CHANGELOG

Responde rápido. A cualquier hora. A cualquiera. Su equipo lo describe como alguien siempre disponible, y es verdad. Pero el día que le preguntan cuándo tuvo por última vez una conversación de verdad con alguien —no una actualización ni un seguimiento, sino una conversación—, se queda sin respuesta.

Las herramientas digitales nos han dado velocidad y orden, y nadie querría renunciar a eso. El problema empieza cuando, sin darnos cuenta, dejan de ser un canal y se convierten en un escondite. Cuando elegimos el correo, no porque sea el mejor medio, sino porque, por escrito, no tenemos que ver la cara del otro. Cuando abrimos un hilo para no mantener la tensión en persona.

Este episodio habla de esa frontera difusa entre comunicar y esconderse. De por qué la pantalla nos protege justo de lo que más necesita un equipo de nosotros. Y del coste lento, casi invisible, de liderar a gente que acaba sabiendo lo que pensamos, pero no quiénes somos.

Hay una parte del liderazgo que ninguna herramienta puede hacer por ti. Y suele ser, precisamente, la que más cuesta.

Libro: https://club.inusual.com/101/

Microcurso: https://go.inusual.com/101/

Creadores e invitados

Anfitrión
Pere Rosales
CEO y fundador de INUSUAL

¿Qué es CHANGELOG?

Bienvenido a CHANGELOG, el videocast de INUSUAL para quienes entienden que el cambio no es una opción, sino una constante. En cada episodio, exploramos cómo el cambio impulsa el desarrollo profesional y organizacional, ofreciendo reflexiones, aprendizajes reales y estrategias que te inspirarán a crecer como líder y transformar tu entorno.

A través de historias del proyecto INUSUAL, compartimos nuestra evolución desde los inicios hasta nuestra visión de futuro. Recordamos experiencias que nos han marcado, imaginamos lo que está por venir y desvelamos herramientas prácticas para afrontar los desafíos del cambio con confianza e innovación.

Este espacio está diseñado para quienes quieren convertir la incertidumbre en progreso, liderar con propósito y marcar una diferencia real en su vida y en sus organizaciones. Si te apasiona el crecimiento, este es tu lugar.

Pere Rosales:

Conozco a un directivo que responde a todo en menos de 5 minutos. Mensajes, correos, comentarios en el tablero de tareas, notas de voz, lo que llegue, es un contestador. Su equipo lo admira por eso, dicen que está siempre disponible, que no te deja esperando, que nunca deja a nadie colgado, que es de los que contestan hasta los domingos si hace falta. Pero cuando le preguntas cuándo fue la última vez que tuvo una conversación de verdad con alguien de su equipo, se queda un poco en blanco. No una actualización, no un seguimiento, una conversación, le cuesta encontrarla, por mucho que la busca.

Pere Rosales:

Pasa más de lo que parece, liderar se ha vuelto para mucha gente una sucesión de respuestas rápidas. Atiendes el chat, despachas el correo, dejas comentarios, marcas la tarea comodista, todo el día conectado, todo el día respondiendo. Y al final de la jornada tienes la sensación de haber hablado con todo el mundo, sin haber estado de verdad con nadie, en realidad no has estado con nadie. Las herramientas nos han dado algo valioso, velocidad y trazabilidad. La posibilidad de coordinar a gente que está en sitios distintos, nadie en su sano juicio querría volver atrás en términos de eficiencia.

Pere Rosales:

El problema no son las herramientas, el problema es lo que empezamos a hacer con ellas sin darnos casi cuenta. Porque hay un momento en el que la herramienta deja de ser un canal y se convierte en un escondite, es muy sutil, tienes que dar una noticia incómoda y eliges el correo, porque por escrito controlas mejor lo que dices. Hay un conflicto en el equipo y abres un hilo, porque así no tienes que sostener la tensión del cara a cara, que es más difícil. Alguien no está rindiendo y se lo dejas caer en un mensaje suavizado, indirecto, fácil de matizar después. Y te dices que es por eficiencia, que así queda registrado, que para qué montar una reunión por algo que cabe en apenas 2 líneas.

Pere Rosales:

Pero no siempre es eficiencia, a veces es otra cosa. A veces, es que la pantalla te protege, Te ahorra ver la cara del otro cuando recibe lo que dices. Te ahorra también el silencio incómodo, te ahorra esa pregunta que no esperabas y para la que no tienes una respuesta preparada. Detrás de un teclado puedes pensar, lo que vas a decir, borrarlo, reescribirlo, dejarlo perfecto. En una conversación, no, en una conversación estás expuesto.

Pere Rosales:

Y aquí está lo que más cuesta reconocer. Muchas veces no usamos la herramienta porque sea el mejor canal, la usamos porque es el canal donde nos sentimos más seguros. El coste de esto no aparece de golpe, aparece despacio, y es muy oculto. Tu equipo empieza a saber qué piensas, pero deja de saber quién eres. Reciben tus instrucciones con mucha claridad, pero no te conocen.

Pere Rosales:

No saben cómo reaccionas cuando algo sale mal de verdad. No saben si pueden contarte un problema antes de que vaya a estallar. No saben si detrás de tus mensajes correctos hay alguien que se preocupa o solo hay alguien que gestiona. Y, entonces, pasa lo previsible, que la gente también empieza a esconderse detrás de sus pantallas, como haces tú. Que los problemas se cuentan tarde, cuando ya no se pueden ocultar.

Pere Rosales:

Que las malas noticias se maquillan en un correo en lugar de soltarse en una conversación en el tiempo preciso. Has construido, sin querer, una cultura donde todo el mundo se comunica mucho y se conoce poco. Yo eso lo he vivido. Porque la confianza no se construye en los canales rápidos, para nada. Se construye en los lentos, en el rato que no estaba, en la agenda, en la conversación que no hacía falta tener, pero que tuviste, en el gesto de cerrar el portátil y decir, oye, ¿tienes unos minutos?

Pere Rosales:

Hay una prueba sencilla para detectar si te estás escondiendo. La próxima vez que vayas a escribir algo importante, párate un 2º a pensar y pregúntate por lo que escribes, en lugar de decirlo. ¿Por qué lo haces? Si la respuesta es porque así llega a varias personas a la vez o porque conviene que quede constancia, perfecto, Es una buena razón, adelante. Pero si notas, aunque sea de refilón, que escribir te resulta más cómodo porque así no tienes que enfrentarte a la reacción del otro, ahí tienes una señal.

Pere Rosales:

Eso no es elegir un canal, eso es evitar un momento. Y los momentos que evitas como líder no desaparecen, se acumulan. La conversación difícil que no tuviste hoy te espera mañana y es más grande. El feedback que dejaste caer en un mensaje, en lugar de darlo en persona, vuelve dentro de unos meses sin haber cambiado nada, porque nadie cambia de verdad por un comentario en un mensaje. Liderar a través de una pantalla es legítimo, vivimos así, y está bien.

Pere Rosales:

Pero liderar solo a través de pantalla es otra cosa, es renunciar a la parte del liderazgo que más incomoda y, casualmente, la que más importa, la parte que no se puede delegar en una herramienta, la parte en la que tienes que estar tú entero, con tu cara, con tu voz, sosteniendo lo que pasa sin un teclado de por medio. Las herramientas hacen muchas cosas por ti, te coordinan, te ordenan, te recuerdan, te conectan, hay una sola cosa que no pueden hacer, no pueden estar presentes en tu lugar. Así que quizá la pregunta no sea, ¿cuántos mensajes respondiste hoy? Igual, la pregunta es otra. ¿Cuándo fue la última vez que apartaste la pantalla y estuviste de verdad delante de alguien de tu equipo?

Pere Rosales:

¿Y qué es lo que llevas tiempo resolviendo por escrito, sabiendo en el fondo que merecía una conversación? Seguimos.