí sentados, ¿algo podemos hacer? Estamos en la era de la digitalización. Exactamente. Tenemos muchos programadores, ¿algo podemos hacer? Entonces, ahí nace Dili Envíos. Dili Envíos. Correcto. Dili Envíos. Y ya con Dili Envíos pues empezamos a hacer acuerdos con los comerciantes para que ellos sean los que levanten el pedido y contacten a un repartidor. Y la oferta de pedidos empezó a subir, empezamos la promoción de los repartidores, muchos desempleados, muchos haciendo como comercios de autoempleo en casa, plantitas, lo que tenían en casa, plantitas, lo que tenían en casa. Entonces subió 1,500 comercios, 700 repartidores, 450 en promedio envíos diarios, una temporada media. Días de las madres y todo lo demás, duplicado. ¿Cuánta gente trabajaba contigo? Si éramos como casi unos 20 más o menos en la primera fase. Y luego metimos a unos bomberos que eran 16 bomberos. Exacto, ahí hacia allá vamos. Entonces tú empiezas a ver que hay prosperidad porque la gente está en sus casas, necesitan muchos envíos de todo tipo. Tú no te enfocaste en la comida, tú te enfocaste en... Productos. Productos. Plantas, zapatos, ropa. Ahora sí que las nenis se volvieron así como parte de esta comunidad, ¿no? De acuerdo. Entonces tú enviabas todo lo de las nennies a sus clientes. Exacto. Y cobrabas en medio, digamos, por la transacción, ¿no? Sí. No, nosotros para darle la vuelta había, estaba el tema de la ley vintage y éramos una startup que iba empezando. Para darle la vuelta, nosotros cobramos por crédito, todo esto fue por la estadística, por el estudio, la data, la analítica. Dijimos, ah, en nuestro promedio de ticket por envío es de tanto, mejor lo metemos como un crédito, dos. A los repartidores estaba Uber, Didi, Rapid, todos los demás, y nosotros competíamos con ellos. Si les daban un bono de mil pesos, se hacían X número de envíos en tantas horas o en dos días. Entonces, de repente se nos desaparecían los repartidores y se iban a las otras plataformas. Teníamos que retenerlos. Entonces, le dijimos, bueno, nosotros no les vamos a hacer un corte de tantos, de siete días, como lo hacen ellos. Ustedes van a cobrar al momento. Entonces, sí te van a dar mil, pero te van a pagar en siete días más tus otros siete días de tu bono. Tú vas a cobrar mil hoy si trabajas con nosotros. Te cobramos nada más un crédito. Y este... ¿Un crédito era un interés o una comisión? Nosotros cobramos, como cuando recargas en crédito, al momento pagaban si querían, si no querían no pagaban, no pasa nada. Y todo lo que les generaba en la plataforma, ellos le cobraban directo al cliente final, ya sea el comerciante o el del producto. Ok. Y eso detonó mucho que tengamos a estos repartidores. De acuerdo, porque entonces el negocio no pagaba, al final de cuentas. Exactamente. Entonces lo pagaba el cliente, evidentemente, y de ahí mismo se servía el repartidor, ¿no? Correcto. Oye, pues muy bien. Y pues tú dijiste, ok, me está saliendo muy bien esto en Yucatán, puedo ir a otros lados, no? Sí. Entonces ahí ya estábamos buscando apoyo para crecer y la verdad es que pudimos haberlo hecho nosotros, pero me volví a poner esa, ese yunque, como tú dices. Y si no puedo, no? Nosotros somos, ahorita ya somos programadores, no somos logísticos. ¿Qué tal si, como Uber lo estaban incendiando y que esto en Francia... Tenía mala reputación en ese momento. Pero ellos tenían un levanta capital internacional gigantesco, que hasta el día de hoy lo están recuperando. Estaban perdiendo dinero como locos y les estaban dando el dinero. Y su departamento legal era gigantesco también. Claro. también. Nosotros, era un abogado que nos apoyaba. Sí, si me meto en problemas en Monterrey, pues ¿qué voy a hacer? ¿Qué voy a hacer yo? Yo no conozco nada de las cuestiones legales en Monterrey. Entonces, yo necesitaba a alguien que tenga una visión más grande, que tenga contactos en otros lugares. No necesitaba dinero, necesitaba enlaces. Sí. Y ahí fue que nos metimos a un programa, este, muy popular y este Shark Tank. ¿Estuviste en Shark Tank? No llegué al programa. Antes del programa, en todo, pues antes del programa hay unos meses de preparación, ¿no? Y en el Inter, pues te van conociendo y en una de estas, uno de los Sharks, nos cacha. ¿Qué fue? Ah, bueno, ok. Prefiero omitirlo ahorita. Nos cacha y este, y bueno, en el Inter, nosotros en las temporadas bajas también les dábamos paquetería de Shane, Amazon, Mercado Libre. Y este Shark, no sé si por desconocimiento o porque le ganó mal la logística, nos empezó a empujar más para un servicio tradicional de entrega de paqueterías que en la plataforma. Ok. Entonces, ahí compramos motocarros de caja cerrada y cochecitos de caja cerrada y metimos más empleos para hacer la paquetería, ¿no? Y ya no tanto voltear a ver a la app. Subiste tus gastos. Subió mi crédito porque aparte no teníamos todavía todos esos fondos. Subió la nómina. Este... esos fondos, subió la nómina. Este nosotros sí teníamos, pero toda nuestra utilidad no era para hacer ya ese tipo de crecimientos. No nos no tuvimos las licencias de venta en las otras ciudades, como nos había prometido. Este y bueno, la empresa empezó a ir de pica a decaer, porque luego ya abrió Uber paquetería. Este competencia empezaron las competencias. Y qué pasó? ¿Vendiste? La vendí, gracias a Dios, un buen samaritano, en las finales del 2022, dijo yo puedo darle una vuelta a esto, voy a cambiar la imagen, voy a cambiar todo, dame tu código y le voy a dar una vuelta. ¿Y esa empresa subsiste? Esa empresa, esa empresa no está levantando capital, pero porque se metió en otra startup. Es un inversionista, ok, entonces le ganó otro proyecto y me contactó hace como un mes todavía porque ya está levantando capital de este proyecto en otras plataformas ya un poco más poderosas, no? Entonces me pidió ahí, ok, si hoy levantaros un capital, qué dirías? Y claro, pues ya te la sabías. Y bueno. Claro, pues ya te la sabías. Y bueno. La vendí. No me quedé con ninguna deuda. Me quedé con algo de recursos. Al menos no me quedé con ninguna deuda. Aparte que no estaba en una muy buena etapa de mi vida en ese entonces. Mi mamá estaba ya muy enferma. Pero salí tranquila y en paz. Sí, y eso a veces vale muchísimo. Y en algún momento formaste una relación, ¿te casaste? Bueno, casé, me divorcié, ahorita ya me volví a casar, felizmente casada. Ok, mira, interesante. O sea, tenías que controlar además las relaciones personales. Sí. Oye, y ahora, ¿hacia dónde vas? Nos queda muy poco tiempo en este programa, desafortunadamente. Yo estoy picadísimo, pero quiero saber qué haces y hacia dónde vas. Bueno, ahora lo que estoy haciendo, ya entendí que mi fuerza es la palabra, la organización, la optimización. Entonces, ahora estoy apoyando a otras empresas a que vean lo que yo no vi en ese entonces de caos, con herramientas digitales. Entonces, ahora estoy dando acompañamiento de transformación digital empresarial. Estoy capacitando a otros consultores para invitarlos a que aprendan a hacer estos acompañamientos. Aunque seas un consultor de finanzas, tienes que usar herramientas digitales. Porque el mundo va para allá y los empresarios no están corriendo al mismo tiempo que la tecnología. Y pues estoy haciendo también un catálogo de jóvenes startups, jóvenes startup, porque no todos son jóvenes, hay de muchas edades que son allá, en donde los estoy ayudando con promotoría sobre sus productos previa validación. Digamos que el booking de las startups de soluciones tecnológicas. Hablas muy estructuradamente, muy rápidamente y como con la tecnología, a veces es difícil seguirte también. Muy interesante lo que estás haciendo, Gaby. De verdad te felicito. Dado que nos quedan dos minutos de este programa, quiero hacerte una pregunta que es, digamos, algo que describe un poco de tu personalidad y quiero que te lo pienses bien. Me gustaría saber, en esos momentos, a lo mejor en los que estabas tú solita en tu casa, ponías una canción que te lo pienses bien. Me gustaría saber en esos momentos a lo mejor en los que estabas tú solita en tu casa ponías una canción que te ponía de buenas. Había una canción que a lo mejor la repetiste varias veces ¿no? y te recuerda momentos gratos ¿no? de esta trascendencia que fuiste dando. ¿Cuál sería esa canción que podrías escuchar 100 veces Gaby? Ok, espero mi inglés no me falle. What a wonderful world. Ah, what a wonderful world. Gaby, enhorabuena por lo que estás haciendo. Grábanse su nombre, Gaby Alzina. Va... espero que estés nuevamente en este micrófono en alguna otra ocasión. Gracias. Porque, digo, huelo a trascendencia aquí. Yo creo que va a ser algo muy importante lo que va a ser de aquí en adelante. Yo creo que va a ser algo muy importante lo que va a ser de aquí en adelante. Gracias, Gaby. Gracias. Gracias a quienes nos escucharon, gracias Diana, gracias también a Victoria Ruiz que estuvo aquí en la producción. Soy Jonathan Ruiz, esto es Parteaguas, hasta la próxima.