Notas con audio

La vía soporta una circulación cada vez más intensa. Accidentes, motos, exceso de velocidad, demoras y sobrepasos forman parte de la rutina de los vecinos.

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La casa de Juana Pérez está ubicada sobre el Camino del Perú, a escasos metros de la calle Frías Silva, en San José. Desde cualquier habitación, según cuenta, se escuchan bocinazos y frenadas constantes. “Hay mucha imprudencia; esto es muy peligroso. Los peatones se arriesgan todo el tiempo para cruzar”, expresa la mujer de 65 años.Juana recuerda que, en su juventud, San José era una localidad muy tranquila. Salían a pasear por el Camino del Perú. “Cada tanto, pasaba un colectivo blanco, que venía de Tafí Viejo. Por la ruta 315 circulaban más que nada carros tracción a sangre”, rememora.La Municipalidad capitalina afirma que el Camino del Perú necesita una mirada metropolitanaEl paso de los años no trajo muchas transformaciones en la infraestructura del camino. En cambio, sí se sumaron miles de autos, con velocidad, con imprudencias, con choques que aumentan día a día. “Este es un lugar muy agobiante. Todo se volvió más incómodo”, sostiene mientras intenta cruzar en la esquina semaforizada. Tiene que estar más que atenta porque los más impacientes conductores nunca respetan cuando la luz se pone en rojo.Para la mayoría de los vecinos del Camino del Perú, tanto en San José como en Villa Carmela, no es fácil circular por esta vía. Hay demasiados peligros en una ruta que está siempre saturada. Para colmo, es para muchos la única alternativa que tienen para llegar a sus casas. Por eso, reclaman alternativas de circulación.Camino del Perú: Yerba Buena dice que hace lo que puede ante un problema que la superaLos comisarios de las seccionales de la zona coinciden en que los accidentes son frecuentes y que las motocicletas aparecen en la mayoría de los siniestros. La madrugada y los fines de semana son los momentos más críticos.La situación no es uniforme durante todo el día. En determinados horarios, el problema es la velocidad y las maniobras imprudentes; en otros, el exceso de vehículos transforma la ruta en una larga fila de autos que avanza lentamente. En ambos casos, el resultado es el mismo: una arteria exigida al límite.“Tenemos intervenciones por accidentes de circulación y, por lo general, la mayoría se dan sobre Camino del Perú”, explica Cristian Díaz, comisario de San José. No obstante, según describe, hay determinados sectores de San José en los que el tránsito se caracteriza por ser muy lento."Una frontera administrativa jamás puede convertirse en una tierra de nadie": la carta que expone el colapso del Camino del PerúSergio Juárez, comisario de Villa Carmela, conoce también de cerca esa realidad. Aunque lleva apenas dos o tres meses al frente de esa dependencia, asegura que los siniestros viales son frecuentes en la zona y que las motocicletas aparecen reiteradamente entre los vehículos involucrados.Motos y velocidadEl tramo que corresponde a Villa Carmela concentra distintos tipos de tránsito sobre una misma vía. Por allí circulan autos y camionetas particulares, motocicletas, colectivos y camiones vinculados a la actividad productiva, principalmente los que transportan limones.“Muchas veces los incidentes son por maniobras imprudentes, por el exceso de velocidad o porque por ahí quieren hacer sobrepasos en lugares no permitidos”, explica.Un nuevo atajo para evitar el caos del Camino del Perú: la conexión informal que podría aliviar la ruta 315El comisario menciona incluso situaciones en las que se produjeron choques entre motocicletas. Aunque estos rodados son uno de los principales protagonistas de los accidentes, el problema, sin embargo, no puede atribuirse únicamente a un tipo de vehículo, aclara.Al igual que en San José, en Villa Carmela el gran volumen de vehículos hace que, durante buena una parte de la jornada, la ruta funcione como un embudo. Cuando el tránsito se descongestiona aparecen las aceleraciones, los sobrepasos y las maniobras que pueden terminar en un choque.Juárez señala que los accidentes ocurren en distintos horarios, pero que existe una mayor frecuencia durante la noche y la madrugada, especialmente durante los fines de semana. “Por ahí salen, vuelven de bailar”, explica el comisario de Villa Carmela. Y menciona también la posible influencia del alcohol entre algunos conductores.Juárez explica que desde las primeras horas de la mañana hasta la noche hay personal de la comuna de Cebil Redondo en distintos cruces, especialmente en las salidas de barrios y en los sectores cercanos a establecimientos educativos. Según su descripción, puede encontrarse personal de tránsito cada 100 o 200 metros en algunos sectores.El Camino del Perú, al límite: una nueva iniciativa privada busca aliviar el tránsitoDíaz también destaca la presencia de agentes en distintos puntos, desde la zona conocida como La Cartujana hasta la calle Frías Silva.Pero la cantidad de personal no necesariamente elimina los riesgos. Para los vecinos, el problema se percibe todos los días. “No es fácil circular por el Camino del Perú. Hay demasiadas imprudencias”, sostiene Rodrigo García González.Su percepción coincide con la de otros habitantes que transitan cotidianamente por la zona: la presencia de controles puede ordenar determinados cruces, pero no resuelve el problema estructural de una ruta sobrecargada.La explicación de fondo está en la transformación urbana de la zona. La ruta provincial 315 fue pensada para un contexto muy diferente al actual. Durante las décadas de 1970 y 1980, la circulación era considerablemente más fluida y el noroeste tucumano tenía una densidad urbana mucho menor.Proponen un plan para hacer una avenida a metros del Camino del PerúA partir de la década de 1990 comenzó un fuerte crecimiento inmobiliario, cuenta Juana Pérez. San José, Cebil Redondo y Yerba Buena se expandieron. A los barrios tradicionales se sumaron urbanizaciones privadas, countries, comercios, clubes y nuevos desarrollos. La aparición de Lomas de Tafí profundizó todavía más el cambio en la dinámica de circulación.La consecuencia fue inevitable: más personas, más vehículos y más desplazamientos diarios sobre una infraestructura que no creció al mismo ritmo. En las horas de mayor circulación, el Camino del Perú puede movilizar alrededor de 2.000 vehículos por hora.La conexión Fanzolato-Camino del Perú es clave para Yerba BuenaEn algunos sectores, la ruta se convierte entonces en una sucesión de autos detenidos o avanzando lentamente. Las colas se extienden, los colectivos tienen dificultades para detenerse y reincorporarse, y los peatones deben buscar espacios entre los vehículos para cruzar.Romina Bulacio tiene un diagnóstico contundente sobre la ruta 315: “es insoportablemente lenta”. “Y es la única vía que tenemos para llegar a nuestras casas”, apunta.