Parteaguas Diario

¿México se quedará sin gas? El giro de Sheinbaum y la apuesta de Cemex
¿Cómo se produce realmente la electricidad que carga tu celular? Probablemente con gas natural. Y ahí está el problema: México no lo produce en cantidad suficiente.
Esta semana, la presidenta Claudia Sheinbaum dio un giro inesperado sobre el fracking y abrió la puerta a una discusión que puede redefinir el futuro energético del país… y generar oportunidades de negocio para muchos.
En este episodio de Parteaguas, Jonathan Ruiz analiza por qué México importa seis veces más gas que hace 20 años. Además, Juan Carlos García Barcala explica cómo Cemex, una de las cementeras más grandes del mundo, está intentando cambiar las reglas del juego energético invirtiendo en tecnología para convertir residuos en combustible limpio. No es sostenibilidad de discurso: es estrategia pura para sobrevivir en un mundo de energía cara y regulaciones duras. Energía, política, industria pesada y decisiones que afectan tus cuentas. ¿Le van a dar gas a México? Escúchalo antes de que el carrusel vuelva a girar.

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Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.

¿Cómo se produce la electricidad, eh? A eso vamos. Hoy también acompaña Juan Carlos García Barcala, quien también habla de eficiencias en el tema de la energía y en la producción de cemento. Con CEMEX. Soy Jonathan Ruiz, este es mi Parteaguas, bienvenidas. Bienvenidos. I love it. Viernes 20 de febrero de 2026. En mi columna Parteaguas publicada hoy en El Economista les pregunto ¿Le van a dar gas a Claudia? Asumo que vieron el giro que dio la presidenta Claudia Sheinbaum esta semana. Vale la pena revisar bien lo que dijo, porque puede abrir un negocio para ustedes, para un montón de gente. ¿Con qué cargaron ustedes su celular esta noche? Lo más probable es que haya sido con gas natural. Sí, con electricidad, pero producida con una turbina parecida a la de los aviones, que en lugar de turbosina usa gas natural en un ciclo combinado. Hay un problema con eso. Los mexicanos no tenemos gas. Vaya, el territorio nacional tiene ricas reservas que comparte en la zona del río Bravo con Estados Unidos, pero no las sacamos porque dependiendo del momento, exiladores de oposición se oponen o se opusieron al fracking. Esa palabra cambió la historia de Estados Unidos. El fracking convirtió a ese país en el mayor productor de petróleo y gas en el mundo, rebasando la década pasada a Arabia Saudita. Y su producción sigue creciendo por el fracking. Antes de que eso sucediera, coincidí en Monterrey en una reunión con un comisionado de la Texas Railroad Commission. Es raro que mencione la palabra railroad, pero así se llama la autoridad que controla las tuberías y los ductos de petróleo y gas de ese estado. En esos días, la escasez de gas natural disparó los precios a niveles récord, lo que quebró a empresas mexicanas importadoras de gas como la otrora productora de los cobertores San Marcos, SITSA. Sí, esos cobertores de los tigres. Y ese problema amenazaba también a otras empresas como Cemex y Vitro. Las propias compañías tejanas pasaban problemas, penas para pagar. Cuando me topé con este hombre, con las características físicas de un personaje de la serie Yellowstone, ya la vieron. Bueno, el caso que le pregunté, oiga, y si se pone esto más feo, ustedes que son la autoridad, ¿nos van a cerrar la llave del gas a los mexicanos? Compréndanme, por favor. Yo era habitante de Nuevo León y entonces me preocupaba incluso calentar mi casa durante el crudo invierno regiomontano. ¿Estás loco? Me contestó. Bueno, no así, me lo dijo en inglés. ¿Y ustedes qué? ¿Nos van a cerrar la del petróleo? Me respondió. Pueden imaginarse cuánto me tranquilicé. Tenemos un sólido candado, pensé en esos días. Va a haber gas. Pasaron 20 años y seguimos en las mismas, por decisiones de políticos más ocupados en curules y votos que en la economía de ustedes. Somos crecientes importadores de gas todavía, aunque con una diferencia importante en la relación con los vecinos. Y doy paso a una cita de la presidenta Claudia Shemo. El petróleo que se produce aquí se refina aquí y se consume y hace exporte. realmente muy poco. Esto lo dijo la presidenta el miércoles durante su mañanera en el Palacio Nacional. Bueno, pues después de esta declaración me doy cuenta que ese candado que teníamos con el petróleo ahora es más bien como uno de esos candados chiquitos que se les ponen a las maletas cuando viajas en avión. Eso ocurre cuando ustedes con sus aparatos y este país elevan la demanda de electricidad como un adolescente que se empuja en litros de leche. En contraste, la atribulada Pemex produce menos gas que en esos viejos días y hoy México importa seis veces más gas natural que en tiempos de aquella insolvencia temporal de Sitsa. Justo ahora la presidenta espera aplicar un plan para elevar dramáticamente la capacidad de producción de electricidad, adivinen, con gas. La decisión, la verdad, luce correcta, salvo por lo que aquí les estoy exponiendo. Entonces ocurrió lo del miércoles. Aquí está la presidenta.

"Yo durante muchos años dije no a la fractura hidráulica, no, porque tiene químicos, se contamina el agua, se usa agua en lugares donde no hay agua. Pero justamente la búsqueda es de tecnologías que no tengan estos impactos ambientales y que permitan obtener gas sin la contaminación con reciclaje de agua y con otros esquemas y en lugares donde no haya población cercana".

Esto lo dijo la presidenta Sheinbaum también durante su conferencia matutina de este miércoles. La mandataria también reveló que su equipo trabaja en dos vías para producir más gas en México, lógicamente.

"La primera es el gas convencional. ¿Cómo extraemos más gas convencional? ¿Y dónde hay gas convencional? Convencional quiere decir de los pozos normales. Y la otra es un grupo de trabajo de expertos que vea si es factible el gas no convencional con reciclaje de agua, con el uso de otros químicos, con otras formas que no tengan los impactos ambientales que hoy tiene la fractura hidráulica. Todo el gas que importamos de Texas viene de fractura hidráulica".

Eso es más o menos lo que dijeron otros presidentes en otros días. La democracia de este país es un carrusel y estamos viendo pasar otra vez ese caballo. Veremos qué dice ahora la oposición, incluyendo la del partido de la presidenta. ¿Le van a dar gas a la presidenta? ¿A los mexicanos? Lo necesitamos, más ahora que ya no hay San Marcos. Vamos ahora sí con Juan Carlos García Barcala y su historia de Cemex. Hay una empresa que lleva más de 100 años quemando combustible para hacer cemento y acaba de apostar a que el futuro de su competitividad está en los residuos que nadie quiere. Soy Juan Carlos García Barcala y esto es Estrategia en Tiempo Real para Parteaguas de Jonathan Ruiz. Revisando hace unos días en Mérida, vi desde el avión la planta que antes se llamaba Cementos Maya. Mi abuelo, Jesús Barcala, adquirió el terreno para los inversionistas y como gerente general supervisó su construcción entre 1954 y 1956. Hoy, esa planta es parte de Cemex, el gigante cementerio de origen mexicano del que hoy hablamos. Si no te suena el nombre, seguramente has pasado frente a una obra donde usaron su concreto. Es la cementera mexicana más grande del mundo, con operaciones en más de 40 países. Y uno de esos negocios donde hacer las cosas bien implica quemar cantidades importantes de energía. El horno donde se produce el cemento necesita calor extremo. Y ese calor viene de combustibles que cuestan mucho y que generan CO2. No es un detalle menor. es el corazón del negocio y también su principal dolor de cabeza. Cemex anunció una nueva inversión en WT Energy, una startup que convierte residuos no reciclables y biomasa en energía limpia. La noticia llegó a través de Cemex Ventures, su brazo de innovación. Y aunque a primera vista puede sonar a una empresa haciendo su tarea de sostenibilidad, lo que pasa de fondo es mucho más interesante. Piensa en esto. Cemex no está en un momento holgado. Lleva meses ejecutando un programa de ahorros de 350 millones de dólares. Acaba de vender sus operaciones en Panamá para enfocarse donde ve mejor retorno. Tiene un CEO nuevo desde abril del año pasado. Es decir, es una empresa que está eligiendo muy bien dónde poner sus fichas. Y en ese contexto decide invertir en una startup de residuos. Eso dice mucho. Lo que vale la pena entender es que la energía en cemento no es un gasto fijo de la vida, como muchas empresas lo tratan. Es una variable estratégica. Si el precio del gas sube, tus márgenes caen. Si la regulación de carbono aprieta, o pagas impuesto o cambias el proceso. El problema es que la mayoría de las empresas en industrias intensivas de energía se limitan a negociar mejores contratos con sus proveedores. Cemex está intentando algo diferente. WT Energy ya tiene un piloto industrial real en Alcantara. España, donde están convirtiendo bioresiduos en hidrógeno limpio para alimentar hornos cementeros. No es una promesa en papel, es un horno real, con combustible alternativo real, midiendo si funciona a escala. Lo que hace esto complicado de verdad, es que la tecnología todavía tiene que demostrar que puede competir en costo contra el gas o el carbón a escala industrial. Si el piloto no entrega resultados, la apuesta pierde sentido. Pero si funciona, Cemex estaría resolviendo al mismo tiempo tres problemas. Reduce su exposición al precio de los combustibles, baja su huella de carbono y se adelanta a regulaciones que van a ser más exigentes en Europa y probablemente en el resto del mundo. Esto es lo que Michael Porter llamaría reconfigurar la cadena de valor. No estás optimizando lo que ya tienes, estás rediseñando dónde vive tu ventaja. Porter siempre insistió en que la estrategia no es hacer lo mismo un poco mejor, es elegir hacer cosas diferentes. Y Cemex está eligiendo controlar una parte de su cadena que históricamente dejaron en manos de terceros, la energía. Esa decisión cambia la naturaleza de la competencia, porque cuando tus rivales todavía están negociando contratos de gas, tú ya estás produciendo tu propio combustible. La pregunta para tu empresa es directa. ¿Cuál es ese costo que llevas años administrando sin cuestionarlo? Porque quien lo rediseña primero no solo ahorra, juega diferente. Soy Juan Carlos García Barcala. Para más análisis y conversación directa, sígueme en www . jcgb . mx. Esto es Estrategia en Tiempo Real para Parteaguas de Jonathan Ruiz.

Gracias por escuchar Parteaguas esta semana. Si ustedes ya están suscritos, por favor recomienden este podcast. Hasta el lunes.