Bienvenido a CHANGELOG, el videocast de INUSUAL para quienes entienden que el cambio no es una opción, sino una constante. En cada episodio, exploramos cómo el cambio impulsa el desarrollo profesional y organizacional, ofreciendo reflexiones, aprendizajes reales y estrategias que te inspirarán a crecer como líder y transformar tu entorno.
A través de historias del proyecto INUSUAL, compartimos nuestra evolución desde los inicios hasta nuestra visión de futuro. Recordamos experiencias que nos han marcado, imaginamos lo que está por venir y desvelamos herramientas prácticas para afrontar los desafíos del cambio con confianza e innovación.
Este espacio está diseñado para quienes quieren convertir la incertidumbre en progreso, liderar con propósito y marcar una diferencia real en su vida y en sus organizaciones. Si te apasiona el crecimiento, este es tu lugar.
Hay líderes que entran en una sala y la energía cambia. Hablan bien, con tan rápido con la gente, convencen, y durante un tiempo funciona, y funciona muy bien. La gente escucha, sigue, se entusiasma, hasta que un día algo deja de sostenerse. Ese es el error, creer que el carisma lo es todo, el brillo que deslumbra y también cansa. El carisma tiene algo hipnótico, no vamos a negarlo para nada, o sea, alguien carismático realmente enamora cuando empieza a hablar.
Pere Rosales:Ayuda a movilizar, a inspirar, a arrancar proyectos, a sacar del desánimo a un grupo de personas. El problema no es tener carisma, el problema es confundirlo con liderazgo, no son la misma cosa. Porque el carisma tira, pero no siempre sostiene. Y cuando no hay nada más detrás, pues eso se nota. Cuando el liderazgo depende solo de ti, aquí suele pasar algo muy concreto.
Pere Rosales:Si todo depende de tu energía, ¿qué crees que va a pasar? Cuando tú estás, el equipo se mueve. Cuando tú no estás, el equipo se frena porque tú les das energía. Las decisiones se retrasan, la autonomía se diluye, la responsabilidad no termina de asentarse porque falta algo. No porque el equipo no pueda, sino porque todo gira alrededor de una persona, del líder, de ese líder carismático.
Pere Rosales:Y eso, a largo plazo, agota a todos, incluido también a quien lidera, a ese líder carismático. El carisma no construye sistemas, el carisma inspira momentos, pero el liderazgo construye continuidad, sostiene el progreso. Un líder carismático puede levantar aplausos, es verdad. Un buen líder crea contexto para que otros crezcan. Cuando solo hay carisma, se depende del ánimo, de la exaltación del ánimo.
Pere Rosales:Se depende del discurso, se depende de la presencia. Cuando hay liderazgo, entonces hay criterio compartido, hay confianza, hay capacidad distribuida, liderazgo distribuido. Y eso no se improvisa desde el escenario, no tiene mucho que ver con el carisma. El día que el carisma ya no es lo suficiente, este error suele aparecer con el tiempo. Cuando el equipo madura, cuando los retos se vuelven complejos, cuando ya no basta con motivar a la gente, entonces el carisma empieza a quedarse como un poco corto, porque las personas no solo necesitan de inspiración, necesitan también claridad, coherencia, ejemplo, espacios donde pensar y decidir, si puede ser conjuntamente, y ahí el carisma ya no basta.
Pere Rosales:Para mirarte con honestidad, déjame dejarte algunas preguntas sin prisa. ¿Qué pasa en tu equipo cuando tú no estás? ¿Te siguen o dependen de ti? ¿Estás construyendo liderazgo o estás construyendo admiración? Porque liderar no es brillar más que los demás, es hacer que otros no necesiten tu brillo para avanzar.
Pere Rosales:Y eso, curiosamente, no suele ser lo más carismático, pero sí que es lo más transformador. Nos vemos en el siguiente episodio.