Parteaguas Diario

En este episodio de Parteaguas, Jonathan Ruiz conecta dos señales inquietantes del nuevo poder tecnológico: el manifiesto de Palantir, que expone hasta dónde pueden llegar las empresas que controlan información, y la celebración de una inversión millonaria de Flex en México, que reabre una pregunta incómoda: ¿estamos construyendo prosperidad o solo abar abaratando costos para otros? Además, Fernando Santa Cruz desmenuza las cinco noticias de inteligencia artificial que podrían cambiar el rumbo de los negocios: agentes que ya operan computadoras, la guerra por los chips, el riesgo económico de la automatización masiva, la evolución de los modelos más poderosos y la IA que acelera el descubrimiento de fármacos. Un episodio sobre dinero, poder, tecnología y las decisiones que definirán quién gana en la próxima década

What is Parteaguas Diario?

Yo soy Jonathan Ruiz Torre y durante este siglo he investigado sobre personajes disruptivos en Norteamérica. Me leyeron en Milenio, Reforma, El Financiero... y ahora en El Economista.

Palantir es una empresa que le da servicios al gobierno de los Estados Unidos, servicios que le permiten, por ejemplo, localizar a personas con este plan de ICE, las persecuciones que hemos visto en redes sociales. Los ubica, les permite saber en dónde están, qué hacen, qué han hecho. Palantir es una empresa de información, y su líder publicó este fin de semana un manifiesto en el que esencialmente pide a las empresas tecnológicas asumir el rol de liderazgo global, pide a las personas que en todos los casos hagan servicio militar, entre otras cuestiones sumamente cuestionables. Algunos lo califican de una propuesta de oscurantismo. Es un asunto a revisar porque, vamos, es la consecuencia del poder que se le ha conferido a algunos individuos que defienden la tecnología por encima, incluso, del resultado social que tiene su aplicación. Es un asunto que vamos a tratar con detalle las personas durante los próximos días. Por lo pronto, ustedes busquen este manifiesto de Palantir, una empresa que, a decir simplemente este escrito, podríamos decir que merece nuestra preocupación. Soy Jonathan Ruiz, hoy es día de Parte Aguas, vamos a estar con Fernando Santa Cruz, que nos dice sus cinco noticias más importantes en materia de inteligencia artificial. Así que, esto es Parte Aguas, bienvenidas, bienvenidos. Lunes 20 de abril y en mi columna Parte Aguas, publicada hoy en El Economista, les platico de la empresa que paga 18 mil pesos mensuales, o sea, unos mil dólares mensuales. La presidenta Claudia Sheinbaum lo celebró. El secretario de Economía también. Este viernes anunciaron una inversión de mil millones de dólares de la empresa tejana Flex. Bienvenida. Todo suma, pero entendamos en dónde estamos parados. Esta empresa informa a sus accionistas que paga a sus empleados en el mundo en promedio $11 ,819 dólares al año. Eso equivale a $18 ,000 pesos mensuales al tipo de cambio de estos días. Ojo, es un promedio. Hay quien está por debajo de ese salario. Pongamos una referencia para comparar. La emproblemada Ford, fabricante de coches originaria de Detroit, paga $93 ,000 dólares anuales en promedio a sus trabajadores en todo el mundo. equivalen a 132 mil pesos mensuales. La otra cifra son 18 mil. Celebramos entonces el crecimiento de otra empresa que viene a bajar costos como Flex, no necesariamente a generar prosperidad. Pero Guadalajara ya tiene su anuncio del año. Mil millones de dólares, cinco mil empleos nuevos, centros de datos con inteligencia artificial. El trato horas de vida de mexicanas y mexicanos. a cambio de salarios que no prometen ascenso social. Flex cotiza en el Nasdaq con las siglas Flex, tal cual factura cerca de 26 mil millones de dólares al año. Es uno de los grandes fabricantes por contrato del mundo. Ensambla, integra, aprueba, hace todo lo que sus clientes no quieren hacer porque ellos hacen cosas más valiosas, más rentables. Recientemente, anunció una colaboración con NVIDIA para desplegar lo que llaman fábricas de inteligencia artificial a escala gigante. Michael Hartung, presidente y director comercial de Flex, lo dijo sin rodeos. Combina la escala manufacturera de Flex con el liderazgo de plataformas de NVIDIA. Eso suena poderoso y lo es, pero hay un número que no apareció durante la conferencia mañanera del anuncio. el EBITDA ajustado de FLEX, que ronda el 8 % de sus ingresos. El EBITDA es este indicador que buscan los inversionistas para saber cuál es el margen de ganancia de una empresa antes de pagar impuestos y deudas. El EBITDA de 8 % es bajo. Eso es manufactura de márgenes delgados, muy delgaditos. Una empresa que opera con esos márgenes, pues no invierte mil millones de dólares en México porque les sobre el dinero, Lo hace porque México le permite mantener esos márgenes o mejorarlos. Guillermo del Río Ochoa, director de Desarrollo de Negocios y Relaciones Gubernamentales de Flex, explicó que la expansión responde al crecimiento acelerado de la demanda de infraestructura tecnológica. Tiene razón, la demanda es real, pero la lógica también lo es. Si puedes fabricar en Guadalajara lo que de otro modo fabricarías en Austin o en Singapur y hacerlo a menor costo, lo haces. Eso no es traición, es capitalismo básico. El problema no es Flex, el problema es el patrón. México lleva décadas siendo el mejor ensamblador del continente y uno de los mejores del mundo. Participa en cadenas de valor de alto nivel, semiconductores, aeronáutica, dispositivos médicos, ahora centros de datos para inteligencia artificial. Pero casi siempre como el eslabón que pone las manos, no el que pone la tecnología, el cerebro. el que ejecuta, vaya, somos el que ejecuta, no el que diseña, el que ensambla el rack de NVIDIA, pero no el que fabrica el chip que va adentro. Eso tiene consecuencias directas en los salarios. Los empleos que Flex traerá a Guadalajara, Chihuahua o Escalientes serán relativamente bien pagados para el estándar mexicano, pero no se aproximan a lo que se pagaría por el mismo trabajo en Estados Unidos. La diferencia no es arbitraria, es el modelo de negocio. Piensen en Brickell o en el Corredor Tecnológico de Austin, Texas. Las ciudades que prosperan con la economía digital no son las que ensamblan los servidores, son las que escriben el código que los hace correr, las que diseñan el hardware que los define. Vaya, la que diseña las máquinas, las que tienen la patente por la que todo el mundo necesita pagar. México tiene el talento para estar ahí. Lo que todavía no tiene es la política industrial que empuje hacia ese lugar. México tiene, pues, el síndrome del impostor, ese que impide que la gente crea que es posible crear. Mil millones de dólares en manufactura de centros de datos son una buena noticia. De verdad, que México siga siendo el país que importa tecnología para reexportar la ensamblada. Esa es la situación que nadie quiere explicar durante la mañanera. Mi postura. México es un lienzo en blanco para los creativos, para quien encuentre un problema y lo resuelva eficientemente. El capital va a venir como consecuencia. Con ellos, con el emprendedor y el capital, nacerán empresas y sí, prosperidad. Difícilmente esta va a llegar con inversiones de manufactura de bajos márgenes. Soy Jonathan Ruiz, vamos con Fernando Santa Cruz y sus cinco noticias en materia de inteligencia artificial. La IA dejó de vivir en una pestaña de navegador. Se mudó al escritorio, a la cadena de suministros y a tu laboratorio. Les adelanto. Uno, dos aplicaciones ya operan tu computadora sin que le des instrucciones paso a paso. Dos, OpenAI gastó 21 mil millones de dólares para dejar de depender de NVIDIA. Y tres, matemáticos demostraron que si todas las empresas se automatizan al mismo tiempo, adivinen qué, la economía colapsa. Les platico. Primera noticia de cambio de paradigma. La IA está saliendo del navegador y se está instalando en tu sistema operativo. OpenAI, como saben, pues cerró Sora y Pris para concentrar todos sus esfuerzos en Codex, una super app de escritorio donde los agentes operan la computadora en segundo plano. Mientras tú haces otra cosa, mueven el cursor, navegan la web, usan aplicaciones sin interrumpirte. Bueno, ¿recuerdan Perplexity? Pues también lanzó Personal Computer, primero para la Mac, Index archivos locales, correos y la web para ejecutar flujos de trabajo autónomos. Exactamente lo que ayudó a empresas mientras adoptan inteligencia artificial. La pregunta deja de ser, ¿qué le pregunto o qué le pido a la IA? y pasa a ser ¿qué le asigno mientras yo hago otra cosa? Ya no es un chat, es como un contratista que llega a tu obra, lee los planos y empieza a trabajar mientras tú estás en la reunión. ¿Qué les parece? Segunda noticia de concentración de poder. OpenAI gastó ¿cuánto creen? 21 mil millones de dólares para construir su propio proveedor de chips. Bueno, OpenAI firmó un acuerdo a tres años con Cerebras, Más de 20 mil millones de dólares en servidores, mil millones adicionales para centros de datos y hasta el 10 % de participación accionaria antes de la salida de bolsa de Cerebras. No están comprando hardware, están incubando a su propio proveedor para controlar el peaje computacional del futuro. Y esto se entiende mucho mejor con un dato que les voy a platicar. Cinco empresas, Google, Microsoft, Meta, Amazon y Oracle, controlan cuánto creen. el 66 % de toda la capacidad física de procesar IA en el planeta. ¿Y esto a qué nos lleva? Los laboratorios independientes, las startups, pues son inquilinos de estos cinco. OpenAI no quiere mejores precios de envidia, quiere dejar de necesitarla. Esa narrativa de democratización de la IA pues choca con una realidad donde puedes, sí, tener modelos gratis, pero si solo los puedes correr en estas cinco empresas, pues la democratización es un espejismo. ¡Ojo! Ahí vienen los pequeños modelos que esperemos hagan la diferencia. Tercera noticia que es una ecuación. Matemáticos demostraron que los despidos masivos por IA nos pueden llevar, si no lo hacemos bien, al colapso de la economía. Investigadores de la Universidad de Pensilvania y de Boston University publicaron un estudio de teoría de juegos que prueba matemáticamente lo que muchos intuyen. Si todas las empresas se automatizan, y despiden para reducir costos, con más de 100 .000 recortes proyectados solo en tech, como referencia al año pasado, pues destruiría el poder adquisitivo de los mismos consumidores que sostienen a estas empresas y a sus ingresos. El dilema del prisionero en su forma más pura. Cada empresa que automatiza sobrevive frente a su competencia inmediata. Si todas lo hacen al mismo tiempo, eliminan a los clientes que les compran. Lo más provocador de este estudio es que descarta el famoso ingreso básico universal como la solución y la única respuesta matemáticamente viable es un impuesto a la automatización que frene el ritmo de adopción. No es una postura política, es lo que dicen los números y los matemáticos. Cuarta noticia de evolución silenciosa. Cloud dejó de ser un chatbot para competir contra Figma y contra Word. Bueno, la Antropic lanzó Opus 4 .7, saltó un 10 % más o menos en los benchmarks, resuelve casi dos de cada tres problemas reales de ingeniería sin intervención humana. Procesa imágenes al triple de resolución y en este lanzamiento lo acompañó Cloud Design, una herramienta que genera interfaces web, presentaciones, prototipos exportables a Canva o a Word directamente desde texto y la misma semana Cloud se integra de forma nativa a Microsoft Word para usuarios Pro y Max. Un detalle muy importante, su manera de operar hace que el precio suba en un 35%. El modelo más capaz del mercado también consume créditos más rápido. Lo relevante no es el benchmark, es que Cloud dejó de competir contra ChatGPT y empezó a competir con herramientas de diseño y suites de Ofimática. El chat fue solo el punto de referencia. Quinta noticia que da esperanza. Una IA superó al 95 % de los biólogos y puede comprimir una década de investigación en meses. Lo habíamos platicado hace unas semanas. OpenAI lanzó GPT Rosalind, un modelo especializado en descubrimiento de moléculas y genómica. supera al 95 % de los biólogos expertos en predicción de estructuras de ARN. Ya está asociado con Moderna. La misma semana Amazon presentó Biodiscovery para operar brazos robóticos de laboratorios desde la nube. El descubrimiento de un fármaco hoy toma en promedio 10 años y cuesta miles de millones de dólares. Rosalind ¿No prueba combinaciones una por una infiere estructuras directamente? ¿Navega en minutos millones de posibilidades que superan el número de átomos en el universo? Esto no es una IA futurista. Es una IA que puede reducir de una década a meses el tiempo que un medicamento llega al paciente. Cinco noticias, una mudanza. La IA salió del navegador para instalarse en tu escritorio, en la cadena de chips, en la ecuación económica y hasta en el laboratorio de fármacos. El acceso ya no es el problema, el control sí. Quien tiene el hardware es quien decide el ritmo de automatización y quien captura el valor. Soy Fernando Santacruz. Si estas noticias te dejaron pensando en qué significa esto para tu negocio, en fernandosantacruz . mx encuentras mis análisis semanales, videos, reportes y cómo conectar directamente conmigo. Seguimos documentando la semana en la que la IA dejó de pedir una pestaña y se apoderó del escritorio completo para parte de AWS. Gracias por escuchar Parte Aguas este lunes. Soy Jonathan Ruiz. Me encuentran en redes sociales como Parte Aguas Club. Hasta mañana. I love it.