Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.
Hoy pienso darles una guía de cómo podrían hacerse ricos. Ojo, no les voy a dar aquí la respuesta, digo, no es tan fácil, pero aquí les voy a exponer qué preguntas se están haciendo los más ricos del planeta que se van a hacer en dos semanas en la reunión anual del Foro Económico Mundial, cuya respuesta es tan complicada que yo asumo que quien sea capaz de responder, sí, puede hacer negocios que los pueden volver ricos. Esto es Parteaguas, bienvenidas, bienvenidos. Soy Jonathan Ruiz, es 6 de enero, Día de Reyes, y en este Día de Reyes les planteo cinco preguntas que se hacen los ricos y que se van a hacer en el Foro Económico Mundial. Primera pregunta, ¿cómo cooperar en un mundo más disputado? Y les voy a decir cómo se responden ellos mismos a esta pregunta. El mundo dejó de regirse por reglas claras. Las grandes potencias compiten abiertamente. Las alianzas se mueven y la confianza se erosiona para empresas y gobiernos. La geopolítica ya no es contexto, es parte de la operación diaria. Paréntesis aquí es asunto ya de todos los negocios. Antes se los dejábamos a los presidentes, pero bueno, ahora se ha metido hasta la caja. Cierro paréntesis. En este escenario, cooperar no es una consigna moral, sino una necesidad práctica. Sin coordinación entre sector privado, gobiernos y sociedad civil, la volatilidad no se gestiona, se amplifica. Abro otro paréntesis. Nótese que el Foro Económico Mundial pues vende esta idea de cooperación. Vaya, por eso es un foro y por eso vende cara su asistencia a estos foros. Debo decir que yo asistí en tres ocasiones a reuniones anuales del Foro Económico en Davos. Conozco la operación, entiendo su valor. Me tocó conocer a gente en verdad valiosa que trabaja por la sociedad, como Paty Ruiz Corzo, por ejemplo, que trabaja por el ecosistema de la Sierra Gorda en Querétaro, en México, y que consiguió proteger la biosfera. mediante un decreto presidencial que la mantiene hasta cierto punto todavía como una sierra virgen vaya. Pero en fin, cierro un paréntesis. Por eso digo que sí, el foro sí pretende de algún modo cosas positivas. Y continúo con las preguntas. Segunda pregunta. ¿Dónde encontrar nuevas fuentes de crecimiento? Se pregunta el Foro Económico Mundial. El crecimiento global se desacelera, responde. Asimismo, el comercio pierde fuerza y la deuda limita el margen de maniobra de los gobiernos. Ya no alcanza con políticas de corto plazo. El crecimiento que queda por capturar depende de productividad, repito, productividad, otra vez productividad, innovación y de que sus beneficios lleguen a más personas sin cohesión social. Incluso el crecimiento se vuelve frágil. De nuevo, la solución no es aislada, requiere acción conjunta. Eso es lo que dice el Foro Económico Mundial. Y por qué recalqué de forma tan antipática la palabra productividad? Vaya, cuando tienes de competencia a un cerebro tan avanzado como el de miles o millones de computadoras con inteligencia artificial, evidentemente el propósito humano se vuelve el de convertirse en algo más productivo que lo que fuimos hace cinco años. ¿Cómo aprovechamos esa inteligencia artificial para hacer más cosas con nuestras ocho horas de trabajo? Si eso significa aprender varios idiomas, bueno, ahí lo tienen, productividad. Si eso significa convertirse en mejores diseñadores de habitaciones o de espacios, bueno, ahí lo tienen. También así se pueden hacer más productivos, es decir, producir más cosas de mayor valor con su tiempo. Tercera pregunta del Foro Económico Mundial ¿Cómo invertir mejor en las personas? Y así se responde. La inteligencia artificial está reescribiendo el mercado laboral más rápido de lo que los sistemas educativos pueden reaccionar. Millones de empleos cambiarán y cientos de millones de jóvenes buscarán trabajo en economías que aún no los generan. A esto se suma una brecha profunda en salud y bienestar. Invertir en personas ya no es un tema social, es una condición para la estabilidad económica. Aquí cierro el comentario del Foro Económico Mundial y aporto el mío. Efectivamente, en este momento el tema es que estamos probablemente en la circunstancia de hace 100 años multiplicada por 5. Imagínense ustedes a un muchacho que arreglaba carrozas y bicicletas en 1920 en el centro de la Ciudad de México, Buenos Aires o Río, cualquiera de esas grandes capitales de Latinoamérica. De pronto les pasaba enfrente un coche que se movía sin caballos y sin fuerza humana moviendo las piernas. ¿Qué pensaría ese muchacho o esa muchacha que arreglaba carrozas? Evidentemente, estaba viendo probablemente el final de su trabajo, salvo por aquellos que entendieron cómo funcionaban esas máquinas y aprendieron a arreglarlas, y entonces nacieron los talleres, los talleres mecánicos que no existían hace 100 años. En fin, así estamos ahora. No estoy diciendo que sea paralela la historia, solamente digo que es un replanteamiento de qué vamos a hacer. Cuarta pregunta que se hace el Foro Económico Mundial para esta reunión próxima del 19 de enero. ¿Cómo escalar la innovación sin perder control? La tecnología avanza más rápido que las instituciones que deberían gobernarla. La inteligencia artificial promete enormes ganancias de productividad otra vez, pero sin reglas claras puede aumentar desigualdades y riesgos. Lo mismo ocurre con la transición energética. La ambición existe, el problema es la ejecución. Escalar innovación, modernizar infraestructura y ampliar el acceso tecnológico es un reto colectivo, no individual. De nuevo, el foro quiere hacer saber que es un foro y que pretende de nuevo hacer valer su posición. Quiere que la gente aporte ideas en conjunto. Desafortunadamente, estamos viendo realidades donde un individuo decide por una nación como Venezuela y ahora pretende también, digamos, influir en naciones como Colombia, Cuba o incluso Dinamarca en Groenlandia. Es decir, aquí el asunto no individual, sino colectivo como reto, entra en una circunstancia complicada en entre dichos. Se responde así el Foro Económico Mundial. solo es insostenible, es económicamente irracional. Proteger la naturaleza y crecer no son objetivos opuestos. Los modelos regenerativos y circulares abren nuevas oportunidades. La verdadera prosperidad será la que logre durar. En efecto, y aquí esto puede sonar sumamente pesimista. Nos estamos acabando el planeta, podrían decir muchos. Y Quizás en algunos casos podrían tener razón en algunos ecosistemas, sí. Pero aquí repito aquella anécdota que recuerdo de mi padre en los ochentas diciéndome vaya, que los humanos éramos cada vez más que la super población, es decir, que el crecimiento desmedido de la población humana acabaría con la capacidad de alimentar a la gente. Y aquí estamos, más de 8 mil millones de personas con un problema más de obesidad que de falta de alimentación en este planeta. Increíble, pero esa es la verdad, por alguna razón los humanos encontramos soluciones. Yo creo que de verdad vamos a encontrar soluciones a estos retos que estas cinco preguntas nos plantean, y se las repito, cómo cooperar en un mundo más disputado, dónde encontrar nuevas fuentes de crecimiento, cómo invertir mejor en las personas, cómo escalar la innovación sin perder control y cómo crecer sin rebasar al planeta, que son preguntas que se hace el Foro Económico Mundial para su próxima reunión anual. Son preguntas que, créanme, vamos a responder, no sé si en cinco o en diez años, pero dependen de quienes estén dispuestos a replantearse todo lo que creían como una verdad, porque nos ha pasado y nos va a volver a pasar. Soy Jonathan Ruiz, esto es Parteaguas. Gracias por escuchar Parteaguas. Aquí los invito a pensar y, por favor, si tienen opiniones en favor o en contra, expónganlas. Estoy como Parteaguas Club en redes sociales. Hasta mañana.