Parteaguas Diario

¿Se están acabando los vuelos baratos en México? En este episodio de Parteaguas, Jonathan Ruiz analiza la posible fusión entre Viva y Volaris y lo que realmente hay detrás: Pemex, costos energéticos, competencia agotada y el posible cierre de una era de boletos artificialmente bajos. Con datos duros y contexto histórico, la pregunta incómoda queda en el aire: ¿volar será inevitablemente más caro? Además, Fernando Santa Cruz presenta cinco noticias clave de inteligencia artificial que revelan una redistribución profunda del poder tecnológico: modelos baratos venciendo a gigantes, alianzas impensables, agentes que reemplazan procesos completos y la carrera por la eficiencia.

What is Parteaguas Diario?

Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.

Lunes 22 de diciembre de 2025, y justo en estos días en los que llenamos los aeropuertos, dos aerolíneas mexicanas que tienen o atienden a dos tercios de todos los viajeros, es decir, más del 60 % de los viajeros, Volaris y Viva, anuncian que quieren fusionarse en una sola empresa. ¿Qué significa eso? Hoy es también día de Fernando Santa Cruz y las cinco noticias más importantes en materia de inteligencia artificial. Vamos con las aerolíneas y vamos con Fernando Santa Cruz y la inteligencia artificial. Yo soy Jonathan Ruiz. Bienvenidas. Bienvenidos. En este parteaguas de lunes, les pregunto si acabarán los boletos baratos de Viva y Volaris. Su llegada fue brutal cuando aparecieron en el negocio de las aerolíneas. Los precios de los boletos frenaron abruptamente sus alzas. Ahora que representantes de Viva y Volaris anunciaron la semana pasada que quieren fusionarlas, llega también sin querer las posibles razones escondidas y un anuncio silencioso. Si eso sucede, difícilmente volverán a bajar sus precios. Vamos a los datos. Ubíquense, por favor, en 2005, hace 20 años. Aeroméxico y Mexicana dominaban los aeropuertos nacionales. Las tarifas aéreas habían aumentado 13 por ciento ese año y un año antes, en 2024, 17 por ciento. Pero en ese año, 2005, apareció Volaris y poco después, Viva, unos meses después. Los precios se congelaron. La fuente oficial de la inflación, el Inegi, detalla que después de esos aumentos, en 2015, las tarifas aéreas sólo subieron 0 .53%, o sea, casi nada. Las aerolíneas de bajo costo habían llegado a México. ¿Qué significó eso? Pues que más gente pudo volar. También la eliminación de los tragos y la comida fácil en el avión. Si la quieres, la pagas. Lo mismo con tu enorme y pesada maleta. Quien quiera llevar su closet de vacaciones debe enfrentar el precio. La pregunta que flota desde la semana pasada, nunca mejor dicho, es inevitable. ¿Volar será más caro para los consumidores si esta fusión se concreta? La respuesta corta es incómoda. Probablemente no de inmediato, pero sí estamos frente al posible final de una era de abaratamiento estructural de los vuelos en México. Los datos ayudan a ponerlo en perspectiva. Antes de la llegada del modelo de bajo costo, entre 1995 y 2005, las tarifas aéreas en México casi se triplicaron y crecieron más de 280 % en sólo 10 años. Era un mercado con pocos jugadores dominado por Mexicana y Aeroméxico. A partir de 2005, con la llegada de Volaris y Viva, esa dinámica se rompió. Entre 2005 y 2025, que representan 20 largos años, El aumento acumulado fue de alrededor de 140%. En un periodo, insisto, del doble de largo, los precios solo aumentaron la mitad y por debajo de la inflación general de los precios en México que registra el Inegi. La pendiente del encarecimiento de los vuelos se desplomó, no porque todo fuera más eficiente, sino porque algunas veces la competencia obligó a sostener precios artificialmente bajos. Ese es el punto clave para entender esta fusión. Volaris y Viva no llegan a este intento desde el mismo lugar, pero sí llegan a la misma conclusión. Los costos del modelo de negocio ya no aguantan sin escalar. En el caso de Volaris, la presión es silenciosa, pero más estructural. Sus tarifas llevan tiempo cediendo, los márgenes se adelgazan y la disciplina financiera, que durante años fue una virtud, empieza a convertirse en un límite. El negocio sigue funcionando, pero con cada vez menos margen de error. Volaris no está contra la pared, pero tampoco puede permitirse otra década compitiendo y reportando pérdidas netas como lo hace este año. Viva, en cambio, todavía reporta ganancias netas pequeñas del 4 por ciento sobre sus ingresos en este 2025, pero enfrenta una presión más visible y operativa, disrupciones técnicas, aviones en tierra, motores que no rinden como prometían y costos que escalan rápido. No es un problema de demanda. Los aviones siguen llenos, sino de rentabilidad reducida por factores que no controla. Cuando el costo por asiento se dispara, el volumen deja de ser un escudo. En el fondo del interés por fusionarse está la necesidad urgente de bajar costos para estas dos empresas, en especial, atención, los costos de combustible. Pese a que el precio del petróleo en el mundo y en México se desploma, la turbosina en México no para de aumentar, producto de reglas gubernamentales, ya saben, y lleva años sin volver a niveles realmente bajos. Su precio actual supera los $26 pesos por litro, de acuerdo con Pemex, contra los $10 pesos que valen en Estados Unidos, de acuerdo con la Agencia de Información Energética. de ese país. Ha subido de forma persistente, incluso cuando la gasolina se modera. Mientras competían, Volaris y Viva se forzaban a sostener tarifas que no reflejaban ese costo. Juntas pueden dejar de hacerlo. Hoy, con una turbocina estructuralmente cara y un proveedor dominante como Pemex que controla el gobierno, El modelo Low Cost se queda sin amortiguadores. La fusión entre volar y si viva no parece responder a un apetito por subir tarifas, sino a un entorno energético que ya no acompaña la expansión infinita del avión barato. Lo que ambas comparten es más importante que lo que las separa. Ninguna puede subir tarifas sin perderlos a ustedes, a los pasajeros, en un mercado extremadamente sensible al precio, porque muchos deciden o decidimos no comprar el boleto si sale demasiado caro. Los cobros por maleta o por comida dejaron de ser una ventaja para estas aerolíneas y se convirtieron en una condición mínima para sobrevivir y no enfrentar el destino, digamos, de Interjet, que ya desapareció. Ahí es donde aparece el interés de la fusión, quizás no como un movimiento para dominar precios, sino como una respuesta industrial a un entorno que dejó de perdonar. Escala para negociar flota, escala para absorber costos, dejar de competir en las mismas rutas, reducir el número de talleres, escala para dejar de competir hasta el hueso en cada ruta. Déjenme decirlo sin eufemismos. no se fusionan para cobrar más, sino porque seguir cobrando lo mismo ya no alcanza para sobrevivir. En efecto, estas empresas esperan que las autoridades aprueben su fusión en un plazo de 12 meses. En el proceso o al final de este, la amenaza de un incremento en los precios por volar en México es latente y eso, ojo, puede ser un problema para ciudades como Cancún, Los Cabos, Acapulco, inclusive la Ciudad de México, para el negocio turístico de hoteles y restaurantes que dependen de que nosotros, la gente, vuele. Soy Jonathan Ruiz y ahora sí vamos con Fernando Santacruz y sus cinco noticias más importantes en materia de inteligencia artificial.

Hola, soy Fernando Santacruz y esto es Parteaguas con Jonathan Ruiz. Les traigo esta vez desde Cozumel cinco noticias de inteligencia artificial que revelan cómo el poder se está redistribuyendo. Un modelo de 500 dólares humillando a gigantes que gastan billones. Dos, rivales históricos se abrazan. por el miedo a su enemigo. Y tres, el chat deja de ser el asistente para convertirse en el sistema operativo. Les platico. Primera noticia de esperanza radical, Samsung TRM demuestra que 500 dólares pueden vencer a 500 mil millones de dólares en chips. Un modelo con apenas 7 millones de parámetros alcanzó el 45 % en el benchmark más difícil de razonamiento abstracto. Para contexto, compite con modelos 50 .000 veces más grandes. ¿El costo de entrenamiento? menos de $500 dólares. No es magia, es arquitectura inteligente. Mientras OpenAI y Google se están gastando fortunas en hacer modelos cada vez más grandes, Samsung demostró que la recursividad y el diseño elegante puede vencer a la juguerza bruta. El mensaje es claro, la innovación algorítmica democratiza lo que el capital monopoliza. No necesitas ser un gigante para pensar como uno. Segunda noticia de Alianza Impensable. Google y Meta se abrazan porque NVIDIA se volvió la amenaza común. Dos rivales que llevan años peleándose por usuarios, datos, talento, ahora colaboran en el Torch TPU para el PyTorch, que es una librería fundamental en el entrenamiento de modelos, y tiene que funcione perfectamente en los chips de Google. El objetivo, romper la dependencia del software CUDA de NVIDIA. Piénsenlo. La empresa de chip se volvió tan poderosa que obligó a los gigantes del software a unirse. La guerra ya no solo es quién tiene el mejor modelo, es sobre quién controla esa infraestructura base como CUDA. Cuando tus enemigos se alían, sabes que te convertiste en el verdadero poder. NVIDIA debería tomarlo como advertencia y también como un halago. Tercera noticia de transformación laboral. Los autopilotos desplazan a los copilotos y el capital lo está confirmando. Lovable, una startup de Estocolmo, levantó 330 millones de dólares con una valuación de 6 .6 billones. Su apuesta, agentes que construyen aplicaciones completas de inicio a fin. No sugieren código, lo escriben, lo prueban, lo despliegan. La diferencia es fundamental. Un copiloto ayuda al programador, un autopiloto reemplaza el proceso completo. El cliente ideal ya no es el desarrollador, es el gerente de producto que tiene una idea. Mientras debatimos si la IA nos quitará el trabajo, el capital de riesgo ya comienza a hacer sus apuestas. Deciden invertir en quien automatice profesiones enteras, no en quien los asista. Cuarta noticia de plataformas. ChatGPT dejó de ser chat para convertirse, o al menos aspiran a convertirse, en un sistema operativo. Les platico, OpenAI lanzó un directorio de aplicaciones invocables con menciones dentro del chat, un arroba, Canva, crea una presentación, arroba Spotify, haz un playlist, arroba Google Drive, búscalo. archivo, todo sin salir de la conversación. Los socios de lanzamiento son de primer nivel, Google Drive, Spotify, Canva, Dropbox. La visión, obvia, transformar ChatGPT de chatbot a un ecosistema. La batalla no es quién tiene el mejor modelo o el modelo más inteligente, sino quién construye el lugar donde se resuelven problemas reales. El ganador no será el mejor modelo. será la mejor plaza comercial. Quinta noticia de eficiencia, Gemini Flash redefine el juego. Tres veces más rápido, 70 % más barato, de estático. Google lanzó Gemini 3 Flash, que lanza 128 tokens por segundo, que es rapidísimo. Tres veces más rápido que su versión anterior. y entre un 60 -70 % más barato. 50 centavos por un millón de toques de entrada, supera al modelo anterior en 18 de 20 pruebas, es decir, es inteligente. El mercado de los agentes ya no necesita modelos gigantes que piensan profundo, necesita modelos ágiles que pueden iterar miles de veces sin quebrar el presupuesto. La velocidad y el costo se volvieron la métrica que importa y cuando la eficiencia gana, el acceso se democratiza. Cinco noticias, una redistribución de poder, 500 dólares compiten con billones, rivales se vuelven aliados y el chat se convirtió en plaza comercial. El futuro no pertenece al más grande, sino al más ágil, y eso es una noticia muy esperanzadora para quienes no tenemos billones, pero sí tenemos ideas. Soy Fernando Santa Cruz. Seguimos documentando esta redistribución de poder para Parte Aguas. Gracias por escuchar este Parte Aguas. Si les gusta, compártanlo. Hasta mañana.