Diccionario sonoro que recoge los nombres, historias y lugares protagonistas de la emocionante aventura que representa la música contemporánea desde su creación a la actualidad. Más información: march.es/contemporanea
Máquina. Del latín máchina, a su vez del griego antiguo(makhana), variante dórica de mekané, "aparato, modo".
Una máquina es un conjunto de aparatos combinados para recibir cierta forma de energía y transformarla en otra más adecuada, o para producir un efecto determinado. Podríamos considerar que los instrumentos musicales tradicionales, o buena parte de ellos son, de facto, máquinas.
Hay una interesante y extensa historia de la música y las máquinas, magníficamente abordada por Alfredo Aracil en su libro “Música sobre máquinas y máquinas musicales. Desde Arquímedes a los medios electroacústicos”. El relato arranca con muñecos autómatas de múltiples tiempos y culturas: desde los Wayangs del teatro religioso de Java y Bali, hasta las marionetas chinas de los teatros de sombras, de los pájaros metálicos silbadores descritos por el califa Al-Jatib en la Historia de Bagdad, al Reloj de Gaza, en Siria, construido hacia el año 500 de nuestra era.
El Renacimiento y el Barroco también son ricos en ingenios mecánicos sonoros, caso del "Decadeordon Naturae" u "Organo decaulum", descrito por Athanasius Kircher como una verdadera máquina para simbolizar las relaciones armónicas entre todas las realidades del Cosmos, un "mundus órgano" que, al igual que Dios, y también los complejos relojes medievales en catedrales, iglesias y ayuntamientos, pretende explicar y comprender todas las realidades del Universo.
La Ilustración y el Romanticismo aportan una nueva imagen del autómata. Kirnberger, Haydn y Mozart realizan manuales para componer por medio de dados. Hay que lanzarlos y buscar el número resultante en una tabla de células melódicas y armónicas. Se escribe y se procede de igual modo con el siguiente compás.
En tiempos de los Gabinetes Maravillosos –las "Wunderkammern"–, cada vez más lejos de los palacios y más presentes como museos de objetos curiosos abiertos al público, las consecuencias de la Revolución Industrial no tardan en llegar al mundo de la Música y la Máquina.
Jacques de Vaucanson, ingeniero e inventor francés considerado el creador del primer robot, es autor, en 1735, del impactante “Flautista”, un muñeco de tamaño natural capaz de interpretar 12 melodías. Alexandre Nicolás Tehéroud, fabricante de juguetes y autómatas, vuelve sobre aquel ingenio clásico en 1878 para da vida a su propio "Flautista".
El siglo XX es el momento en el que más espléndidamente se expande la relación entre música y máquina con la invención de aparatos eléctricos y electrónicos primero, y hardware y software después, que hacen posible no solo la creación musical sino su difusión a gran escala.
Los 'Intonarumori' son instrumentos creados en 1913 por el pintor futurista y compositor italiano Luigi Russolo. Generan ruido acústico y permiten crear y controlar dinámicas y alturas en diferentes tipos de ruidos. Cuando entran en acción conjuntamente estamos ante la “orquesta futurista".
Más adelante György Ligeti, fascinado desde niño por los mecanismos autómatas, crea su 'Poema sinfónico para 100 metrónomos', obra post dadaísta en la que la mano humana se limita a poner en funcionamiento la idea.
El advenimiento de máquinas musicales se dispara con máquinas efímeras que acortan los tiempos entre generaciones de inventos: telarmonio, esferófono, partiturófono, eterófono, ritmicón, trautonium… Y se le suma una tecnología nueva: los instrumentos no capaces de crear música, sino aún más sorprendentemente, de reproducirla.
"La técnica reproductiva desvincula lo reproducido del ámbito de la tradición", escribe Walter Benjamín en “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica" mucho antes de que el cuarteto alemán Kraftwerk encomiende una de sus canciones, 'The robots', a cuatro autómatas con sus caras sobre el escenario. Ellos, pioneros de la música electrónica de masas, son la antesala de la penúltima creación humana, la música autogenerativa, y de la primera en la que la máquina no necesita al hombre. El siglo XXI traerá novedades asombrosas de la mano de la Inteligencia Artificial.
Mientras llegan escuchamos los sonidos de cuatro máquinas construidas entre 1978 y 1985 por el artista suizo Jean Tinguely bajo el nombre de 'Méta-Harmonies'. Ruedas, motores e instrumentos musicales interactúan creando su propia inteligencia sonora.