Notas con audio

Tras la sanción definitiva, el tribunal de alzada dejará de funcionar en pleno y sumará una vocalía cuando el Ejecutivo acredite las partidas presupuestarias.

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Dos salas con las mismas funciones, con dos camaristas cada una y un presidente que, en caso de ser necesario, podrá definir con su voto una resolución. Así comenzará a trabajar la Cámara Federal de Apelaciones de Tucumán luego de que el Poder Ejecutivo promulgue la ley que fue sancionada ayer por la Cámara de Diputados. Pero además, está latente la posibilidad, ya para el próximo año, que se sume un nuevo vocal a los cinco ya existentes para que cada sala funcione con tres integrantes.La normativa busca superar el esquema de tribunal único y dar respuesta al incremento sostenido de causas que tramitan en la alzada correspondiente a Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero.  Tras ser promulgada, los mismos camaristas tendrán 90 días para confeccionar un reglamento interno de trabajo, que seguramente derivará en la decisión de quienes integrarán cada sala, a las cuales por sorteo llegarán las causas que deban ser revisadas de los juzgados federales. También se deberá considerar el funcionamiento y subrogancias respecto a la integración de las salas en los supuestos de licencias, vacancias, recusaciones y excusaciones de sus integrantes. Ambas salas trabajarán tanto en temas civiles como penales. Justamente la labor de las Cámaras es la de un tribunal de segunda instancia para revisar y resolver los recursos y apelaciones contra los fallos de los juzgados federales de primera instancia. Se tramitan causas vinculadas con delitos federales y cuestiones aduaneras, electorales, laborales y de la seguridad social, entre otras materias.La iniciativa legislativa unificó los proyectos presentados por las senadoras tucumanas Sandra Mendoza y Beatriz Ávila, con el acompañamiento del senador catamarqueño Guillermo Andrada. Durante el tratamiento parlamentario en el Senado, Ávila había subrayado: “Esta reforma responde a una necesidad concreta de nuestra región y constituye un paso fundamental para modernizar el funcionamiento de la Justicia Federal. La posibilidad de que la Cámara funcione dividida en dos salas permitirá agilizar los procesos, reducir demoras y brindar respuestas más rápidas a los ciudadanos”.  “Ahora el desafío está en ampliar el presupuesto y dotar a la Cámara, y a todo el sistema, de los elementos necesarios para cumplir su tarea. Hay un trabajo conjunto que prioriza Tucumán y que incluye al gobernador Osvaldo Jaldo, que debe destacarse”, precisó. Ávila consignó que la Cámara Federal atiende asuntos vinculados con el narcotráfico, pero también con temas previsionales y de salud. “Es muy importante para los ciudadanos que la Justicia sea ágil y eficiente. Este es un paso en ese objetivo”, concluyó.En su artículo segundo, el texto legal crea un cargo de juez de cámara para elevar la integración total del cuerpo a seis miembros. No obstante, la asunción efectiva de este sexto magistrado quedó expresamente condicionada a que se acredite el crédito presupuestario dentro de las partidas del Poder Judicial de la Nación, lo que demandará la asignación de recursos y el posterior concurso ante el Consejo de la Magistratura.  Hasta tanto se concrete dicha designación presupuestaria, la ley fijó un mecanismo transitorio de funcionamiento: cada sala estará conformada por dos magistrados y ambas compartirán la presidencia común de un quinto juez. Esta presidencia intervendrá exclusivamente para desempatar y alcanzar la mayoría de voluntades cuando surjan discrepancias de criterio entre los dos integrantes de una misma sala.  El antecedente de otras jurisdicciones y el impacto procesalLa modificación estructural apunta a descomprimir el cuello de botella decisorio. En la actualidad, el tribunal está integrado por los jueces Fernando Poviña -quien ejerce la presidencia-, Ricardo Sanjuán, Patricia Moltini, Marina Cossio y Mario Leal. Bajo la estructura histórica de cinco miembros, cada resolución exige la firma y coincidencia de al menos tres votos para constituir mayoría, lo que dilata los plazos procesales en materias civil, previsional, tributaria y penal.  El esquema de salas replica la organización vigente en el resto del país. La Cámara Federal de La Plata cuenta con tres salas, mientras que los tribunales de alzada de Córdoba, Mendoza, Rosario y Salta operan divididos en dos. La experiencia salteña, creada en 1990 bajo este sistema, constituye el antecedente directo de descentralización de tareas en el Noroeste Argentino.  A partir de la sanción, la Cámara Federal de Tucumán dispone de un plazo de noventa días para dictar su propio reglamento de funcionamiento interno y el régimen de subrogancias en supuestos de licencias, vacancias, recusaciones y excusaciones. Las dos salas conservarán la misma competencia territorial, material y funcional que el tribunal posee en el fuero federal.