Un viaje alrededor de los mitos, leyendas y folclore de todo el mundo. Descubre las verdaderas historias que se esconden tras los cuentos que creías conocer. Desde los dioses de la mitología griega y nórdica, hasta los héroes olvidados de la mitología africana y las criaturas de pesadilla del folclore mundial, desenterramos sus orígenes y desciframos su profundo simbolismo.
Conducido por el Dr. David García, este podcast es un puente narrativo entre el pasado y el presente. Exploramos la mitología comparada y cruzamos fronteras para entender cómo la historia, la psicología, la filosofía y la cultura pop moderna se entrelazan con las antiguas creencias.
¿Qué tiene que ver el Viaje del Héroe con tus películas favoritas? ¿Qué lecciones ocultan los cuentos de hadas originales? Únete a nosotros y descubre por qué, miles de años después, seguimos necesitando estas historias para entender el mundo de hoy.
Piénsalo por un segundo, que es un amigo.
Hoy en día lo tenemos clarísimo.
Es la familia que eliges.
Es esa persona con la que no
compartes sangre, a la que no le
debes obediencia, pero por la que
estarías dispuesto a darlo todo.
Pero en el mundo antiguo, esa idea no
existía, o al menos no era la norma en
la antigüedad, las relaciones humanas
se definían por dos ejes inamovibles.
El primero era la sangre.
Tu tribu, tu clan, tu familia.
Tu lealtad a ellos era
biológica y obligatoria.
El segundo eje era el poder.
Eras el rey o el súbdito, el amo o
el esclavo, el general o el soldado.
Todo era jerarquía.
La idea de una relación entre dos hombres
adultos basada puramente en el afecto
mutuo, la igualdad y la elección libre
era algo tan revolucionario que tuvo
que ser inventado por la literatura.
Hoy en Mitos y Más, vamos a descubrir
cómo los tres grandes textos fundacionales
de la cultura Occidental, la Epopeya de
Gilgamesh, la Iliada de Homero y la Biblia
utilizaron exactamente el mismo recurso
para explicar qué significa ser humano.
Vamos a hablar de Gilgamesh y Enkidu, de
Aquiles y Patroclo, y de David y Jonatán.
Y vamos a descubrir por qué en el
mundo antiguo, un héroe solo podía
convertirse en un verdadero hombre
cuando perdía a su mejor amigo.
Soy David García.
Esto es Mitos y más un viaje
alrededor de los mitos, leyendas
y folclore de todo el mundo.
Bienvenidos a la invención de la amistad.
Para entender por qué la literatura
antigua inventó la amistad, tenemos
que fijarnos en cómo empiezan
estas historias y todas empiezan
con un problema muy específico.
Un héroe que tiene demasiado
poder y demasiada inmadurez.
Pensemos en Gilgamesh, el rey de Uruk
en Mesopotamia hace 4,000 años es
dos tercio dios y un tercio humano.
Es invencible, pero es
un tirano insoportable.
Ejerce el derecho de pernada,
agota sus ciudadanos, construyendo
murallas y no respeta nadie.
¿Por qué?
Porque no tiene a nadie su nivel,
está solo en la cima de la pirámide.
Pensemos ahora en Aquiles, el gran
guerrero de la Iliada de Homero,
escrito unos 1500 años después, Aquiles
desde el mejor luchador de Grecia,
pero su comportamiento al inicio
del poema es el de un niño mimado.
Cuando el rey Agamenon le quita su esclava
Briseida, Aquiles enfada se retira su
tienda y deja que los troyanos masacren
a sus propios compatriotas griegos.
Su ego es más grande que simpatía.
El problema de estos héroes
es que son casi dioses y los
dioses no necesitan a nadie.
Los dioses no tienen empatía porque
no comparten la vulnerabilidad humana.
¿Cómo solucionan los antiguos
poetas de este problema?
Creando un doble un igual.
En el caso de Gilgamesh, los dioses crean
a Enkidu a partir de la arcilla, un hombre
salvaje que iguala a Gilgamesh en fuerza.
Cuando se pelean y se dan cuenta de
que ninguno puede ganar, se abrazan.
Por primera vez en su vida Gilgamesh
mira a los ojos a alguien que no
es ni su superior un dios, ni su
inferior un súbdito, es su igual.
En el caso de Aquiles ese igual es
Patroclo, aunque Aquiles es superior
en combate Patroclo es su compañero
de tienda, su confidente, la única
persona que puede calmar su ira.
Y en la Biblia, en el libro de Samuel,
tenemos a David el futuro rey de Israel,
y a Jonatán, el hijo del rey Saúl.
Jonatán es el heredero legítimo
al trono, pero renuncia a a
su derecho por amor a David.
El texto bíblico dice: "el alma de
Jonatán quedó ligada la de David
y Jonatán lo amó como a si mismo".
La amistad en estos tres textos es la
fuerza civilizadora por excelencia.
Es lo que saca al héroe de su
narcisismo y lo conecta con el mundo.
Pero la literatura antigua es cruel.
Los poetas sabían que tener un amigo
no es suficiente para transformar a
un semidios en un ser humano completo.
Para entender el valor de la vida
humana, el héroe tiene que experimentar
la vulnerabilidad absoluta.
Y como estos héroes son invencibles en
la batalla, la única forma de herirlos
es a través de la persona que aman.
En la epopeya de Gilamesh,
los dioses condenan a Enkidu
a morir de una enfermedad.
Gilgamesh, el rey que no le temía a
nada se sienta junto al cadáver de su
amigo durante siete dias y siete noches,
negándose á aceptar la realidad hasta que
ve caer un gusano de la nariz de Enkidu.
En la Iliada Aquiles permite
que Patroclo vaya la batalla
vistiendo su armadura, y Héctor el
príncipe troyano mata a Patroclo.
Cuando Aquiles recibe la noticia,
Homero describe como el gran guerrero
se tira al suelo, se cubre la cabeza
de ceniza y llora de una forma tan
desgarradora que su madre, la diosa
Tetis, lo escucha desde el fondo del mar.
En la biblia, Jonatán muere en la
batalla del monte Gilboa junto a su
padre, cuando David se entera, compone
una de las elegías más hermosas de
la antigüedad: Angustiado estoy por
ti, hermano mío Jonatán, me fuiste
muy dulce, más maravilloso me fue
tu amor que el amor de las mujeres.
Fíjate en el patrón, es idéntico en
Mesopotamia, en Grecia y en Israel.
El mejor amigo tiene que morir, es un
sacrificio narrativo necesario, porque,
porque el dolor de esa pérdida es el
cincel que rompe la cáscara divina del
héroe y deja al descubierto su humanidad.
Cuando Gilgamesh ve el cadáver,
de Enkidu pudriéndose se da cuenta
de que él también va a morir.
Su arrogancia desaparece reemplazada
por el terror existencial.
Cuando Aquiles pierde a
Patroclo su orgullo herido por
Agamenon deja de importarle.
De repente, entiende el
coste real de la guerra.
La muerte del amigo es del
momento exacto en el que el héroe
comprende qué significa ser mortal.
Hoy en día, muchos académicos e
historiadores y activistas debaten sobre
la naturaleza exacta de estas relaciones.
Eran Gilgamesh y Enkidu amantes, lo eran
Aquiles y Patroclo, y David y Jonatán.
Es una pregunta fascinante, pero en
cierto modo, aplicar nuestras etiquetas
modernas de orientación sexual al
mundo antiguo es un anacronismo.
En la antigüedad, la línea
entre el amor romántico, el amor
fraternal y la lealtad guerrera
era mucho más porosa de lo que soy.
Lo verdaderamente revolucionario
de estas historias no es a quien
llevaban a la cama los héroes.
Lo revolucionario es que en sociedades
brutales dominadas por la guerra, la
jerarquía y la sangre, estos poetas
anónimos decidieron que la experiencia
humana más profunda y transformadora era
el vínculo elegido entre dos personas.
Gilgamesh fracasa en su intento
de conseguir la vida eterna.
Aquiles muere joven en Troya.
David comete errores terribles como rey.
Pero lo que sobrevive de ellos, lo que
ha llegado hasta nosotros, miles de
años después, no son los monstruos que
mataron ni las ciudades que conquistaron.
Lo que sobrevive es su llanto.
Es la imagen de Gilgamesh
velando a Enkidu, es Aquiles
abrazando el cadáver de Patroclo.
La literatura antigua nos enseñó que la
amistad es nuestra mayor vulnerabilidad.
Sí, pero también es la única fuerza
capaz de hacernos verdaderamente humanos.
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de la literatura, no olvides suscribirte.
A Mitos y Más.
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Gilgamesh y el diluvio en tu plataforma
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sobre la primera ciudad del mundo.
Soy David García y nos vemos
en la próxima historia.